A tus manos, madre. De Rafael Mérida Cruz-Lascano

(soneto) En mi vida la inicial madrugada abrí los ojos en céfiro leve hoy mi espíritu y corazón se mueve fue ingenua por tu mano perfumada. Agradezco a Dios desde esa alborada dar a mi madre savia eterna y breve fuerza entrega...