Luis Cardoza y Aragón: Arte Poética (1960-1973)

(Fragmentos)

Te quiero con la cara lavada,
desnuda, más que desnuda, desollada
danzando muda, como un rayo de fieltro.

—.—

El mar es una sonaja en tu mano.
El cielo, un cascabel en tu pie.
Tú, petrificada en silencio,
frente a las puertas condenadas.

—.—

Agua: dormido fuego sin memoria.
Tierra: lacónico ángel primordial.
Fuego: ¡Absoluto júbilo de esplendor iracundo!
Aire: vertiginosa piedra en éxtasis.

La realidad cierra los ojos
y aparece el mundo.
Me lleva de la mano
como el agua sed lleva
labios de Segismundo.

En un sueño deslumbrante de signos
el mundo deshojo al cerrar los ojos.

Mi rostro es todo, todo lo que miro:
¡bello es el mundo! Soy un hombre hermoso.

Hay que callarse para que dancen las palabras,
la hoja en llamas, la mujer encinta.

—.—

El caballo en el mar la barca en la montaña
quémate para que ardan tus palabras
la hoja encinta y la mujer escrita.

—.—

Los fantasmas crean fantasmas para no estar solos.
Los hombres, dioses.

Si no fuéramos ciegos, cantaríamos
en la obscuridad, para acompañarnos.

A la poesía la erige el tiempo,
como erige a las estalactitas.

Por fin, a pique,
estamos siendo
totalidad absoluta indecible
en el centro del Tiempo.

La coherencia suma
de la muerte apabulla.

Efímera es la fábula…

Abandono el lápiz y abro la ventana.
Una mosca quería salirse por el vidrio.

Nombrando cosas
mi mano cercenada
avanza y retrocede
como una araña
tejiendo sombras
incendiando palabras.

—.—

El amor siempre llega
sólo la vida es verdad.

Mis deseos deseo
soñar mis sueños.

El amor siempre
acaba de llegar.

El mar se desgañita
por cantar como cítara.

Porque va a todas partes
siempre lo andado deshace.

El mar
nunca acaba de llegar.

Gemelos el mar y el cielo
me dicen adiós con tu pañuelo.

Cuando las barcas mueren
se van al cielo.

Marinero sin mar
cómo cantar.

Siempre el amor
acaba de llegar.

Toda vida es eternidad
nunca la muerte es verdad.

Nunca acaba de llegar.

Porque el alba se avecina
en la que seremos reyes de los Tres Reinos.

Porque la noche será vencida
cuando cerremos los párpados.

Porque viviremos a un tiempo
todos el Tiempo.

Porque ya no habrá distancias
y será presencia un Todo
ubicuo y simultáneo
de abolido espacio y movimiento.

En la súbita rosa resucito
eternidad unánime infinita
y tensa como un grito.

Nada más inútil e imposible
que repetir lo que hace milenios
rumió el hombre en su noche desmedida.

Al cambiar las palabras
aunque el hombre no sepa aún en dónde está,
nuevo se torna el viejo pensamiento.

Se es original como la fuente
que con otra agua siempre dice
los nombres de la vida.

—.—

La muerte se suicida en mí todos los días.
Tú lo sabes, y cuando yo me muera
viviré mi vida,
como un príncipe de hiedra
sobre la torre abolida.

El tiempo va muriendo nuestros muertos.
Sí, lo concreto y lo cotidiano,
lo real y lo macizo,
lo que imagino y lo que muerdo.
La mujer que soñé siempre la tuve:
las palabras encarnan sus sentidos
reales, por fin. Por fin ¡reales!
Y pierdo pie,
pierdo gravitación
y pierdo sombra en tales
constelaciones
de la pérfida noche que me nombra
hermosuras divinas de la vida.
Entonces, sólo entonces,
apenas escribir comienza
a dejar de ser mierda.