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En mi comunidad existe una montaña conocida con el nombre de “Montaña del Chumpipe”. La mayoría de habitantes de la comunidad podían encontrar en ella sus alimentos ya que era rica en variedades de hierbas y frutas comestibles: “hierba mora, quilete, camote, cash-camote, yuca, flor de izote, culantro, guisnay, raíz de calaguala, ruda, coyol, panpan, pacaya, pitaya, güisquil, tamarindo, guapinol, caspirol, cojín, chipilín, hongos, hierbabuena, nance, guayaba, níspero, chiltepe, jocote, albahaca, etc. “De hambre no puede morirse uno…solamente que no le dé la gana de ir por los alimentos”… entre los animales comestibles podíamos encontrar, venados, coche de monte, peces, cangrejos, tepezcuincle, armadillo, patos, etc.

Mi abuelo, Felipe González (Papa Lipe), además de trabajar en el campo se dedicaba a cazar, tenía perros amaestrados para tal objetivo, siempre regresaba con más de algún animal y hierbas para el consumo de la familia; mi madre, Herminia González Alvarado, y mi abuelita Laura Alvarado, se encargaban de preparar los deliciosos alimentos producto de la caza de mi abuelo.

Un día dispusimos explorar la montaña para traer raíz de calaguala para hacerlo como té y guisnay como una ensalada. Siempre nos decían que tuviéramos mucho cuidado al cortar el guisnay ya que a sus alrededores se escondía una culebra que le llamaban la guisnayera, muy peligrosa ya que no se notaba porque se confundía por su color verde en las matas de guisnay.

Le pedimos a Don Arnulfo (Don Nufo) que nos acompañara ya que iríamos puros patojos: mi tío Cenobio, mi hermano Boris y yo. Emprendimos la aventura, pero por mala suerte la montaña estaba ese día muy húmeda, al caer la tarde cayó sobre ella una nube blanca que nos hacía temblar de frío y nos dejaba sin visibilidad, no podíamos ver las veredas y posibles rutas para bajar de la montaña, para el colmo nos perdimos. Don Nufo salió solo de la montaña sin importarle el riesgo que corríamos nosotros… después de tanto caminar y sentir mucho miedo, yo caí a una vereda donde estaba despejada, grité para que los otros también se tiraran al caminito. Caminamos sin saber nuestra ubicación y de pronto encontramos unas personas que aullaban como león.

-Niños que están haciendo aquí, nos dijeron.
-Váyanse de aquí pronto, es peligroso… se escapó un león del circo y puede estar cerca.

Mis otros tíos ya habían emprendido nuestra búsqueda. tío Ismael (tío Mae), tío Rodolfo y tío German, y mis otras tías estaban preocupadas: tía Emiliana (tía Mila), Rosa Amalia (tía Milocha) y tía Irma.

Don Nufo nunca nos dio la cara… nosotros tratábamos de acercarnos a él y por molestar le decíamos:

-Don Nufo, quiere raíz de calaguala, quiere guisnay. Trajimos bastante.

En realidad aquella tarde no conseguimos nada, solamente el susto. Nunca voy a olvidar aquella tarde en que nos perdimos en la montaña.

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