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Jimmy Morales: ¿más de lo mismo?

Manuel R. Villacorta O.
manuelvillacorta@yahoo.com

A pocas horas de que se realicen las elecciones presidenciales mediante segunda vuelta, todo indica que el candidato Jimmy Morales será el vencedor. Algunos califican el triunfo de Morales como resultado del éxito de la antipolítica, dado que aparenta ser un candidato nuevo. Otros argumentan que la capacidad de análisis de la población mayoritaria es muy precaria, lo que hizo que un cómico se alzara con la victoria. Los hay también quienes articulan más finamente su criterio, argumentando que el triunfo de Morales es producto del metódico trabajo que silentemente hizo la iglesia protestante y la estructura militar de Avemilgua a través de los cientos de miles de expatrulleros civiles que coordina. Quizá hay un poco mezclado de todo lo anterior, que sumado, agrade a unos y a otros no, hizo que Morales llegase a la cúspide pretendida por todo político.

Cuatro escenarios serán para él complejos. Su relación con los políticos de oposición. Su relación con las organizaciones de la sociedad civil. Su relación con las instituciones internacionales acreditadas en Guatemala, y su relación con los empresarios de mayor capacidad económica agrupados en el Cacif. Su relación con los políticos de oposición tendrá como principal escenario el Congreso de la República. La mayoría de diputados reelectos, todos lobos de colmillo fino, no importando el partido que los hizo ganar, se unirán para plantear un ultimátum al nuevo gobernante: se une a ellos en la componenda rutinaria proveedora de grandes utilidades económicas o tendrá que adaptarse a su ritmo a través del chantaje o la extorsión, en cuyo caso, el uso y abuso de las interpelaciones será lo primero en brotar.

Morales difícilmente podrá establecer armonía con el Legislativo, será este un escenario de los más insospechados enfrentamientos. Su relación con las organizaciones de la sociedad civil serán muy convulsas, la base ideológica y la estructura de FCN apuntalada por militares de viejo cuño es incompatible con la agenda social: privilegiar los derechos humanos y reconocimiento de derechos indígenas y campesinos. En ese mismo contexto, la relación del potencial nuevo gobernante con las instituciones internacionales acreditadas en Guatemala también será compleja, por cuanto la agenda de estas organizaciones está muy ligada a la agenda de las organizaciones de la sociedad civil. En todo caso, la relación de Morales con ambas instancias estará marcada por la desconfianza y la falta de acuerdos.

El empresariado reunido en el Cacif, una vez eliminado políticamente Baldizón, experimenta relativa tranquilidad. Buscará consolidar una alianza sólida con el nuevo presidente y su gobierno, entre ambos hay afinidad ideológica, lo que favorece el objetivo.

La agenda de este sector es evitar las expresiones sociales que puedan ser conflictivas: manifestaciones públicas, bloqueos de rutas, exigencias agrarias, impedimento de inversiones en minería e hidroeléctricas, así como favorecer una política fiscal muy laxa que no incremente la carga tributaria. Visto así, la conclusión es elemental: tendremos, nos agrade o no, más de lo mismo.

La agenda de este sector es evitar las expresiones sociales que puedan ser conflictivas: manifestaciones públicas, bloqueos de rutas, exigencias agrarias, impedimento de inversiones en minería e hidroeléctricas, así como favorecer una política fiscal muy laxa que no incremente la carga tributaria. Visto así, la conclusión es elemental: tendremos, nos agrade o no, más de lo mismo.

Manuel R. Villacorta O.
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