Autor: Silvia Titus

Las dos caras de la prostitución. Silvia Titus.

Las dos caras de la prostitución Silvia Titus La prostitución en mi país, Guatemala, es algo inaudito: la mayoría de las mujeres que ejercen lo hacen por extrema pobreza o porque fueron engañadas o robadas de otros países. No tienen ningún control de parte de las autoridades estatales así que hay muchas menores de edad que tienen documentos falsos y son recluidas en prostíbulos clandestinos tratadas como esclavas. Las condiciones de higiene son precarias, muchas de ellas no usan condón o anticonceptivo.  Nadie controla si tienen enfermedades venéreas.  Ganan poco dinero y muchas de ellas tienen que darle todo el dinero al prostíbulo o a un proxeneta.  Son maltratadas físicamente.  No regresan a sus casas o pueblos por vergüenza.  Algunas de ellas dejaron sus hijos al cuidado de sus familias y no los vuelven a ver nunca.   Usan las drogas para disipar su pena y su tristeza y para aguantar el día a día. No tienen nadie que las represente o nadie que vele por ellas.  Están totalmente desamparadas en un mundo peligroso y hostil. Hace una semana atendí una plática en Amsterdam para ver el otro lado de la moneda:  La prostitución que se hace a voluntad y que es controlada por las autoridades.   Las mujeres que dieron la plática son unas gemelas holandesas de nombre Louise y Martine Fokkens.  Ellas tienen 71 años y  han publicado tres...

Read More

¿Para qué nacer para morir? Silvia Titus

Te ves triste.  Tienes apenas 6 años pero pareciera que tienes menos.  Eres pellejo y hueso. Estás tan débil que no puedes caminar.  Nunca has corrido. Ni siquiera te arrastras porque eso requiere mucho esfuerzo y no te dan ni ganas de probar. No puedes hablar así que no puedes expresar lo que sientes.    Te estás quietecito en tu rincón, viendo lo que sucede a tu alrededor sin ánimo de participar, sin ganas tan siquiera de sonreír.  No sabes lo que es correr sintiendo el viento en tu rostro y reír con ganas.  Tampoco sabes lo que son los juegos ni lo que es ser dueño de un carrito de carreras, de una pelota de fut,  un muñeco de peluche. Naciste en cuna humilde en la cuál hay más bocas que comida.   Tu padre que trabaja en el campo, en cuanto recibe el dinero de su sueldo, desaparece por días ya que agarra furia por beber.  Varias veces has ido en brazos de tu madre mientras lo ha buscado de lugar en lugar sin resultado.  Casi todo el tiempo estás con tu madre y dos hermanos pequeños.  Tus dos hermanos mayores que no han llegado ni a los 15 años, trabajan en el campo para ganar un poco de dinero para poder comer.  Cuando eras un bebé tratabas de sacar leche del pezón de tu mamá pero era inútil. ...

Read More

Eli B. De Silvia Titus.

Eli B. Antonio estaba leyendo una página cualquiera en la internet cuando leyó un poema escrito por Eli B.  El poema fue tan bellamente elaborado que era como si hubiera sido escrito para él.  Hablaba sobre una persona solitaria que llevaba mucho tiempo en esa situación.  Era melancólico y triste pero a la vez lleno de esperanza y ansias de que un milagro sucediera. El nombre Eli B. no le decía mucho.  Podía ser hombre como mujer.  Antonio deseaba que fuera mujer.  Empezó a investigar por la internet quién era Eli B.  Envió algunos correos electrónicos para obtener respuesta.  Se enteró que Eli B era mujer y que vivía en Costa Rica.  Antonio vivía en Guatemala así que Costa Rica le quedaba cerca. Alguien le escribió de regreso y le contó que Eli B. tenía su propio blog y le dio el enlace del mismo.  Antonio, entusiasmado, empezó a leer cada uno de los poemas del blog y mientras más leía más se interesaba en saber de Eli B.  Parecía que los poemas habían sido escritos para él ya que expresaban exactamente como él se sentía.  Antonio sabía que Eli B. era extraordinaria y particular.  Quería saber más de ella,  quería saber su edad, si tenía familia, cuáles eran sus sueños, sus alegrías y sus tristezas. En el blog había encontrado un correo electrónico de ella.  Pero escribirle hubiera...

Read More

La peor soledad, de Silvia Titus

La peor soledad.  Esa que te entra como el frío hasta los huesos y te hace temblar.  Pero no temblar de frío sino que de miedo.  Miedo de pensar que ahí te quedarás estancado, marchito, sin salida.  Que estarás solo por el resto de tu vida.  Pero no te encuentras solo de verdad.  Tienes una pareja y duermes con ella todas las noches.  Tienes amigos con los que contar. Tienes familia.  Pero ninguno de ellos sabe en realidad cómo te sientes.  No les has dicho porque ya lo intentaste y no te comprendieron, no te escucharon y siguieron la vida como que si nada. Esa es la peor de las soledades.  Es peor que estar completamente solo.  Pasas las noches en vela mientras escuchas a la otra persona respirar a tu lado calmadamente.  Te ries cuando tus amigos se burlan de lo que acabas de decir. Te sientes alejado de tu familia porque no comprenden quién eres. Te lamentas de tu situación pero no haces nada por cambiarla porque ya has perdido las fuerzas.  Porque te acomodas a la vida como es y no estás listo para hacer un cambio. Y poco a poco entras en un remolino que te lleva al hoyo profundo de la soledad infinita.  De la soledad sin esperanza.  Eres la sombra de lo que fuiste y nadie se da cuenta.  Haces las cosas por...

