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***Abrazos con Aromas de Eternidad***

Escucho la resonancia de tus palabras

y espero con paciencia digerirlas,

hasta que se impregnen en mi alma

y se acurruquen en mi corazón…

Son melodía tierna a mis oídos,

que acompañadas de cuerdas

de violines, chelos y guitarras,

que desgarran el velo de esta

noche eterna…

Saboreo tus palabras como quien

se deleita con el más fino de los vinos,

contemplo tu silueta de guitarra

y se me antoja poner a vibrar las

cuerdas de tu alma…

Es tu aroma de romance…

O serán tus curvas de mujer…

Que hacen que mis manos como hiedra

se aferren a tu ser y yo sin poderlas detener.

Es el amor un líquido diamante

que con brillo corre por tus venas,

y mi corazón en forma de clavel,

busca con desesperación de esa miel.

Y por un momento, que se me hace eterno,

pones otra vez el disco de acetato que

hace ya algún tiempo yo te regale

y que cada vez que lo escuchamos

nos parece que fue ayer…

Porque este amor guarda la frescura

de esa primera vez…

Porque este amor guarda una pasión

que no se puede contener…

Regresas a mis brazos y con esa mirada

Que se apodera de mis sentidos en un instante,

Haces que se derrita mi corazón…

Me susurras al oído frases tiernas, sencillas

y triviales que en tu voz tiene esa frescura

de la primavera…

Tu sonrisa tiene en mí ese efecto narcotizante

y es que tu sonrisa tiene esa magia de las

estrellas en el cielo y por eso cuando no estas

verte sonreír es uno de mis grandes anhelos.

Pretendo escapar por un momento de tu regazo,

pero tú lees mi mirada y con diligencia vas a la cocina,

yo me quedo contemplando desde mi rincón

esa figura agraciada mientras mi imaginación

sucumbe ante el vaivén de tus caderas.

Tú volteas de repente y al parecer has

leído mi mente…

Yo para disimular me pongo de pie,

para repetir nuestra canción.

Recorremos despacito esa distancia

que nos separa…

Como dos locos que caminan por la cuerda floja

esperando no caer en la tentación del otro.

Al acercarnos somos miradas cómplices,

manos temblorosas, suspiros recurrentes,

algo así como dos dementes que se acaban

de encontrar.

Deslizo mis dedos por tu espalda

y tu cuerpo se contornea como

arcilla en el torno…

mi cuerpo es un horno…

Y yo te quiero abrazar…

Quiero abrazarte con todas las fuerzas

que el alma me da…

Quiero abrazarte en un abrazo que dure

toda la eternidad…

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