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Estados de la materia

Tal vez por eso, muchos operan desde escritorios, alejados de la tierra y el polvo.

María Aguilar

En el marco del Festival del Libro en Xela, FLEX, tuve la oportunidad de comentar el trabajo del poeta y artista quetzalteco Julio Serrano, titulado: Estados de la materia. Aquí comparto un extracto de mi comentario.

En su trabajo, Julio comienza llevándonos por las montañas de la región ixil, nos habla del ocote y nos introduce al fuego. Nos golpea al decirnos que: “el autoritarismo que es como la gravedad, ahí está, ahí ha estado, ahí va a estar.” Pero también muestra que puede ser derrotado por las valientes señoras de Sepur Zarco, que se pararon frente a la historia y quienes durante el juicio portaron perrajes que les cubrían el rostro. Perrajes, ese elemento de nuestro vestuario que nos otorga seguridad y protección y que a palabras de Julio representan lienzos, casi alas, que nos abrazan completamente.

Con idealismo nos menciona a Kaji’ Imox, líder de la rebelión kaqchikel de 1526 contra esa conquista que según Julio “no fue una derrota, sino el final de una era, el inicio de otra”. Yo aún analizo este punto, creo que disiento.

Finalmente pregunta: ¿Cuál es el rol de un escritor, del poeta o artista en una comunidad en el Siglo XXI? ¿Cuál es el rol del académico agregaría? Su respuesta: aportar leña para que el fuego no se apague. Y es que los científicos sociales también sienten, dice, Julio. Sentir o la falta de, he ahí la debilidad de artistas y académicos. Pensar que realizar un trabajo comprometido no requiere dejar el corazón perdido. Tal vez por eso, muchos operan desde escritorios, alejados de la tierra y el polvo. Alejados de las historias y la gente, es decir, alejados de lo sustantivo. Por eso, se termina con productos, sean textos, lienzos videos, nombre usted el medio, siendo leídos o admirados por dos o tres personas, aumentando egos o carreras, satisfaciendo esquemas o requisitos y olvidando las voces que le dieron vida. Olvidando lo que este libro nos recuerda a cada paso, que, “a nosotros, nos narraron los abuelos.”

Quizá por eso, el libro nos habla del amor, de los volcanes y de la transformación. Recordándonos: “hoy ser hueso, mil años después, roca.”

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2017/06/12/estados-de-la-materia/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

María Aguilar Velásquez
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