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Entrevista con Jaime Barrios Carrillo, escritor, periodista y traductor.

Por: Redacción / elPeriódico

Parafraseando a Zavalita, el Mario Vargas Llosa periodista adolescente de ‘Conversación en la Catedral’, según usted: ¿En qué momento se “jodió” Guatemala?

– La pregunta presupone que alguna vez Guatemala no estuvo socialmente “jodida”. Una especie de época de oro o de pasado esplendoroso. Pero no es el caso. La Colonia fue asimétrica y excluyente. La República de Guatemala nació como producto de un pacto entre las elites de carácter también excluyente de las masas campesinas indígenas: el famoso Plan Pacífico, que contemplaba desde el principio la anexión al Imperio mexicano. O sea una vocación entreguista que se repitió después con otros imperios: con los ingleses y alemanes en el siglo XIX y con Estados Unidos en el siglo pasado. Ahora con un poder transnacional que no tiene ubicación en un país específico: el narcotráfico y el crimen internacional organizado.

Volviendo a Vargas llosa, en su reciente novela ‘Tiempos recios’ pone en boca de un personaje que es una especie de autoficción lo siguiente:“fue una gran torpeza de Estados Unidos preparar ese golpe militar contra Árbenz poniendo de testaferro al coronel Castillo Armas a la cabeza de la conspiración. El triunfo que obtuvieron fue pasajero, inútil y contraproducente”. Lo cito para ubicar un punto de partida más cercano de cuándo “se jodió” Guatemala.

En 200 años de vida formalmente independiente, ¿cuáles son los momentos críticos que han marcado el rumbo del país?

– El primero está relacionado con la misma Independencia y que llevó a la fragmentación de la federación centroamericana, incluyendo la pérdida de Chiapas y Tabasco. Medio siglo después, 1871, se produce la reforma liberal con una recomposición de las elites, la pérdida de Soconusco y la entrada de nuevo a la modernidad capitalista limitada a un pequeño estrato de la población. Continuó la exclusión del campesinado indígena que perdió sus tierras comunales y los llamados ejidos. Hace un siglo, en 1920, la sublevación unionista puso fin a la larga dictadura de Estrada Cabrera, pero las reformas propuestas en materia de controlar al capital norteamericano condujeron al golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo Carlos Herrera. Lo que siguió fue el generalato reaccionario y autoritario en el poder, primero los dos Orellanas y luego la larga dictadura de Ubico. Considero que el general Lázaro Chacón intentó hacer un gobierno más decente.

La Revolución de Octubre del 44 fue el mayor intento de ajustar cuentas con el atraso y de entrar como nación a la modernidad capitalista, pero fue frustrado por la intervención de la CIA en contubernio con el alto mando del Ejército guatemalteco. Acabaron con las pretensiones de soberanía y justicia social en 1954. La corrupción de la militocracia asociada a las elites oligárquicas condujo al estrangulamiento de la democracia y luego al conflicto armado interno.

En 1996 con los Acuerdos de Paz marca también un parteaguas y se abre la posibilidad de modernizar al país, incluyendo desde luego su democratización. Pero se frustró de nuevo con el advenimiento de una clase política corrupta que a pesar de perder una batalla en 2015 con la CICIG y la caída del régimen del general Otto Pérez Molina, se ha restituido y perdimos de nuevo una oportunidad. Estamos pagando ahora las consecuencias sociales, institucionales y políticas.

¿Qué lecciones deberíamos de extraer como sociedad de esos momentos críticos?

– Elecciones son lecciones. Un capitalismo moderno no puede presuponer el enriquecimiento ilícito a costillas del Estado o por medio de negocios con el mismo. Las elites devoradoras apoyaron plenamente el triunfo de los últimos tres ladrones e incompetentes presidentes. Y tres legislaturas que parecen sacadas de una película de horror cómico. Estos resultados se explican por la situación de una ciudadanía confundida y temerosa a causa de las décadas pasadas de sangrienta represión y terror institucionalizado. Debe superarse la incapacidad de los sectores que apoyan la democratización del país para articularse y unirse contra el bloque histórico de corruptos.

La apertura democrática en 1985, los Acuerdos de Paz de 1996 y el embate a la corrupción, entre otras, han sido oportunidades que, por lo visto, no hemos podido aprovechar, ¿por qué hemos fallado?

– En 1985 tuvimos una apertura pero no la democracia. La corrupción y la represión continuaron y no fue sino hasta una década después que se logra la paz en 1996, es decir cumpliremos en diciembre 25 años de los Acuerdos, debería ser motivo de conmemoración crítica y de evaluación. Pero las elites económicas y sus altos personeros como el incorregible Giammattei indican querer lo contrario, es decir seguir enterrando los acuerdos, olvidarlos, negarlos. En Guatemala lo que ha fallado es la justicia. Sin justicia no hay libertad, ni igualdad y menos fraternidad.

¿Cuáles son los principales riesgos y amenazas que enfrenta el país en la próxima década?

– Guatemala es un país en permanente riesgo. La inviabilidad de una sociedad que exporta gente a causa de la pobreza. Los indicadores y estadísticas son claros: el sistema produce miseria, exclusión y sufrimiento social. “Por sus frutos lo conoceréis”, el sistema no funciona.

La mayor amenaza es la cooptación del Estado y sus instituciones por el bloque histórico de corruptos que ejercen ahora su hegemonía y sus conexiones con el narco y las mafias.

¿Qué fortalezas y oportunidades tiene aún Guatemala para escapar del laberinto en que se ha convertido?

– Más que un laberinto parecen círculos infernales. Pero a diferencia de la obra de Dante no creo que pueda terminarse nunca la esperanza. El pueblo guatemalteco ha sido fuerte durante su historia. Se necesita fortaleza para sobrevivir terremotos y catástrofes naturales, dictaduras militares y terror al nivel de genocidio. Es un pueblo luchador, baste con repetir que los migrantes sostienen al país con sus remesas. Y ese pueblo es en gran medida de origen maya, esa es la gran fortaleza. También la tradición de lucha de sus intelectuales y de sus artistas. Desde luego el heroico movimiento estudiantil guatemalteco desde 1920.

La oportunidad radica en lograr la articulación y la unidad de todos los sectores que están por la modernización y la justicia. Como pregonaba el gran líder histórico que fue el abogado Manuel Colom Argueta: “Democracia como medio y como fin.”

El pueblo guatemalteco ha sido fuerte durante su historia. Se necesita fortaleza para sobrevivir terremotos y catástrofes naturales, dictaduras militares y terror al nivel de genocidio. Es un pueblo luchador, baste con repetir que los migrantes sostienen al país con sus remesas.

Fuente: [elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

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