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Las declaraciones de Bernardo retratan cómo los poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– están atrapados en las redes de “los Cárteles de la Toga”.

Irma A. Velásquez Nimatuj

El líder q’eqchi’ Bernardo Caal Xol –defensor de los derechos humanos de las comunidades que se oponen a la construcción de una hidroeléctrica en el municipio de Santa María Cahabón, en Alta Verapaz y que fue sentenciado a 7 años y 4 meses de prisión por supuesto robo de materiales a la empresa que construye el megaproyecto sin consulta a las comunidades, en noviembre de 2018– se ha referido el día de ayer, a los poderosos “Cárteles de la Toga”.

Bernardo, con magistralidad expresó que estos cárteles están integrados por “los que han estudiado derecho, los que han estudiado las leyes y que mantienen a las personas castigadas”. Y los describió como “una banda, que funciona en diferentes partes del país”. Y en base a su experiencia de vida, denunció que “son quienes me tienen preso, son quienes me tienen criminalizado” agregando que, “en Alta Verapaz, algunos fiscales y algunos jueces se ponen de acuerdo con las empresas para tenernos criminalizados” y evitar que otros líderes levanten su voz para reclamar derechos.

Como casi todo en Guatemala, Bernardo explicó cómo los integrantes de estos Cárteles “han hecho un negocio con la justicia”. Desde fiscales, jueces, abogados, la burocracia del sistema de justicia, incluyendo algunos medios de comunicación y hasta comunitarios, se venden y se prostituyen a las empresas nacionales y/o transnacionales, quienes con recursos económicos compran y definen la construcción de hechos falsos, delitos, acusaciones y pagan por sentencias emitidas a sus medidas para castigar y encerrar a líderes comunitarios, indígenas y defensores de derechos.

Las declaraciones de Bernardo retratan cómo los poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– están atrapados en las redes de “los Cárteles de la Toga” mientras la población está siendo empujada al abismo de la pobreza, a ingresar al crimen organizado para generar ingresos económicos o a migrar a los Estados Unidos buscando una vida digna. Guatemala necesita detener –con urgencia– el avance de estos cárteles que prostituyen el derecho –y cuyo máximo dirigente es Jimmy Morales con el respaldo de la Fiscal General Consuelo Porras– antes de que terminen entregando lo que queda de país y ya no quede punto de retorno.

Las declaraciones de Bernardo retratan cómo los poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– están atrapados en las redes de “los Cárteles de la Toga” mientras la población está siendo empujada al abismo de la pobreza, a ingresar al crimen organizado para generar ingresos económicos o a migrar a los Estados Unidos buscando una vida digna. Guatemala necesita detener –con urgencia– el avance de estos cárteles que prostituyen el derecho –y cuyo máximo dirigente es Jimmy Morales con el respaldo de la Fiscal General Consuelo Porras– antes de que terminen entregando lo que queda de país y ya no quede punto de retorno.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irma Alicia Velásquez Nimatuj
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