Read More

Tú, de Silvia Titus

Palabras, voces internas, sueños rotos, anhelos refugiados en las sombras de la noche, intensos deseos de devorarnos el alma. Pasiones que se despiertan con la letra de una canción perdida en el tiempo, miedos ocultos que se disuelven con la caricia de tu voz interna.  Nubes difusas desaparecen al ver tus ojos.  Esos ojos tan míos.  Tu mirada se perdió en el mar de mis provocaciones. Me seduces por las noches. Duermo y en mis sueños estás, serio, locuaz, penetrante. Me desnudas con el pensamiento.  Jugamos a amarnos en esa primera vez que tanto queremos. Temblamos.  Sentimos que se acerca la hora.  El predador está olfateando su presa.  La siente suya, la sabe suya.  Pero quiere seguir en el juego de seducción. Imágenes de pixeles se confunden con mi imaginación y no se ya que es realidad o fantasía.  Tu sonrisa torcida, tu seriedad falsa, tus caprichos cristalinos, todo me lo sé de memoria. Desapareces, sigues tu vida,  pero me extrañas y me buscas.  Piensas que no estaré ahí y te sorprendes cuando te digo que te estaba esperando.  Renacen las promesas que se rompieron con el tiempo y el espacio. Se siembran las dudas, los celos, los quizás, los caprichos.  Pero la atracción de nuestras almas es tan grande que se destruyen con un suspiro, con un gemido, con una sonrisa. Escribimos poemas al vacío.  Nadie los puede...

Read More

Mi gente dice que se está mal… pero, de Silvia Titus

En mi reciente viaje a Guatemala estuve escuchando a varios amigos y conocidos quejarse de la vida tan peligrosa y lo mal que se vive en la ciudad de Guatemala.  Me hablaron de que la criminalidad estaba peor que nunca y que se robaban a diario celulares, carros, etc. Algunos de los “quejones” tienen carros entre los años 2007 y 2012.  Además, cuentan con sueldos por encima del sueldo promedio de Guatemala.  Al ir con ellos en el carro noté que andan con los vidrios abajo, sin el botón de seguridad en las puertas y sin cinturón de seguridad.  Solían hablar con su iPhone y/o Blackberry poniéndoselo al oído a la vista de todos.  Además algunos cargaban relojes de marca o anillos costosos. Me llamó la atención que no lo hacían sólo en zonas seguras como la zona 10 o 14 sino que también en la zona 1 incluyendo la 18 calle.  Al terminar de hablar, dejaban el celular cerca de ellos a la vista de todos. También al estacionar el carro, evitaban estacionarlo en parqueos pagados, porque “muy caro” y lo parqueaban en la calle dejando el carro en manos de una persona X que cobraba Q.25 por “mirarlo”. Por las noches bebían alcohol hasta hastiarse y estuve varias veces con choferes intoxicados que zigzagueaban por las calles de la ciudad.  En más de alguna ocasión estuve preguntando...

Read More

Carta de un padre para su hija, de Silvia Titus

Querida hija, Recuerdo cuando te cargaba en mis brazos y tú ponías tus pequeños brazos alrededor de mi cuello y recostabas tu cabeza de rizos de oro en mi hombro.  Era el hombre más feliz del mundo cuando hacías eso.  Sabía que confiabas en mí ciegamente.  Te gustaba que te sentara en mis hombros y jugar con mi cabello mientras recorríamos grandes distancias juntos.  Te encantaba descubrir el mundo desde esa altura. Por las noches te leía tu cuento favorito ya que no querías escuchar ningún otro.  Sólo querías saber de la princesa que había besado a un sapo y al hacerlo el sapo se había convertido en un príncipe azul.   Te arropaba hasta el cuello y te besaba en la frente y te decía cuanto te quería.  Tú me lo decías a mí también y te quedabas casi instantáneamente dormida. Cuando tenías pesadillas llorabas y al llegar a tu habitación te acurrucabas en mis brazos y nadie te sacaba de ahí.  Decías que sólo yo podía protegerte del monstruo o del fantasma. Te llevaba al parque y te veía subir el resbaladero una y otra vez mientras me decías: “ ¡Mira papá! ” y te resbalabas de distintas maneras hasta llegar al piso. Cuando aprendiste a dibujar, cada día al regresar del trabajo, me tenías un dibujo listo.  Yo era representado siempre de distinta manera:  un punto rojo,...

