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Danilo Santos

¿A quiénes admiramos y procuramos su mirada de admiración hacia nosotros? ¿Quién o quiénes han forjado nuestros valores individuales, nuestra moral? ¿Quiénes guían nuestras acciones sociales?

Nos damos cuenta de que de manera pasiva estamos matando a la niñez de nuestro país por desnutrición y condenando a los que sobreviven al embrutecimiento, que provocamos la violencia y la pobreza, que nuestra anomia es mortal para la población más desfavorecida, y por supuesto para la idea que tenemos de democracia. No actuar para transformar la realidad es una forma pasiva de apoyarla, y esto, es una cuestión moral, los valores que tenemos nos dicen que no hay que hacer nada, que la clase política se encargará, que ojalá y “roben poco” pero que hagan algo; pero los culpables serán ellos no nosotros. Mentira. Nos estamos mintiendo.

Si queremos saber quiénes son nuestros espejos, veamos el poder municipal y quiénes lo ejercen, veamos el Congreso de la República, la Presidencia de la República, a los liderazgos sociales y empresariales. Si a quienes admiramos son a los Giammattei, Arzú, Palomo, Alejos, Conde, Rivera, Rojas, Rodríguez, Sandoval, Ubico, Porras, Kalschmitt, Gutiérrez, Leporowski, Acevedo, Cash y un largo etcétera de “influencers” y personalidades antiderechos y ultraconservadoras. (Los nombres de los liderazgos locales pónganlos ustedes). Si hacemos esto, nos encontraremos con lo que tenemos hoy como país, lo cual es una construcción de casi doscientos años de liderazgos depredadores que no creen en la democracia, pero la utilizan como trampa caza bobos para enquistarse en el poder: bienvenidos al bicentenario. Si no cambiamos los espejos, las referencias que nos constituyen, seguiremos abonando de manera pasiva a las condiciones objetivas para la explotación, la pobreza y todos los problemas estructurales que tienen sumido al país en el estancamiento social, político y económico. Lo que tenemos hoy como país viraliza la detención de dos personas por cortar Pacayas para dar de comer a su familia con la venta de un producto que, de no ser cosechado, se pudre. Lo que tenemos hoy como país significa que el sesenta por ciento de la población tiene unas condiciones materiales que le obliga a concentrarse en sobrevivir explotados por el porcentaje restante. Lo que tenemos hoy como país criminaliza a una mujer por lo que sucede dentro de su cuerpo, pero no se pregunta el porqué.

Los espejos que hemos tenido desde siempre son moralistas, autoritarios, las ideas y los valores que se nos han impuesto vienen del supremacismo racial criollo, el aspiracionismo, lo religioso, no de la razón y el interés común. Mientras más hablemos de bienestar general en lugar de vernos individualmente a través de cómo son y nos ven los demás, más estaremos en la búsqueda de cuestiones éticas para vivir mejor.

Resignifiquemos la historia para cambiar el presente y construir un mejor futuro, transformemos nuestra moral, nuestra cultura y arranquémonos las máscaras. Conflictuemos la realidad para poder progresar. Tenemos que dejar de simplemente juzgar y empezar a pensar en soluciones. Rompamos nuestros espejos.

Fuente: [https://lahora.gt/cuales-son-nuestros-espejos/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

Danilo Santos Salazar
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