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Llegó el año 1978, al fin logró comprar mi papa otra casa en la zona 19 de la ciudad capital muy cerca de la Colonia El Milagro, en la Colonia La Esperanza, con nuevos sueños abrió la tienda “Las Mercedes” en honor a nuestra tierra… estudié sexto primaria en la Escuela Milagro No. II.

Para conocer la ciudad me iba en un bus número 21 ruta Bolívar y no me bajaba, daba toda la vuelta para empezar a conocer la ciudad, en otra oportunidad iba en un bus número 21 ruta terminal, igualmente no me bajaba, daba toda la vuelta, costaba 5 centavos. Recuerdo las Jornadas del 5 si 10 no, los transportistas le solicitaban un subsidio al gobierno para no subirle el valor al transporte a 10 centavos. La gente se organizó para frenar el alza al pasaje, la Universidad de San Carlos era considerada como defensora de los derechos populares, pintaban los buses, 5 si 10 no. Recuerdo que un día pedían que a las 6:00 de la tarde hiciéramos ruido con toneles, láminas, trastos, durante una hora, a esto se le llamó “La Protesta de las Cacerolas”.

Con mi corta edad 12 años, me conmovió la noticia de la muerte de un dirigente estudiantil cerca del Parque Central de la ciudad, en la entrada del Pasaje Rubio, el 20 de Octubre de 1978, su nombre: Oliverio Castañeda de León, asesinado luego de dar un discurso por conmemorar el Día de la Revolución del 44, al parecer el discurso colmó el vaso de la maquinaria asesina que le seguía los pasos por encabezar las protestas del alza al trasporte urbano, igual suerte habrían su sufrir varios dirigentes, muerte o secuestro tal el caso de Antonio Ciani García.

Un año antes en agosto de 1977 habían sido secuestrados y asesinados Robín García y Leonel Caballeros, dirigentes de educación media durante varias jornadas populares, estudiantes de primer ingreso en la combativa Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 29 de mayo del año 1978 también se registraría el acto vil y cobarde de la barbarie en Guatemala, con la Masacre de Panzós, donde ciento cinco campesinos perderían la vida producto de una emboscada en el centro de la población, donde fueron esperados por el ejército nacional y acribillados sin piedad, no importándoles que murieran niños, mujeres y ancianos.

Luego, en 1979, me inscribí en el Instituto Carolingia, para estudiar la educación básica; era una galera de madera y escasas láminas, sin pupitres. Los block para una futura construcción nos servían para sentarnos y la espalda del compañero nos servía de pupitre; pasamos así todo el año, pero gracias a una donación de Las Muchachas Guías de Noruega, se inició la construcción del Instituto.

El 19 de julio de 1979 se registran dos hechos inolvidables, por un lado el triunfo la de Revolución Sandinista y por otro el nacimiento del ultimo de mis hermanos, Wildmar López González, nacían dos esperanzas unidas, la posibilidad del socialismo centroamericano y la posibilidad de contar en la familia con un profesional que brillara con luz propia. Cuidé de él y le enseñé junto a los otros hermanos a leer y escribir, en párvulos era el más inquieto y siempre le decía a la maestra «es que eso ya lo sé». Por decisión de la Dirección del colegio fue promovido al siguiente grado… compramos por abonos la primera computadora con la intención de que Wildmar se volviera un experto en el mundo de la informática y efectivamente, lo logró, quizá no logró ser un Ingeniero en Sistemas pero posee los conocimientos de programación necesarios para un excelente desempeño.

Siempre he seguido muy de cerca las noticias, en 1980 me impresionó mucho el 31 de enero…la quema de la Embajada de España, donde murieron calcinados cerca de 35 personas entre campesinos y estudiantes universitarios. El pueblo guatemalteco siempre fue golpeado, pero este año registra infinidad de casos, como el secuestro de Irma Flaquer, Alaíde Foppa  y muchos más, la lista escrita en papel podría cubrir toda la carretera del Atlántico.

