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¿Por qué fracasan los gobiernos?

Manuel VIllacorta

Para la academia, el término tecnocracia se define como “el gobierno de los técnicos”. En ese contexto, un tecnócrata es quien busca soluciones apegadas a la técnica, recurriendo al método científico. Sus aportes buscan beneficiar a la población en general. En sentido estricto, un tecnócrata no puede depender de factores ideológicos o políticos sectoriales. Ejemplifiquemos: un ministro de finanzas puede o no recomendar una política de incremento impositivo, dependiendo de su capacidad técnica, su experiencia y su compromiso básico con los intereses nacionales. Un funcionario público que “usurpe” ese despacho y que actúe motivado por intereses sectoriales jamás representaría el gobierno de la técnica.

El producto fundamental de la tecnocracia es la política pública. La política pública es una estrategia de mediano o largo plazo, que articula recursos humanos, materiales y financieros con acciones debidamente planificadas, en un tiempo y un espacio determinados, está orientada a solucionar la inevitable problemática social, en cualquier área en la que esta se manifieste.

¿Y los políticos en dónde quedan? ¿Son acaso opositores de los tecnócratas? No. En una relación funcional, los políticos son el complemento de los tecnócratas (relación tecnocracia y política). Los políticos deben ejecutar una función negociadora entre los diferentes sectores sociales para convencerlos de que las políticas públicas planificadas y operadas por los tecnócratas –aún con los costos que casi siempre implican para uno u otro sector–, son a largo plazo, la mejor alternativa nacional.

¿Deben entonces los políticos sujetarse a los tecnócratas? En un estado funcional sí. ¿Son los tecnócratas el vértice del poder? No. Las cuotas de poder están distribuidas en todos los sectores sociales. Ciertamente, en una sociedad responsable y organizada, los sectores que concentran una mayor cuota de poder fáctico son los responsables de favorecer la creación de la agenda nacional. De existir esta última, la misma toma vida cuando los tecnócratas la estudian, la gestionan y la implementan a través de sus propuestas (política pública).

¿Por qué en Guatemala hemos fracasado en el contexto de la gestión pública efectiva? 1. Porque no tenemos grupos de poder visionarios que consideren el interés nacional como la plataforma del interés sectorial. 2. Porque no hemos tenido verdaderos políticos (hemos tenido impostores disfrazados de políticos). 3. Porque carecemos de centros académicos capaces de formar verdaderos tecnócratas.

En Guatemala esa importantísima relación: grupos sociales-agenda de Estado, tecnocracia-política pública, políticos-pactos y negociaciones sectoriales (lo que debería ser el andamiaje institucional nacional) no ha existido jamás. Guatemala como país, ha evolucionado o involucionado (dependiendo del suceso) por inercia, bajo la vigencia de la ley del más fuerte, bajo el marco del privilegio y la impunidad. El Estado ha sido una instancia cooptada por grupos de poder, que por su naturaleza, se han opuesto a toda política pública de interés social. En ello radica nuestra tragedia nacional.

Fuente: [http://www.s21.gt/2016/05/fracasan-los-gobiernos/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Manuel R. Villacorta O.
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