Cuba, después del Che. De Carlos Figueroa Ibarra

En los primeros días de enero de 2012 estuve con Myrna Torres Rivas en su casa en el Reparto Kohly de La Habana. Myrna, mujer extraordinaria, bella a sus 82 años, rebelde como siempre. Crítica de cualquier forma de autoritarismo. Digna hermana de Edelberto y sobre todo digna hija de ese gigante ético que fue don Edelberto Torres, memorable mentor en Guatemala y patriarca moral del sandinismo nicaragüense. Me siento en una de las salas de su casa y me veo junto a Lisett mi esposa, junto a Mario René “el remachón” Chávez, el veterano revolucionario quien se encuentra de visita en la isla.