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Vamos a la lucha por la defensa del agua, de la vida

Hace nueve meses fuimos testigos del desastre ecológico del río La Pasión.

Marcela Gereda

Amábamos volver a ese manglar virgen y prístino del canal de Chiquimulilla donde amanecía en el silencio sagrado y en la transparencia de las aguas, hasta que el año pasado, cuando volví después de tres años, advertí que ya nada era como en mi memoria: el canal no era sino el recinto de miles de peces muertos. Los pobladores de la zona me enseñaron que esa muerte de los peces se debía a los pesticidas nocivos que usan las empresas de azúcar y palma africana y terminan en el canal de Chiquimulilla.

Investigando sobre el tema, apareció otro fenómeno criminal ligado al mismo abuso de empresas privadas: el desvío de ríos para el riego de monocultivos. Las grandes empresas y sus dueños en el puñito de nuestra oligarquía llevan décadas impidiendo que el agua llegue a las comunidades. Es por ello que el pasado febrero, pobladores de Tiquisate y Nueva Concepción se organizaron para liberar el río Madre Vieja.

Hace nueve meses fuimos testigos del desastre ecológico en el río La Pasión, vimos kilómetros de peces envenenados. Ante este ecocidio no hubo consenso de qué hacer a Repsa (Reforestadora de Palma de Petén S. A.), una planta de aceite de palma africana, ubicada a unos 120 kilómetros río arriba. La empresa suple la materia prima de aceite comestible para Olmeca, Ideal, etcétera.

En Alta Verapaz vimos también la falta de caudal del río Cahabón. Estamos ante el secuestro del río a manos de siete hidroelécricas de las mega empresas Oxec y Renace. ¿Qué pueden hacer las pequeñas comunidades para defender su río frente a esta hidra de mil cabezas que son el poder de las hidroeléctricas?

Esta situación se repite una y otra vez a lo largo y ancho del país de la eterna impunidad. En este Estado fallido en el que los bienes comunes (como el agua) son apropiados por los grandes capitales transnacionales y por las familias dueñas del país y dejan a las pequeñas comunidades sin agua, hay una necesidad imperante de imponer legislación para regular el agua apropiada, despojando de este recurso a las comunidades indígenas y campesinas.

Representantes de cuatro regiones, centenares de comunidades están siendo afectadas por el desvío y secuestro de ríos en manos de transnacionales de la palma africana y caña de azúcar. Por vez histórica, unen fuerzas y exigencias, sumándose a una gran marcha a la ciudad que entrará el próximo viernes 22 de abril.

La Representante de Pueblos Indígenas Afectados dice “el agua es sagrada, da vida, es un elemento que es colectivo”. Esto es incomprensible para la lógica capitalista que toma todos los recursos a su alcance sin prever las consecuencias.

Hay una falta de legislación para la regulación del agua para fines empresariales. Esto ha provocado que las empresas se sientan con derecho de tomar, desviar y secuestrar ríos enteros, y verter en ellos inmundicias, venenos mortales para la naturaleza y para nuestros hijos.

La Marcha por el Agua, por la Madre Tierra, el Territorio y la Vida convocada por la Asamblea Social Popular denuncia “el robo, la apropiación privada, la contaminación, la privatización y mercantilización del agua y otros bienes comunes, y cuestiona un Estado y un modelo de desarrollo estructuralmente violento, desigual, responsable de la apropiación y el despojo”.

Dice la ASP: “marchamos por la defensa del agua porque queremos seguir viviendo y mantener un planeta vivo” Agrega: “Somos parte de la Madre Tierra. Ella nos crea y nos recrea, nos nutre y nos acoge. El agua es como la sangre en las venas de nuestra Madre Tierra. Sin ella los animales, las plantas y seres humanos estamos condenados a la muerte y extinción”.

Fortalecer el Estado pasa necesariamente por generar legislación adecuada para resolver la conflictividad social generada por la disputa del agua, pasa necesariamente por la protección y defensa de los recursos y comunidades originarias.

Llamo a todos los que amamos la vida y la justicia a movilizarnos para apoyar la marcha por la defensa del agua y de la vida. Llamo a dejar de consumir los aceites de palma producidos por Repsa y etiquetados como Ideal y Olmeca, por el daño que están provocando impunemente y criminalmente a la tierra y a las comunidades. Llamo a todos los que abrazamos la justicia a exigir al Gobierno regulaciones para las mega corporaciones que extraen y despojan los recursos como si estos fueran infinitos y sin tomar consciencia de lo que sucederá a nuestros hijos, a los que estarán después de nosotros…

Hay una falta de legislación para la regulación del agua para fines empresariales. Esto ha provocado que las empresas se sientan con derecho de tomar, desviar y secuestrar ríos enteros, y verter en ellos inmundicias, venenos mortales para la naturaleza y para nuestros hijos.

Fuente: [http://elperiodico.com.gt/2016/04/18/opinion/vamos-a-la-lucha-por-la-defensa-del-agua-de-la-vida/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

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