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Ser, hoy, sociedades de «desconocimiento» es muy preocupante, pero aún más preocupante luce nuestro porvenir.

Entre los resultados directos de la investigación y desarrollo en ciencia y tecnología están las patentes. En América Latina la generación y registro de patentes resulta, por diversas circunstancias, muy limitada; los países latinoamericanos que más patentes generan, lo hacen con titulares no residentes por lo que esas patentes generan recursos para un tercer país, que no es el registrante.

Es bien conocido el bajo presupuesto asignado a la investigación y el desarrollo en América Latina. Esa puede verse como la causa mayor del lento avance en ciencia y tecnología en nuestras sociedades. Sin embargo, el atraso sólo se explica como resultado de muchos factores:

  • En América Latina, la investigación y el desarrollo en ciencia y tecnología depende principalmente de los recursos que el Estado asigna, siendo estos recursos reducidos, insuficientes, y en algunos casos nula.
  • Atraso en el sistema educativo general y mala calidad de la educación.
  • Pobre infraestructura estatal y privada para ofrecer empleo a los graduados de ciencia, lo que hace muy atractivas otras profesiones que facilitan la inserción en el aparato burocrático estatal (una de las mayores fuentes de empleo en nuestras sociedades).
  •  Y, muy importante, la desatención y poco interés de la iniciativa privada nacional para apoyar el sector de investigación y desarrollo ya que, desde su perspectiva, no se garantiza un retorno de la inversión.

Aunque de manera relativa los recursos para investigación y desarrollo se han incrementado, cuando se compara con el crecimiento de la población propia y el desarrollo de la ciencia en otras sociedades (por ejemplo, Corea del Sur), nuestra capacidad de competencia se ha reducido así como se han reducido los recursos asignados por el Estado. Las sociedades latinoamericanas funcionan con un grave rezago científico y tecnológico y esa condición las obliga a replanterase el camino elegido hasta hoy.

La división entre patentes registradas por residentes y no residentes es de vital importancia, ya que serán las registradas por residentes las que otorguen algún beneficio local. De acuerdo al reporte WIPO 2011, de las 20 oficinas con mayor recepción de patentes en el mundo, Japón cuenta con un total de 222,693 patentes, de las cuales sólo el 15,9% son aplicadas por no residentes;  Corea del Norte con 68,843 patentes y un 25.3% de aplicadas por no residentes, México registró 9,399 patentes y un 97.6% aplicadas por no residentes, siendo México el único país de América Latina incluido en esa lista.

En la Oficina de Patentes de los Estados Unidos, los países asiáticos registraron durante el 2011 un total de 76,000 patentes, mientras que los países latinoamericanos registraron en conjunto sólo 500 patentes. Esto no sería dramático de no ser porque es una tendencia que se ha venido dando y se toma ya con naturalidad.

En el año 2011, Corea del Sur registró un total de 13,000 patentes en los Estados Unidos, Brasil 230, México 115 y Argentina 50. Los indicadores de la oficina de patentes de los Estados Unidos son una fuente clave de información ya que, por lo general, representan tendencias que se van desarrollando en la comunidad científica mundial y  tendencias de registro de patentes en Europa, Japón, entre otros mercados.

Brasil es la sexta economía del mundo, México la décimo cuarta y Argentina la vigésimo séptima. Los recursos para la investigación y el desarrollo no se corresponden de manera alguna con el tamaño de estas economías. Y eso representa una desventaja enorme para la competitividad en mercados y sociedades basados en el conocimiento. No somos sociedades generadoras de conocimiento, en una comunidad global donde el conocimiento es cada día más importante.

Nuestras sociedades son importadoras de conocimiento, consumidoras de conocimiento y tecnología utilizados para producir las más de las veces productos de consumo inmediato. Tenemos que reorientar nuestras prioridades como sociedades. Conjuntamente con temas tan urgentes como la salud, pobreza, vivienda y alimentación debemos tratar los temas del conocimiento, investigación y desarrollo, pero no de manera aislada. El conocimiento, la investigación y el desarrollo que generemos debe involucrarse activamente en la solución de nuestros problemas más urgentes y tomar como punto de partida nuestros propios recursos naturales.

Más información sobre el presupuesto asignado para investigación y desarrollo en ciencia y tecnología en Latinoamérica lo encuentras aquí.

Más información sobre las patentes otorgadas en Latinoamérica lo encuentras aquí.

 

Julio C. Palencia
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