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La destrucción de Quetzaltenango

Una mafia pequeña y poderosa controla los espacios públicos en los cuales están inmiscuidos desde funcionarios municipales, políticos, sindicatos hasta vendedores.

Irmalicia Velásquez Nimatuj

La ciudad de Quetzaltenango enfrenta un profundo deterioro, tanto en lo externo como en sus espacios fundacionales. Ya no es la segunda ciudad del país, hoy ni en broma puede repetirse esta afirmación, para comprobarlo basta un recorrido por barrios, calles y avenidas. Podemos iniciar en el Parque Central para observar que la arquitectura que narra la historia desde la época Colonial hasta el presente se deteriora. Qué decir de la 14 avenida, la cual es hoy una hilera de bares y un sanitario público, en donde cada fin de semana se observan grotescas escenas de jóvenes –hombres y mujeres– varios menores de edad ingiriendo alcohol y consumiendo drogas.

Llegar al mercado La Democracia resulta iniciar un recorrido de desorden que termina rebalsándose y abarca más allá del parque a Benito Juárez. En esa área, desde la 14 hasta la 17 avenida han desaparecido las calles peatonales y el tránsito vehicular es imposible. La causa –dicen– es la venta de las calles por miembros de los Concejos Municipales a cambio de votos. Una mafia pequeña y poderosa controla los espacios públicos en los cuales están inmiscuidos desde funcionarios municipales, políticos, sindicatos hasta vendedores.

Recorrer el Instituto Normal de Varones de Occidente, INVO, o el Instituto Normal de Señoritas de Occidente, INSO, es constatar el abandono de la educación pública y observar cómo se caen a pedazos esos monumentos.

Quizá en donde más se evidencia la corrupción estatal es en la apertura de cantinas y prostíbulos no declarados en diferentes espacios de la ciudad, sin que las autoridades de gobernación o municipales ejerzan autoridad, un ejemplo, es la cantina ubicada en la 9a. avenida 8-81 de la zona 3, en un antigua casa de esquina, en donde a inicios de este año falleció una persona por intoxicación y eso no fue suficiente para cancelarla. Lo dramático es que esta cantina se encuentra al cruzar la calle de las escuelas de educación primaria, Manuel Enecón López y Francisco Muñoz Méndez, así como la Centenaria Escuela El Adelanto y a media cuadra del INVO y de un hospital privado. La ciudad languidece porque desde hace más de una década la autoridad ha desaparecido.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irma Alicia Velásquez Nimatuj
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