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Irmalicia Velásquez Nimatuj

Un Estado Autoritario se va construyendo mientras va anulando todos los mecanismos democráticos, por minúsculos que sean, porque su objetivo es establecer un sistema económico y social que responda a sus intereses.

Un Estado Autoritario se propone controlar a todos los pueblos y clases sociales por medios legales e ilegales, usando la violencia física o la violencia ideológica, esto incluye enfocarse en desarticular cualquier institución que promueva el derecho humano a la información por cualquier medio.

Un Estado Autoritario avanza mientras anula derechos adquiridos y empieza por los sectores que han ganado derechos históricos, que han avanzado y han logrado no solo levantar su voz sino transformar indudables inequidades. 

Un Estado Autoritario usa el terror y el miedo para paralizar amplios sectores de la población.  El miedo impide reaccionar, pero sobre todo actuar.

Un Estado Autoritario usa el racismo institucional e histórico para seguir oprimiendo y manejando a pueblos que ha convertido en minorías políticas, aunque en la realidad sean mayorías poblacionales.

Un Estado Autoritario convierte a funcionarios públicos de alto y mediano rango en serviles seres que terminan agachándose y convirtiéndose en pobres y tristes alfombras que terminan acarrareando desde las maletas del amo de turno hasta en pobres amarradores de las correas de los zapatos de quienes les tiran migajas porque de no hacerlo terminan despedidos en cualquier momento.

Un Estado Autoritario anula la dignidad de toda persona, convierte a la burocracia estatal en profesionales del abuso y en expertos en mover las bisagras de la corrupción no que no pare de operar.

Un Estado Autoritario mantiene drogada a la mayoría de la población, que carente de conciencia termina bailando el presente sin que le importe el futuro.

Un Estado Autoritario humilla y se enseña con los diversos sectores de las mujeres organizadas, porque sabe que ellas unidas son fuerza y porque tienen la capacidad no solo de derrotar a los tiranos sino de transformar teóricas políticas caducas, patriarcales y homofóbicas.

Un Estado Autoritario usa a las mujeres, especialmente a aquellas carentes de conocimiento y de habilidades propias para que retuerzan la ley en contra de otras mujeres.

Un Estado Autoritario avanza mientras anula derechos adquiridos y empieza por los sectores que han ganado derechos históricos, que han avanzado y han logrado no solo levantar su voz sino transformar indudables inequidades. 

Fuente: [elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irma Alicia Velásquez Nimatuj
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