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Al gran Óscar Hernández no lo mató ningún patógeno, lo mataron los parásitos que desde siempre se roban el futuro de nuestro país.

Alejandro Arriaza

En el colegio básicamente había dos clases de personas, los que se la pasaban jodiendo a los demás y los que se mantenían jodidos por el resto. La selva de la adolescencia, que le dicen. Pero había una tercera clase de gente, sumamente rara: los que no se metían con nadie, y sin embargo no eran molestados. El Flori (así le decíamos, no me voy a poner ahorita a explicarles por qué) pertenecía a esta categoría. Un tipo sumamente tranquilo y afable, que aunque no hablaba demasiado, y no recuerdo que haya destacado particularmente en ningún deporte (derecho de paso para ser aceptado en la tribu), quizás se ganó el respeto de la jauría porque bailaba rap (breakdance le decíamos en ese entonces) excepcionalmente bien. En más de una reunión de exalumnos tuvo que complacer a la audiencia disparándose un par de pasos en pleno jolgorio.

Se hizo médico y cirujano, y se labró una carrera sólida, acorde a su sólida y estable personalidad.

Como su calidad humana era enorme, acudió al llamado del gobierno, que pedía profesionales de la medicina para gestionar esa galera absurda que pomposamente han querido llamar «Hospital Parque de la Industria.» Le asignaron la sección de enfermos leves, y aparte de sus responsabilidades, le dieron poco más. No le dieron equipo ni insumos, y al momento de su muerte, acaecida hoy, le debían varios meses de sueldo.

Todo ello tras haber aprobado el gobierno un préstamo de tres mil millones de quetzales para atender la emergencia del coronavirus.

Al gran Óscar Hernández no lo mató ningún patógeno, lo mataron los parásitos que desde siempre se roban el futuro de nuestro país, pero no lo vamos a olvidar. Ni a él, ni a ellos.

Buen viaje Flori, gracias por todo, y perdón porque Guatemala y los guatemaltecos te fallamos.

Le asignaron la sección de enfermos leves, y aparte de sus responsabilidades, le dieron poco más. No le dieron equipo ni insumos, y al momento de su muerte, acaecida hoy, le debían varios meses de sueldo.

Fuente: [https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3060818533966171&id=100001141634708&sfnsn=mo]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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