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Irmalicia Velásquez Nimatuj

Al analizar la forma en que fue detenido José Rubén Zamora, presidente de elPeriódico de Guatemala, el pasado viernes 29 de julio, con un ingreso peliculesco, por el techo de su vivienda desde donde bajaron agentes de la Policía Nacional fuertemente armados, con rostros cubiertos, quienes aterrizaron sin decir amén en la cocina, justo cuando el reloj marcaba las 16 horas, generando en la familia un clima de terror y caos, que fue ordenado por el Ministerio Público dirigido por Consuelo Porras (integrante en la lista Engel por obstruir investigaciones anticorrupción en 2021)  y desde la Nueva Fiscalía Especial contra la Impunidad, FECI, dirigida por Rafael Curruchiche (también en la lista Engel por ser actor clave en desbaratar casos de corrupción de alto impacto en Guatemala en 2022)  y que finalmente concluyó con su aprehensión a las 22:30 horas, en medio de un ignominioso espectáculo, frente a esos hechos, es claro que fue una acción minuciosamente planificada, con el tiempo y los recursos humanos y materiales más que necesarios, desde las altas instancias del poder del país, con el objetivo de mostrar cómo se caza de manera humillante a un “enemigo”,  transmitido todo en vivo y seguido por millones de personas dentro y fuera de las fronteras guatemaltecas. 

La aprensión de Zamora debe ser entendida como un caso ejemplar para toda la ciudadanía y no hay que ser ingenuos, no se limita a la prensa, y es un claro mensaje hacia toda persona individual o jurídica que busque levantar la voz en contra de las acciones corruptas que realizan de forma pública o encubierta el “pacto de corruptos” con los bienes nacionales, de las comunidades, de los pueblos y del Estado.

Sí Zamora con todo el respaldo nacional e internacional que ha acumulado a lo largo de su fructífera vida productiva pudo ser capturado en su propia residencia, cómo no van a perseguir a otros actores, menos públicos y quizá con menos incidencia que la que él posee y que ha usado desde las páginas de elPeriódico.  El mensaje no puede ser más claro, ellos tienen el poder y lo van a usar en contra de todos. Nunca antes una FUNDATERROR, desde el inicio de la era “democrática” de 1985, había sometido públicamente al sistema de justicia como esta fundación lo está haciendo impunemente, no existe un antecedente similar en donde el sistema de justicia haya estado de rodillas y a su merced de manera institucional.  Ellos quieren decidir en la economía nacional, callar al G13, usar la justicia como si se tratara de sus empresas, retraer juicios de alto impacto, ahogar a la justicia transicional, enviar a la cárcel a jueces, al exilio a fiscales, liberar a criminales de delitos contra la humanidad, decidir que lideres sociales viven, que lideres y defensoras hay que silenciar y enviar al cementerio, atacar a periodistas física, emocional y económicamente, en fin, dar órdenes en todas las instancias de la vida nacional.

Lo que ahora vive Guatemala solo se compara al poder que llegó a poseer y a usar el temible y líder de la ultraderecha Mario Sandoval Alarcón y su camarilla, quienes tuvieron el atrevimiento público e histórico de declararse como los dirigentes y fundadores en 1958 del partido de la violencia organizada, el Movimiento de Liberación Nacional, MLN, y que se convirtió en la sombrilla de los temibles escuadrones de la muerte como la Mano Blanca, el Ejército Secreto Anticomunista, el Comité Anticomunista de Guatemala, entre otros.

Es que acaso ¿tanto hemos retrocedido como nación, como sociedad? ¿No ha sido suficiente el legado de muerte, arrasamiento y genocidio que aún arrastramos del Siglo XX? O es que acaso está de vuelta a nuestra región la “operación limpieza”, ahora en manos de la FUNDATERROR, esa operación que fue instituida entre 1965 y 1966 convirtiéndose en la primera gran ola de desapariciones selectivas y forzadas que se ejecutó a gran escala a lo largo de América Latina y que se basó en identificar y catear casa por casa a las y los supuestos “subversivos” o “comunistas”, gracias a la información que recogían sus tenebrosos sistemas de inteligencia que habían creado.

