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Javier Payeras

Quizá The Wire sea la serie de televisión más parecida a la calle, la vida se resuelve cada día pero nunca cambia, solo acontece. Sus personajes dejan una huella muy profunda porque tienen corazón, hablan, se mueven, duelen, son villanos dignos de Shakespeare aunque apenas sepan leer. Omar, el forajido más humano, es todo eso, a tal punto que ayer fue encontrado el cadáver del actor Michael K. Williams pegado a esa anestesia de fuego que es la droga.

Hace unos días en una zona residencial de Guatemala, junto a un semáforo en rojo, vi a un hombre sentado con todas sus banderitas plásticas en la mano. Posiblemente no había vendido nada y sentía hambre, miraba silencioso hacia el piso, ¿qué pasaba por su mente?

Hay una frase que Bubbles, uno de los más entrañables personajes de la serie, nos dice: Es tan delgada la línea entre el cielo y… esto.

Fuente: [Facebook]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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