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Magisterio y represión

Carlos Figueroa Ibarra

Escribo estas líneas en vísperas del 72 aniversario del asesinato de la maestra María Chinchilla en Guatemala, el 25 de junio de 1944. Y apenas a tres días de la represión en los poblados de Asunción Nochixtlán, San Pablo Huitzo y la propia ciudad de Oaxaca en México, el domingo 19 de junio de 2016. Dos hechos que tienen gran distancia en tiempo y contenido. También similitudes en cuanto a actores: un Estado autoritario y represivo y un magisterio insurgente. En el primer caso, la muerte de María Chinchilla se dio en el contexto de una manifestación de mujeres enlutadas que protestaban contra la represión desencadenada por la moribunda dictadura de Jorge Ubico (1931-1944). Buena parte de estas mujeres eran maestras y el magisterio de aquel entonces protestaba por haber sido excluido de un alza salarial decretado para contener el creciente descontento popular contra el régimen. Éste reprimió violentamente la marcha de las mujeres, como ese mismo día lo había hecho con otra manifestación popular. La muerte de la maestra acrecentó aun más el odio contra el dictador, quien terminó abandonado el poder seis días después. Desde entonces María Chinchilla es símbolo magisterial en Guatemala.

El domingo 19 de junio, fuerzas federales y estatales desalojaron con lujo de violencia la toma de la carretera que conduce a la ciudad de México a la altura del poblado de Nochixtlán, originando con dicho acto represivo ocho muertos, casi 100 heridos, medio centenar de capturados y aproximadamente 22 desaparecidos. Las autoridades negaron haber usado armas letales pero reportajes evidencian que si lo hicieron como también hicieron uso de encapuchados, quienes incendiaron los vehículos usados como barricadas en el lugar. Además grupos de desconocidos se dedicaron hacer pillaje en negocios del lugar. Hoy un régimen autoritario de distinto signo al ubiquista, cual es el encabezado por Peña Nieto, enfrenta una creciente crisis. El magisterio no se ha desmovilizado y los trabajadores de la salud empiezan a hacer paros escalonados descontentos por las reformas a la seguridad social que apuntan al igual que la llamada reforma educativa, hacia la privatización del servicio y la precarización laboral. Morena, como principal partido de la oposición, ha convocado para el domingo 26 de junio, una magna marcha contra la represión y la contrarreforma educativa. Éstas no es sino una reforma laboral que busca quitar derechos de definitividad y antigüedad a los maestros.

El neoliberalismo aduce que la ausencia de calidad de la educación tiene que ver con su condición de servicio público. En México esta aseveración ignora que casi el 50% de las escuelas no tienen drenaje, 31% no tienen agua potable, 13% no tienen servicios sanitarios y 11% no tienen luz eléctrica. Evidencia de un descuido que busca llevar a la educación a una situación de crisis para después legitimar su privatización. La marcha del 26 de junio se hará al cumplirse 21 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Se protestará pues contra los brutales actos de represión contra los maestros y contra los jóvenes que quieren serlo.

El neoliberalismo aduce que la ausencia de calidad de la educación tiene que ver con su condición de servicio público. En México esta aseveración ignora que casi el 50% de las escuelas no tienen drenaje, 31% no tienen agua potable, 13% no tienen servicios sanitarios y 11% no tienen luz eléctrica.

Carlos Figueroa Ibarra
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