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Nhat Esteban Markus

Las editoriales grandes publican libros de autores grandes. El Fondo de Cultura Económica, por ejemplo, en su insuperable catálogo tiene poemas, novelas, ensayos o cuentos de Miguel Ángel Asturias, Luis Cardoza y Aragón, Mario Monteforte Toledo y Augusto Monterroso, entre otras lumbreras iberoamericanas.

En cuanto a don Luis –que hace 28 años, como personaje de Mariano Azuela, entrecerró los ojos para custodiar de otra manera las horas–, quienes tuvieron la peligrosa bendición de tenerlo cerca, como Augusto Monterroso* y Christopher Domínguez Michael,** siguen haciendo de él y de su obra bellas ausencias como éstas:

*A los 40 años de edad ya era una leyenda. Una cumbre literaria inaccesible. Un poeta del vértigo. Alumbrado, deslumbrado y deslumbrante. Un ser misterioso y de lucidez diabólica, capaz de aplastarlo a uno con una sola frase. En Guatemala y en México siguió librando sus batallas, con la intransigencia del que lucha con sus mejores armas: su infalible agudeza, su arte y su convicción. Guatemala, las líneas de su mano es una crónica y es uno de sus mejores libros. Las memorias que distribuyó en El río. Novelas de caballería son una bola de fuego donde el mundo es observado desde sus sentidos abiertos a la percepción de la tormenta en el vasto vaso de agua que es este mundo.

**Entre 1932 y 1944, don Luis sembró las semillas de la vanguardia en territorio mexicano. Su voz semejaba la de un resurrecto profeta de Israel. Gran poeta latinoamericano, surrealista heterodoxo, es el padre de la vanguardia mexicana. Es el inventor de la cosmología literaria en la que viven o vivieron autores mexicanos de primera fila como Jorge Cuesta, José Emilio Pacheco, Octavio Paz y Domínguez Michael, quien es terminante al señalar: “Si me tocase ofrecer un regalo de iniciación a un joven escritor hispanoamericano, escogería El río. Novelas de caballería, la copiosa autobiografía de Cardoza y Aragón, brújula que orienta nuestro mundo ya no tan nuevo en el mapa del siglo XX”.

Don Luis, al igual que el conde Disraeli, veía trincheras en los libros.

De las incursiones de don Luis, Christopher sugiere la lectura de éstas (todas impresas por el Fondo de Cultura Económica): Poesías completas y algunas prosas. El río. Novelas de caballería. Guatemala: las líneas de su mano. André Breton: atisbado sin la mesa parlante. Malevich: apuntes sobre su aventura icárica y Pequeña sinfonía del Nuevo Mundo.

Notas

*Augusto Monterroso, La letra e y otras letras, RBA, España, 2012.

**Christopher Domínguez Michael, Diccionario crítico de la literatura mexicana (1955-2011), FCE, México, 2012.    

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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