Ayúdanos a compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Participé en 1991 en el Sindicato de Trabajadores en la Unidad de Formación de Recursos Humanos del Ministerio de Agricultura. Eramos miembros activos de la FENASTEG, Federación Nacional de Trabajadores de Estado de Guatemala; en ese tiempo era Secretario General, Armando Sánchez, del Sindicato del INTECAP, posteriormente fue Diputado al Congreso de la República de Guatemala. En mayo de 1991 llegó a nuestras oficinas ubicadas en la Zona 13 vecindad con el Zoológico la Aurora, actualmente funciona allí la Universidad del Istmo, una invitación para participar en una capacitación en la ciudad de México, por parte del CIEP. El compañero Secretario General de nuestro sindicato se llamaba Tomás y le decíamos Tomy… hace poco supe que nuestro amigo se había muerto, quizás de un paro respiratorio.

Tomy me habló para que fuéramos a dicha capacitación y yo acepté con mucho gusto, no sólo por lo que aprenderíamos sino por llegar a conocer otras tierras. En un día nos solicitaron pasaportes y la visa mexicana… creo que utilizando alguna influencia con el sindicato de migración, el primer día hábil de junio de 1991 viajamos por vía terrestre hacia la ciudad de Tecum Umán, en un bus de la Ruta Galgos, luego hacia Ciudad Hidalgo ya en territorio mexicano. De allí salimos rumbo al DF, como a las 9:00 de la noche en un bus, creo que se llamaba Flecha Roja. Del viaje hay varias anécdotas… en el camino nos paró la DEA, con perros pastor alemán ingresaron al bus, los perros nos olfateaban y de mala suerte empezaron a ladrar muy fuerte a uno de nuestros compañeros, lo bajaron del bus, lo registraron, pero sólo fue el susto. Desde ese momento apodamos al compañero «Mala Suerte» porque al ingresar a la aduana también tuvo problemas con sus documentos, ya que en el consulado mexicano le habían dado por error una copia y en la agencia fronteriza le pedían el original.

La mayoría del viaje la pasamos durmiendo, pero al amanecer pasamos a desayunar, no recuerdo el nombre exacto del restaurante pero era al estilo mexicano; recuerdo que pasamos el pueblo famoso «Puebla», a eso de las 13:00 horas llegamos al Distrito Federal o la Ciudad de México.  Me sorprendió ver edificios nuevos y otros muy viejos y destruidos, resultado del último terremoto que azotó a México, nos llevaron a un hotel, pero sólo de paso porque luego llego un busito, las famosas combis, que nos llevo al Estado de Morelos a un pueblo llamado Yecapistla. Cuando ingresamos al poblado observé que en el palacio municipal había en la parte frontal una figura de un Alacrán… luego de caminar por un lugar con apariencia de desierto llegamos al Centro de Capacitación de la Industria Azucarera mexicana, nos dieron la bienvenida varios compañeros, Edgar, Carlos, Víctor, Ernesto.

En una de las aulas nos dieron a conocer las normas para permanecer en el Centro de Capacitación, la ropa la debíamos entregar a la lavandería, los calcetines y calzoncillos teníamos que lavarlos nosotros por nuestra cuenta, debíamos realizar la limpieza de nuestro dormitorio. Un compañero se ofreció a realizar la limpieza por ello le pusimos de apodo «El mil usos», era un compañero del sindicato de la empresa Rosmo de Quetzaltenango.

Era muy común que anduvieran alacranes por eso en el palacio municipal del pueblo estaba esa figura, es como un símbolo.  A las 6:00 de la mañana tocaban el timbre para levantarse, hacer la cama y llegar a las duchas, allí habían varias duchas, solamente era cuestión de esperar que se desocupara una, luego de 7:00 a 8:00 era el desayuno, en un comedor muy grande, ya que dentro del centro asistían otros grupos además de los mexicanos, había de otros países.

De 8:00 a 13:00 era la capacitación, con clases magistrales y participación en grupo, de 13:00 a 14:00 era el almuerzo. Recuerdo que un día nos dieron una comida muy sabrosa, unos envueltos, carne blanca, parecía pollo pero con un sabor a pescado… muy especial… solo nos recomendaron no tomar tanta agua, porque daba más sed; luego supe que era carne de masacuata.

De 7:00 a 8:00 era la cena, eran noches de nostalgia, recordando a nuestra tierra, Guatemala. De 8:00 a 11:00 era para observar videos, con un receso para una refacción con té de limón o de canela y galletas; recuerdo uno de los videos que más me asombraron «Guatemala, bajo la mira del Fusil» «Quitándole el agua al Pez» «La Guerrilla de los Mayas».

Salíamos del Centro de Capacitación los fines de semana, en algunas ocasiones fuimos al Distrito Federal… me gusto mucho la visita a la Basílica de Guadalupe, visitar sus alrededores y luego dentro del templo pasar en una rampa viendo el cuadro de la virgen morena del Tepeyac. Visitamos el mercado de Tepito y el famoso «Tenampa», para luego escuchar mariachis en la plaza Garibaldi.

Visitamos el zoológico y paseo Chapultepec… En una ocasión el compañero «mala suerte» se perdió en el metro, no se bajó en la estación indicada pero los compañeros que conocían lo localizaron.

En Morelos visitamos el Museo de Historia y viajamos en un tren turístico por sus alrededores. Una noche salimos y en una calle de Morelos, se escuchaba música, tapaban las calles y muy alegres bailaban… pues me sorprendió escuchar música conocida de un grupo guatemalteco, el grupo «Rana» y efectivamente eran nuestros paisanos que alegraban con su música.

El 24 de junio… el día de San Juan, fuimos a Yecapistla, había marimba en el atrio de la iglesia, quema de toritos.

Algo que me hizo llorar un día… fue escuchar en el comedor una melodía en marimba «Cobán», era la nostalgia de estar lejos de Guatemala. Cuando en uno de los cursos nos hablo un señor muy elegante, Ernesto Capuano, me preguntó… tú eres de Xela, sí, le conteste; yo también, dijo, mi familia tiene una fabrica allí, pero no los visito… yo vivo aquí desde mi exilio en 1954. Fue un honor ser su alumno, conocía la historia económica y política de Guatemala y realizó un análisis de coyuntura que jamás voy a olvidar. Hombres como Don Ernesto Capuano deberían gobernar nuestro país, supe que murió en México el 6 de mayo del 2008.

Finalizo junio de 1991 y nos tocó regresar a Guatemala, tristes por dejar allí nuestra esperanza de lograr una Guatemala Democrática que aún seguimos añorando.

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •