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Sepur Zarco como ejemplo

Carlos Aldana Mendoza
carlosaldanam@gmail.com

Parece que nada ocurrió en esos 36 años antes de la firma de la paz. Porque cuando algunos casos llegan a los tribunales, inmediatamente las voces de siempre empiezan a afirmar que “esas cosas nunca las hizo el Ejército”, “están exagerando”. O peor todavía, que todo eso es para ganar millones de dinero. Incluso frente a la innegable prueba que representan los cadáveres de niños y niñas, como víctimas inocentes, se rehúsan a aceptar que esos vergonzosos actos fueron realizados por los militares en el marco de políticas y estrategias previamente concebidas.

El caso Sepur Zarco lo constituyen 15 mujeres q’eqchíes sometidas a violencia y esclavitud sexual, entre 1982 y 1983, por militares del destacamento Sepur Zarco en el municipio de El Estor, Izabal. Por este hecho, un exoficial y un excomisionado militar fueron capturados en junio del año pasado.

Carlos Aldana Mendoza

Ellas realmente son un ejemplo de lo pecaminoso que fue el conflicto armado interno, y de la barbarie ejercida contra las mujeres, como objeto sexual en medio de la guerra. Pero también ejemplifican la resistencia y la dignidad con que muchas víctimas han tenido que enfrentar el silencio, la negación, la difamación y principalmente la negación de justicia durante más de 30 años. Imagínese usted que en un país tan racista, con una institución militar tan poderosa, con indiferencia generalizada, con un patriarcado incorporado y vivido en todos los ámbitos y niveles, ¡15 mujeres indígenas alzaran su voz durante tantos años!

La violación y la esclavitud sexual tuvieron lugar en el ambiente de guerra de esos negros años en nuestro país. Así como se desapareció y se ejecutó a miles y miles de personas, así también en los frentes de guerra las mujeres fueron un objeto especial. Fueron usadas como cualquier cosa que después se desecha. Por eso es tan ejemplar que ahora los tribunales sean protagonistas de una ligera recuperación de su proyecto de vida a través del ejercicio de justicia, que también implica la verdad, el reconocimiento y la memoria histórica. Esta es la primera vez que la agresión sexual, en el marco del conflicto armado interno, llega a juicio. ¡Un ejemplo auténtico! En todo este camino las mujeres han tenido que hablar, remover recuerdos y sentimientos, enfrentarse a ese pasado. Por eso no se vale que ahora, las voces de siempre, vengan con que son exageraciones o inventos.

También debe reconocerse que el camino para llegar al momento de la justicia ha estado cargado de esfuerzos de sanación, de fortalecimiento personal, de resistencia y otros, en los que han participado organizaciones como Mujeres Transformando el Mundo (MTM), UNAMG y ECAP. Estas organizaciones han sido protagonistas clave en la recuperación y dignificación de estas mujeres. Estas organizaciones y otras que han acompañado esta lucha, también son parte de la ejemplaridad de este caso, pues nos recuerdan el significado y el valor que tienen, para nuestra sociedad, aquellas organizaciones que se comprometen con la gente que sufre, aunque eso signifique enfrentarse a los poderes históricos, militaristas y violentos. ¡Nuestro reconocimiento para esas organizaciones!

Una de esas mujeres no llegó a este momento. Magdalena Pop murió en 2012, pero es parte de este inspirador grupo de mujeres, de víctimas convertidas en luchadoras. Juntemos a la justicia nuestro reconocimiento y respeto a ellas, para que esto sea un elemento más de esfuerzo contra el innegable salvajismo patriarcal de hoy.

http://www.s21.com.gt/gaia/2016/02/02/sepur-zarco-como-ejemplo

Carlos Aldana Mendoza
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