En 1981 terminé mis estudios de educación básica, de mi maestra de estudios sociales, Otilia Lux, aprendí a ver el mundo partiendo de la historia del pasado, para interpretar el presente y proyectar el futuro, mi maestra posteriormente ocupó varios puestos gubernamentales, como Ministra de Cultura y Deportes, Diputada, y como parte de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad o Memoria histórica.

En 1982 y 1983 estudié Bachillerato en el Instituto Central para Varones en la jornada vespertina, siempre a los de nuevo ingreso los recibían con el “Tradicional Bautizo” con tijeras le cortaban el pelo y en algunas ocasiones eran forzados a beber algún liquido no identificado. Pero antes de ingresar pregunté a varios jóvenes si se habían inscrito para estudiar bachillerato, los reuní a todos y les dije: “Nosotros somos más que ellos, los antiguos, los de quinto, por lo tanto vamos a poner resistencia…nunca nos separemos, así no podrán con nosotros. Pasaron varios días y pidieron hablar con nosotros. Llegamos al acuerdo, que en lugar del tradicional bautizo hiciéramos una fiesta de bienvenida… y efectivamente se realizó una fiesta con, comida, bebida y nunca más nos vieron pelones.

Eran los tiempos del General Efraín Ríos Montt, la guerrilla coloco una bomba en la puerta del Congreso la cual destrozó, pero también destrozó vidrios y techos de nuestro Instituto. Nuestros padres fueron los más afectados, ya que para la reparación se tuvo que contribuir con algún dinero. En una oportunidad los alumnos organizados colocaron una manta frente al instituto “Abajo el general payaso y dictador”, no tardó ni diez minutos, hombres fuertemente armados en carros parecidos a las que usan las funeraria llegaron de inmediato, quitaron la manta ingresaron al plantel y en los pizarrones que en ese tiempo eran de madera y pintura verde, dejaron escrito con pintura roja las letras “ESA” eran las siglas del Ejército Secreto Anticomunista.

Ingresé a la combativa Universidad de San Carlos de Guatemala en el año 1984, los secuestros y asesinados continuaron golpeando al pueblo guatemalteco, recuerdo el asesinado del decano de nuestra facultad Vitalino Girón Corado; son tantos los nombres que nunca podríamos terminar de escribirlos.

Del año 1984 al 1987 pasaron infinidad de secuestros y asesinatos. Recuerdo el secuestro de Vladimir Amado Hernández, hacía dos meses se había casado, secretario general de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas “Manuel Cordero Quezada”.

Uno a uno fueron cayendo, estudiar en la USAC se volvió un peligro. Aunque la mayoría eran conocidos únicamente por su seudónimo o apodo, alguien los delataba con todos sus datos.

En la asociación era común que nos llamáramos por el apodo, tribilin, mozote, cachetes, Sandino, la flaca, la seca, angustias, etc.

De 1988 al 1990, en estos años prácticamente destruyeron toda la organización existente en la USAC, toda la AEU fue atacada y todos sus miembros fueron asesinados y secuestrados, nunca aparecieron.

Recuerdo que muchos libros eran prohibidos, pero había un compañero que llegaba exclusivamente a dejarnos libros o fotocopias de libros, en una oportunidad me llevó “Pueblo en Armas”, de Martha Harnecker, además podríamos comprar algunos libros y disquetes con música revolucionaria, en la novena avenida entre noventa y octava calle en un callejoncito “Librería Ideas”.

La música nos acompañó siempre. Del grupo Copante, la Estudiantina de la Universidad de San Carlos, del grupo Canto General, del Kinlalat, en una oportunidad en junio de 1991 pude observarlos en la plaza mayor en la ciudad de México, deleitaban con su música y vendía casetes, para recaudar fondos y solicitar la solidaridad con el pueblo guatemalteco.

Por todos estos hechos y muchos más…Yo viví la Revolución en la Ciudad.

 

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