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¿Quién se robó el mes de abril?

Edgar Celada Q.
eceladaq@gmail.com

Dice Joaquín Sabina: “En la posada del fracaso / donde no hay consuelo ni ascensor / el desamparo y la humedad / comparten colchón / Y cuando por la calle pasa/ la vida como un huracán / el hombre del traje gris/ saca un sucio calendario del bolsillo/ Y grita / ¿Quién me ha robado el mes de abril?”

El significado de esta y otras estrofas de esta pegajosa canción, probablemente, han dado lugar a muchos ejercicios hermenéuticos entre los sabinologos, y no descarto que Sabina mismo haya sido preguntado, innumerables veces, sobre el origen o la historia atrás de esta letra. Mis conocimientos, en ese como en muchos campos, no llegan a tanto.

Pero por alguna razón, que no alcanzo a explicar, desde hace varios días, desde el domingo, para ser exacto, la dichosa canción me asalta relacionada con el destape de los Papeles de Panamá.
Tal vez porque la mega revelación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) hace evidente que la “aldea global” es bastante como esa posada del fracaso, donde no hay consuelo ni ascensor, donde el desamparo y la humedad comparten colchón, y en donde, finalmente, la vida pasa como un huracán.

Y así, resultamos solidarios y hermanados con el hombre del traje gris, a cuya voz nos sumamos para gritar: ¿quién nos ha robado el mes de abril?, ¿quién nos ha robado la posibilidad del consuelo, la opción de vivir sin la humedad que entume nuestra condición humana y nos condena a ser espectadores del engaño, la trampa y la simulación, el verdadero ascensor del sistema imperante.

Las revelaciones del ICIJ arrojan detalles de cómo funciona el capitalismo, pero en sentido estricto no descubren ninguna novedad. Acaso nombres o detalles del involucramiento de este o aquel político, de esta o aquella luminaria del deporte, empeñados en hacer negocios “en lo oscurito” o en escamotear el pago de impuestos.

En realidad, ¿qué hay de nuevo en todo eso? El motor de la sociedad burguesa, desde sus orígenes, es la ganancia y la acumulación a través de la apropiación plus producto social, la explotación del trabajo humano y la depredación de la naturaleza. Y para lograrlo no escatima medios, ni se detiene por escrúpulos morales.

Inevitable citar el estudio clásico del sistema dominante, El capital. Allí, en el Capítulo XXIV del primer tomo, referido a la llamada acumulación originaria, Carlos Marx dice “Si el dinero, según Augier ‘nace con manchas naturales de sangre en un carrillo’, el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza”.

Esas palabras, publicadas por primera vez en 1867, resumen el ADN de la sociedad burguesa, que entonces apenas prefiguraba su ulterior expansión global. Y si el capitalismo nace con ese consustancial sello de explotación del ser humano y la depredación de la naturaleza, nada de extraño tiene que en la actual fase de su historia alcance cotas sublimes de corrupción y parasitismo, como lo confirman los Papeles de Panamá.

…si el capitalismo nace con ese consustancial sello de explotación del ser humano y la depredación de la naturaleza, nada de extraño tiene que en la actual fase de su historia alcance cotas sublimes de corrupción y parasitismo, como lo confirman los Papeles de Panamá.

 

Fuente: Siglo21 [www.s21.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Edgar Celada Q.
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