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Ecocidio en la Biosfera Maya

Mireya Batun Betancourt

El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, debe dedicarse a concienciar sobre la importancia de la protección del medioambiente; sin embargo, en la víspera de este día en el cual deben promoverse acciones tendientes a la conservación, protección, sostenibilidad y mejoramiento del ambiente y los recursos naturales, se denuncia la contaminación del río La Pasión con el plaguicida Malathion.

En la contaminación se involucra a la empresa Reforestadora de Palma de Petén, Repsa S.A., que se dedica al cultivo de la palma africana, un monocultivo que ha venido a exterminar el ecosistema de la selva petenera, toda vez que para su plantación se cercena la diversidad vegetal nativa para sembrar esta única planta que da paso a la muerte de las especies animales oriundas, por perderse el ecosistema natural, y da vida a la proliferación de plagas, que para su control se utilizan plaguicidas como Malathion.

En el desastre ambiental, duele mucho la ineficiencia del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, que no cumplió con su papel de constatar inmediatamente los hechos denunciados por los pobladores y tomar las medidas para evitar la magnitud del desastre actual que representa un daño irreversible a la flora y fauna petenera.

El ecocidio en el río La Pasión demuestra el peligro que trae la autorización de este tipo de empresas en nuestro país, que solo destruyen sus recursos naturales, y que lejos de representar desarrollo para la región donde están asentadas y su gente, atentan contra los ecosistemas naturales y la salud de la población.

La contaminación en el río La Pasión debe ser un precedente para que las autoridades competentes decidan cancelar el permiso de operación a la empresa involucrada, por olvidar su responsabilidad social empresarial, posiblemente en su afán de reducir costos, ocasiona un gran daño ambiental a la biosfera maya.

Como guatemaltecos y guatemaltecas, no podemos ser indiferentes ante este ecocidio. Debemos ser conscientes de que cuidar la naturaleza es vida; por lo tanto, velemos por el desarrollo de este proceso en el ámbito administrativo y judicial, y exijamos que no quede impune.

El ecocidio en el río La Pasión demuestra el peligro que trae la autorización de este tipo de empresas en nuestro país, que solo destruyen sus recursos naturales, y que lejos de representar desarrollo para la región donde están asentadas y su gente, atentan contra los ecosistemas naturales y la salud de la población.

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