Frente a eso, nunca la historia universal ni nacional tendrá argumentos para justificar que ciudadanos guatemaltecos, que accedieron a una formación universitaria, usaran la violencia institucional públicamente para asesinar a quienes no pensaban como ellos o a quienes, siendo igual de jóvenes, le apostaran a otro modelo o sistema económico para el país.  Quizá en un intento abrupto por retorcer los hechos solo puede comprenderse esas posiciones porque se vivía en el marco internacional de una Guerra Fría (1947-1991) que enfrentaba a la Unión Soviética y a los Estados Unidos, y que a lo interno como país la lucha contra el comunismo fue la bandera usada para matar, masacrar, torturar, mutilar, descuartizar, violar, humillar o empobrecer a miles de mujeres, hombres, niños, comunidades o pueblos.  Sin embargo, hoy, ¿cuál es el argumento nacional o internacional para justificar que una FUNDATERROR decida por la vida, la voz, las aspiraciones y hasta tenga el poder de decidir que derechos se cancelan en Guatemala?

No cabe duda de que el conjunto de actores que están instaurando en Guatemala un régimen dictatorial, lograron uno de sus principales golpes, capturar a Zamora y colocarlo tras las rejas acusado de lavar Q200 mil.  Sin duda, para lograrlo usaron múltiples estrategias desde las legales hasta las ilegales para cazar a su codiciada presa. Desde buscar los delitos que le quedaran como anillo al dedo y lo mantuvieran en prisión, “lavado de dinero”, “chantaje” y “tráfico de influencias” hasta realizar la detención en un día y hora que anteceden a un fin de semana.   

Sin duda, de eso sí podrá presumir tanto el actual presidente, Alejandro Giammattei, su sequito de incondicionales, la fiscal Consuelo Porras y las elites corruptas, que lograron lo que desde noviembre de 1996 habían soñado y deseado a su manera, cada uno de los presidentes de turno, desde Álvaro Arzú hasta Giammattei, poner tras las rejas a Chepe Zamora, para acallarlo, para silenciarlo y con eso enterrar el periodismo investigativo, ese que ha quedado grabado en las páginas de elPeriódico, el medio que durante 26 años ha documentado la historia de robos, saqueos, impunidad, abusos, muerte o represión que nos muestra y explica al hacer un trabajo hemerográfico ¿por qué estamos tan pobres?, ¿por qué la mitad de los niños y niñas menores de cinco años viven desnutridos?, ¿por qué más de 4 millones guatemaltecos han abandonado sus comunidades en busca de un trabajo que su país nos les provee?, que nos indica ¿por qué la migración no se detiene? y ¿por qué la violencia es la regla y no la excepción diaria?   Allí en las páginas de elPeriódico están las respuestas, pero también los nombres de las y los responsables, y las historias de quienes sin tener nada, gracias a su paso por el gobierno se han convertido en las y los magnates que hoy deciden quién vive, quién se va al exilio o quién muere.

Chepe Zamora has honrado una vieja profesión, tan antigua en el mundo y tan clave para transformar las profundas inequidades o develar los más horrendos crímenes en contra de la humanidad y con humildad, desde que te conocí en la Cámara de Industria de Guatemala has sido el mismo soñador y quijote, quien a pesar de los golpes no deja de imaginar ni de trabajar porque lleguen otros amaneceres a nuestra amada tierra.  Y a pesar de nuestras diferencias de pensamiento hemos mantenido una relación de aprecio y respeto que valoro y atesoro a lo largo de estos años.   

Querido Chepe, ¡gracias por tu vida!

Nunca te hiciste millonario con una profesión con la que pudiste haberlo hecho, teniendo el poder que has llegado a tener en un miserable país como el nuestro y no caíste, quizá no estas exento de faltas como cualquiera, dada nuestra humanidad, pero es público que nunca has abusado del poder acumulado teniendo un medio de comunicación como el que llegaste a construir.   Sobre todo, nos heredas tu ejemplo de nunca someterte a los presidentes o a los virreyes de turno, como sí lo han hecho otros y otras que creíamos respetables.   En medio de esta fuerte tormenta me solidarizo con todos los y las colegas del elPeriódico por las violaciones y abusos de poder que vivieron y están viviendo, contigo y con tu esposa Minayú, tus hijos y tu querida familia extensa, para quienes sé que no ha sido fácil el camino que han recorrido a tu lado. 

Es que acaso ¿tanto hemos retrocedido como nación, como sociedad? ¿No ha sido suficiente el legado de muerte, arrasamiento y genocidio que aún arrastramos del Siglo XX?

Fuente: [elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irma Alicia Velásquez Nimatuj
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