Read More

Bajo la lluvia de París, de Silvia Titus

Había encontrado el café ideal en París.  Era un café de esquina que tenía unas seis mesas en una terraza adornada con flores, a pesar de estar ubicada en una calle peatonal.  Desde mi mesa se miraba sólo un costado de la Torre Eiffel pero siempre imponente y orgullosa.  En el fondo se escuchaba a la melancólica canción de Edith Piaf  “La Vie en Rose”. Me senté y pedí un café y un bocadillo y empecé a escribir las postales atrasadas. Había una brisa misteriosa esa mañana que despejaba mi rostro de cabellos rebeldes.  En ese momento recordé que me había despertado con un sobresalto.  Tenía un presentimiento de que algo iba a suceder pero no sabía qué era. Al decir un “merci”  distraída mientras recibía el café y los bocadillos, seguía escribiendo las postales cuando escuché que alguien llamaba por mi nombre:  “ ¿Mónica?” Al ver hacia la dirección de donde venía la voz me estremecí al verlo.  Era él.  Con su misma sonrisa, su nariz respingada, sus ojos seductores, su andar pausado, sus labios sensuales y delgados.  Era como si el tiempo se hubiera detenido en él.  Se miraba igual que hacia 15 años atrás. Mis ojos no podían creer lo que veían.  Parecía una ilusión.  ¿Cuántas veces no había soñado un reencuentro con él?  ¿Pero en París?  Jamás.  Se sentó enfrente de mi mientras mis labios...

Read More

Ser patriota vs no serlo, de Silvia Titus

Cuando yo era niña estudiaba en un colegio de niñas muy estricto. Cada lunes por la mañana teníamos nuestra “mañana cívica”.  Lo que teníamos que hacer era cantar el himno nacional de Guatemala, hacer el juramento a la bandera y luego se nos enseñaba la importancia de los símbolos patrios.  Como era una buena estudiante cada medio año había una competencia de ver quién llevaba o escoltaba la bandera de Guatemala delante de todo el colegio.  Nunca era la primera de la clase pero al medio año procuraba estudiar más para tener dicho honor.  Algunas veces lo lograba otras no, pero cuando lo hacia era feliz. También teníamos una clase llamada “Civismo o Educación Cívica”.  Ahí aprendiamos de todo lo concerniente a Guatemala:  la bandera, el himno nacional, los símbolos patrios, la independencia, etc. Yo creo que por esa educación que recibí es que soy muy patriota.  Estoy orgullosa de mi país y de la sangre que corre por mis venas.  Soy una mezcla de sangre Española con Indígena.   También estoy orgullosa de mi gente, de los logros de personajes destacados, de las bellezas naturales de mi país, de la gente que logra alcanzar sus sueños a pesar de las limitaciones. Yo nací y crecí en la ciudad capital y lamentablemente desde pequeños nos enseñan de un modo a otro a ser racistas con la gente indígena de nuestro...

Read More

La historia de Carlos Benedicto Sosa Pérez, de Silvia Titus

Mi nombre era Carlos y tenía 11 años.  Decían que apenas empezaba a vivir.  Yo siento que ya había vivido demasiado para mi edad. Mi madre se fue hace dos años de la casa dejándome a mí y a mis dos hermanos sin su cuidado.  No hubo explicación, no hubo reflexión, no hubo ni un adiós. Gracias a ello tuve que trasladarme a otro lugar llamado Tojocaz en el Departamento de Huehuetenango, Guatemala.  Mi familia, que era numerosa, alquiló dos habitaciones para poder vivir.  Ahí vivíamos mis hermanos, mi padre, mi tía, mis primos y yo.  Éramos de la clase pobre pero trabajadora. Mi padre estaba trabajando todo el día y mis hermanos y yo estábamos bajo el cuidado de mi tía. Diariamente me maltrataban, no solo una, sino varias personas.   Yo lo único que quería era ser comprendido, valorado y amado.   Me sentía muy solo, abandonado e infeliz. Yo quería salir de donde estaba, no quería más maltratos, no quería más abandono.  Por eso prefería ir a trabajar al pinchazo con mi primo que ir a la escuela.  Sentía que en la escuela no hacia nada.  En cambio en el taller me sentía útil y así podía ganar unos mis lenes. Yo buscaba la aceptación de la gente mayor, en especial la de mi primo.  Quería sentirme protegido y querido, aunque fuera por muy poco. Mi primo de...

Read More

Ese niño de la calle, de Silvia Titus

Descalzo camina sin rumbo. Pasan las horas, los días, los meses sin saber el por qué de su existencia. Nació hace 11 años y hace 5 que vive en la calle. Se llama Pedro, pero le daría lo mismo llamarse Juan o José. Prefirió vivir en la calle que vivir en aquel lugar donde vivían los que decían ser su mamá y su papá.

Read More
  • 1
  • 2

Diccionario Dixio

Nos leen en:

Historial de Artículos