Polución y patrimonio nacional

Una planta industrial en pleno Centro Histórico.

Mario Roberto Morales

En un artículo de octubre del 2013, denuncié que una planta industrial situada en la Avenida Elena “C” 14-38 zona 1 expelía humo tóxico y residuos quemados por todo el vecindario. El personal del Área Técnica de la Municipalidad tomó debida nota y colocó la denuncia en el Juzgado de Asuntos Municipales. Al poco tiempo, el dueño de la planta industrial aumentó la altura de la chimenea contaminante y el humo que nos afectaba disminuyó, excepto cuando el viento no sopla de norte a sur.

El 3 de diciembre de 2014, pareció, de la noche a la mañana, otra chimenea, muy corta y a dos metros del muro de mi casa, sobre el techo de la planta industrial, y el 16 de diciembre a eso de las nueve de la noche, arrancó un motor estruendoso que hacer vibrar los muros colindantes de mi propiedad, y cuyo ruido la invade totalmente. El 22 de diciembre, miembros del Área Técnica de la Municipalidad determinaron que el ruido que provoca el motor mencionado es de 80 decibeles; es decir, muy por encima de los 65 reglamentarios. También me informaron que desde octubre del 2013 está en el Juzgado de Asuntos Municipales el expediente de denuncia DMA 8573013, durmiendo el sueño de la desidia burocrática.

Como se sabe, la normativa del Centro Histórico prohíbe la existencia de plantas industriales contaminantes y ruidosas en esta zona, que pretende ser un área conservada como patrimonio nacional. No entiendo por ello la razón de que la Autoridad del Centro Histórico y el Juzgado de Asuntos Municipales no actúen de inmediato obligando al dueño de la planta a trasladarla a un lugar adecuado para industrias ruidosas y contaminantes.

Grupos de vecinos han presentado ya otras denuncias al Juzgado de marras, adjuntando a ellas muestras del hollín y de los residuos de tela quemada que caen sobre el vecindario. Pero hasta ahora no ha habido respuesta a esta situación contaminante que afecta la salud física y mental de todo un barrio capitalino del Centro Histórico.

Las autoridades encargadas del patrimonio cultural y del ambiente saben muy bien que no deben funcionar plantas industriales en esta área. Les hago por ello un llamado para que le den una solución urgente y efectiva a esta problemática, sacando esa planta industrial de este patrimonio arquitectónico nacional. Hay antecedentes de que casos similares se han resuelto a favor de los vecinos. No veo entonces por qué en este caso no deba ocurrir lo mismo.

Los centros históricos de las ciudades coloniales suelen ser áreas conservadas y sujetas a legislaciones protectoras del patrimonio cultural de las naciones. Por eso, yo sólo puedo pintar la fachada de mi casa con tres colores reglamentarios de acuerdo a su etilo arquitectónico, y cumplo con esa obligación. Asimismo, pago con puntualidad el impuesto municipal sobre inmuebles llamado IUSI. En tal sentido, me siento autorizado a exigir de la autoridad municipal y del Centro Histórico que hagan cumplir la ley defendiendo el derecho de los vecinos.

A propósito, sé que existe un plan municipal de “banquetización” de la Avenida Elena que también duerme el sueño de la negligencia burocrática. Yo he reparado por mi cuenta la acera de mi casa tres veces, pero las raíces de los árboles vuelven a romper los bloques de la misma y ésta presenta siempre un estado deplorable. Autoridades municipales y del Centro Histórico: por favor hagan el trabajo por el cual les estamos pagando.

Mario Roberto Morales

Mario Roberto Morales

Mario Roberto Morales es escritor académico y periodista. Autor de novela, ensayo, cuento y poesía. Es doctor por la Universidad de Pittsburgh y profesor en la Universidad de Northern Iowa. Es Premio Nacional de Literatura en Guatemala.
Mario Roberto Morales