La gente feliz no necesita consumir II

“La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora” (Francisco Bergoglio).

Marcela Gereda

“Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”.

Sigue: “un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y así se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas”.

Advierte: “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos”, denuncia. “Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles y, a la vez, recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano”

Estamos ante un momento crítico. Tenemos dos caminos: quedarnos de brazos cruzados viendo cómo se degradarán todas las formas de vida en el planeta, o unir esfuerzos para buscar alternativas y desarrollar juntos soluciones. Hoy estamos haciendo elección por la segunda opción. Por eso les invitamos a unirse a nuestro movimiento social ecológico “corazón verde” desde el cual también invitamos a consumir menos y a mejorar nuestras prácticas ambientales y disminuir nuestra huella de carbono.

Cambiar nuestros hábitos de consumo ya no es una opción de tendencias, es más bien una encrucijada. Somos demasiados humanos y los recursos naturales son finitos y nuestros hábitos insostenibles.

Las nuevas tecnologías son capaces de ver lo intercelular y lo interestelar, entonces ahí hay una oportunidad de oro para nosotros: dejar que la naturaleza nos guíe. Adaptarnos a la tierra en vez de que adaptarla a nosotros. Esta nueva mirada científica del mundo exige en nosotros una mueva mirada de que no somos el centro del mundo, somos apenas una parte de un gran sistema en el que otros dependen de nosotros.

La naturaleza no crea residuos, solo nutrientes. La sociedad de consumo global produce residuos que se desechan y acumulan en el cuerpo y en el medio ambiente.

Diversos textos etnohistóricos dan cuenta de que la dieta prehispánica era una de las más ricas y completas y ella no generaba más que basura orgánica, entonces a lo mejor podemos empezar a reducir alimentos empaquetados y procesados, volver al maíz, a los chuchitos, a la tortilla pero en manta de tela y todo lo que la Tierra sí puede biodegradar, absorber y digerir.

Si no cambiamos nuestra manera de relacionarnos con el entorno, no habrá ríos, ni agua, ni animales, ni salud, ni futuro para las generaciones venideras y para la Tierra. Aprendamos juntos y seamos el cambio que el planeta nos está pidiendo. Declaremos la paz a “nuestra casa común”, la Tierra.

“La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora” (Francisco Bergoglio)

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/12/03/la-gente-feliz-no-necesita-consumir-ii/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
Marcela Gereda