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Irmalicia Velásquez Nimatuj

El martirio al que fue sometido el hermano Domingo Choc Che, reconocido aj’ q’ij, aj ilonel y científico maya q’eqchi’, materializa la permanente tortura a la que los descendientes de los mayas, garífunas, afrodescendientes y xincas han venido enfrentado a raíz de la instauración del colonialismo español en nuestros territorios y cuyas relaciones desiguales de poder a lo largo de cinco siglos se han nutrido del colonialismo económico, espiritual y cultural de otros imperios, haciendo que al presente se reproduzca y agudice de manera implacable.

El cuerpo en llamas de nuestro hermano Domingo, corriendo y buscando auxilio, trae a la mesa nacional múltiples temas. Aquí solo mencionaré uno.

Este crimen debe obligar al país a enfrentar la discusión de categorías tabús como “brujería” y de acciones que expliquen: ¿qué es la brujería? pero también hay que cuestionar y pedir castigo contra quienes usando diversos púlpitos insisten en que la brujería existe y que quienes la practican son hombres o mujeres mayas a través de sus ceremonia e invocaciones.

Esta ha sido una peligrosa acusación que he escuchado en boca de pastores protestantes, sacerdotes católicos, dirigentes mormones, testigos de Jehová entre otros. Y esto porque el Estado permite que cualquier persona, en calles, mercados o espacios públicos se coloque con un micrófono y sin respeto despotrique, con biblia en mano, contra quienes no piensan o no asumen su radicalismo basado en su inamovilidad que, solo abona a la reproducción del racismo espiritual en contra de las poblaciones mayas, especialmente de quienes son practicantes y usan el calendario Tzolk’in como base de su acompañamiento y cumplimiento del deber que han asumido frente a sus comunidades.

Lo mismo ocurre con iglesias que sin respetar la ley transmiten sus sermones a través de enormes bocinas que llegan más allá de los espacios en los cuales la ley les permite realizar sus actividades. Y sin respeto, toda la población, especialmente niños y jóvenes, que viven en condiciones de pobreza económica o pobreza formativa se ven influenciados dos o tres veces por semana a escuchar acusaciones públicas contra los practicantes de la espiritualidad maya.

¿Cómo no va a tener Guatemala generaciones de personas que asimilen, crean y repitan que la espiritualidad maya es brujería? Sí eso han escuchado una y otra vez, durante su vida a través de auto parlantes ¿Dónde está el Estado Laico que debe controlar que ninguna iglesia, sin importar su denominación, viole y atente hacia las otras prácticas espirituales?

¡No existe! Ese Estado no existe porque quienes han sido la cabeza, son los primeros en violar ese principio constitucional, al usar la presidencia como su púlpito privado.

¡Justicia para Domingo Choc Che! ¡Sin justicia no hay paz!

Esta ha sido una peligrosa acusación que he escuchado en boca de pastores protestantes, sacerdotes católicos, dirigentes mormones, testigos de Jehová entre otros…

Fuente: [https://elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irma Alicia Velásquez Nimatuj
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