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La violencia ha golpeado de muchas maneras a a las familias guatemaltecas: asaltos, secuestros, extorsiones, bulling, maltrato intrafamiliar, violaciones, discriminación, asesinatos.

Lo cierto es que la impunidad ha llegado a tal punto que aun con todas las pruebas del caso los delincuentes son absueltos. A plena luz del día se cometen asesinatos, asaltos, secuestros, inclusive la misma Policía Nacional Civil está involucrada… probablemente algún porcentaje de los miembros son o tienen vínculos con el crimen organizado.

“Tiran a mujer descuartizada…en bolsas negras… los responsables son detenidos”, un hecho tan evidente no debería quedar impune. Pero los asesinos ríen ante las cámaras de los noticieros y con las manos realizan señas para dar a conocer su identidad “M-18 controla”, “Batos Locos”, “Salvatruchas”, etc.

El 8 de diciembre del año 2002, un día domingo, mi hermano Boris Roberto López González, responsable por el desarrollo y progreso de una mueblería sobre la Avenida Bolívar “Mueblería Noemí”, decidió ir abrir y vender… sin sospechar que ese día la muerte lo acechaba.

Nunca supe si habían robado algo, mi hermano al verse amenazado corrió al fondo del almacén donde se encontraban las jaulas de los perros, pero no pudo llegar; los asesinos lo hirieron de muerte con un machete el cual dejaron en el lugar. Como siempre las autoridades rodearon la escena del crimen, recopilaron datos, levantaron evidencias… creo que los archivos con documentos de crímenes en Guatemala, podrían llenar muy fácilmente el cráter y lo profundo de los volcanes.

La coincidencia es que para sus amigos el 8 de diciembre fue de mala suerte, el 7 de cada año es la Quema del Diablo, y siempre se molestaban “Mañana lo queman». Años antes había sido asesinado por su propio hermano su gran amigo Valentín, cerca de la colonia El Milagro, peleados por la herencia, el hermano más joven, luego de beber licor disparó cuatro veces sobre el pecho de Valentín… un 8 de diciembre.

También Don Ismael, muy platicador, siempre llegaba a la tienda “Las Mercedes”. Estaba orgulloso de la belleza de su mujer, quien le dio una hija llamada Miroslava. Era muy común oírle decir “compañero…compañero… le voy a presentar a mi hija…es preciosa, igual a la mama”. Pero un 8 de diciembre fue asesinado en su casa, probablemente el móvil del crimen fue por robo.

Lo cierto es que en Guatemala no hay familia que no haya sido alcanzada de alguna forma por la violencia.

 

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