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La lectura: una forma de empoderar a la juventud

Santos Barrientos
santosbarrientos3@gmail.com

Uno de los elementos claves para el proceso enseñanza-aprendizaje es la lectura que empieza en el hogar y en los centros de estudios y más que eso en las universidades de los distintos países latinoamericanos. La lectura en muchos países ha sido atrofiada, se les ha vedado el proceso de aprendizaje a muchos jóvenes, las causas pueden ser diversas, verbigracia, pobreza, analfabetismo, etc.

Es evidente que la lectura es una disciplina que se crea en la voluntad del individuo para mantener o crear una sociedad letrada y justa. No se puede hablar de lectura sin antes hacer mención a la capacidad estatal de asignar mayoritariamente presupuestos al crecimiento de la cultura y el fomento de la lectura en los países latinoamericanos, pues, esto permite girar en torno a tres circunstancias claves para la juventud: 1. Aportar nuevos conocimientos objetivos, 2. Crecimiento espiritual y cultural, y 3. Sociedades cultas. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de muchos sectores, la lectura se ha ido relegando a segundo plano, sesgando las esperanzas de un pensamiento crítico-intelectual y creando robots parapetados en las trincheras del “conocimiento”.

La juventud juega un papel importante en el ahora de la sociedad, y es el desafío de ajustar su disciplina, su nivel de lectura a las necesidades reales de cada país para evitar caer en el modus operandi (modo de operar) de una sociedad que se vanagloria de las injusticias. La lectura es la conditio sine qua non la juventud y la historia de cada país no podría existir y quedaría vedada a las próximas generaciones.

El impacto de la lectura en el siglo XXI y, específicamente, en los jóvenes que constituyen un “nosotros” que abarca a las mayorías y no un “yo” que se sacramenta en la individualización, repercute en un nuevo campo de concentración y de desarrollo cognoscitivo del deber ser y del ser. Esto quiere decir que la lectura influye de manera positiva ex profeso en los know-how de formación ciudadana.

In abstracto, es necesario fortalecer los lazos juventud-aprendizaje, a través de la lectura creativa, empírica, social, etc. Es decir, un tipo de aprendizaje que fortalezca la identidad, la democracia y la praxis del principio ético. La juventud debe estar comprometida a ceder el espacio al mágico mundo del saber, del conocimiento y de las nuevas ciencias; la lectura es un sistema de instrucción y de auto-formación sin la cual es imposible formular desarrollos macroinstitucionales modernos, es una forma de alzarse al vacío sin correr ningún peligro, el único peligro que se corre es el aprendizaje y la amplitud del campo cerebral.

El gran problema que corre la juventud actual son los diferentes distractores sociales (televisión, celulares, videojuegos, redes sociales, etc.) que se empeñan en estropear la creatividad, el tiempo de lectura y el aprendizaje que es uno de los pilares fundamentales que relega el pensamiento estricto-sistemático, produciendo con esto cambios cualitativos en los jóvenes —en sus formas de vida—. Lo dicho debemos entenderlo como un positivismo social y un atractivo que no debe prohibirse o vedarse en la juventud, empero, con la conducta de leer.

El posicionamiento de las nuevas tecnologías en el posmodernismo influye, en muchos casos, de manera negativa en los jóvenes que no saben aprovecharlas. Las herramientas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) son clave para el desarrollo cognoscitivo y de la amplitud del perímetro cerebral. Entonces, cabe preguntarse ¿Qué pesa más en la balanza? La lectura puede darse desde leer libros, revistas, periódicos, etc., pero también se encuentran las herramientas tecnológicas que influyen, dependiendo como se utilicen, en los jóvenes. Lo dicho respecta a la ontología (el ser) y a la axiología (los valores); si ambos están cimentados desde el hogar y desde los estudios académicos, la influencia de las TIC y de las herramientas de lectura, las cuales ya se mencionaron, pueden generar cambios cuánticos en el proceso de aprendizaje de la juventud y cambios positivos en las sociedades.

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Santos Barrientos

Es un escritor, investigador, crítico y poeta. Estudia en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Se ha desempeñado en el área jurídica. Lo han publicado en diferentes revistas digitales. Entre los reconocimientos que le honra destacan el Premio Nacional de Poesía “Luz Méndez de la Vega” (2018) y su participación en Ensayo Internacional (Tokio, Japón, 2018).
Santos Barrientos
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