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Danilo Santos

Hasta los gringos les dijeron ya a los del gobierno que dejen de utilizar la excusa de la ideologización para encubrir su ineptitud y latrocinio, pero la vetusta maquinaria conservadora sigue atacando la esencia de la democracia y la institucionalidad, asustando a la población utilizando lenguaje de la Guerra Fría y discursos patrioteros. Y hacen más, echan a rodar acciones propias de Goebbels: la conmemoración del Bicentenario en su conjunto. Muestra de ello es la impresión de veinticinco millones de billetes de veinte quetzales con la figura de Mariano Gálvez, más allá de ser adoptado porque había sido abandonado, al final militó en ambos bandos de criollos, Conservadores y Liberales, haciendo carrera con estos últimos, pero representante criollo al fin. Con la cantidad de billetes que se imprimirán y su denominación, alcanza para que la mayoría de la población tenga acceso a ellos. Es decir, la mayoría con un símbolo de la independencia criolla en las manos. Por otro lado, se acuñará una moneda de un quetzal con la imagen de Atanasio Tzul, con un precio al público de cuatrocientos veinte quetzales. El símbolo de la rebelión en pocas manos, solo se acuñarán cinco mil monedas y hay que ir a comprarlas a precio caro al Banco de Guatemala.

Pareciera inofensivo lo descrito anteriormente, pero invito a quienes leen a pensar en su contenido. Si bien es cierto que la figura de Mariano Gálvez ya circula en los billetes de veinte, aquí se trata de exacerbar el orgullo por un “prócer” de la independencia de los criollos Liberales y Conservadores respecto a la corona española. Que toda la población agradezca la “liberación”. Sin embargo, en la dichosa independencia, la población originaria, indígena, no figura, y con la moneda conmemorativa, doscientos años después, figura como adorno. Si se contara bien la historia, Atanasio Tzul y Lucas Aguilar figurarían en la antesala de la independencia de los criollos, rebelándose ante los impuestos y logrando el apoyo de la población, y por supuesto, siendo perseguidos y encarcelados. Indígenas defendiéndose de la corona y de los criollos. Si se contara bien la historia, debería dar vergüenza que doscientos años después, la situación sigue siendo igual, no hay patria más que la del criollo, la población indígena y ahora también ladinos pobres, siguen siendo totalmente excluidos. Y así como esta acción del billete de veinte y la ficha de quetzal, así es nuestra historia, nos atiborran de orgullo por lo que no somos y se ríen de lo que verdaderamente somos.

Y ya, por último, díganme que esta manipulación no es ideológica. Lo es. Y descarada. Así que no me vengan con el discursito de la agenda globalista y que la izquierda nos va a convertir en estos o aquellos, ya estamos jodidos y eso es obra de la derecha y su ideología mezquina y finquera.

Estos doscientos años podrían servir para darnos cuenta de una vez del país que somos y dejar atrás la simbología y dominio criollo. El poder en Guatemala debe reconfigurarse, la sociedad, reorganizarse, planificar el desarrollo y el progreso, terminar con los intereses oligárquicos y delincuenciales en los partidos, los gobiernos y el Estado.

Así que no me vengan con el discursito de la agenda globalista y que la izquierda nos va a convertir en estos o aquellos, ya estamos jodidos y eso es obra de la derecha y su ideología mezquina y finquera.

Fuente: [lahora.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Danilo Santos Salazar
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