¿Analizar o vivir la ideología?, de Mario Roberto Morales

Todo discurso ideológico tiene, por lo menos, dos posibilidades de lectura: la vivida y la crítica. La lectura vivida es aquella mediante la cual el receptor del mensaje vive sus contenidos y sus formas como verdades, debido a que se identifica emocionalmente con ellos. Esta identificación explica los éxtasis en los cultos religiosos, las euforias en los conciertos de música ligera y las intolerancias políticas o deportivas, entre otras pasiones.