Un lugar que no existe (para algunos) y sin embargo existe

lucha libre
Lucía Escobar
@liberalucha

Cada mes de enero desde hace diez años, mis conversaciones con Gregorio Cuyuch de la aldea Santa Clara Chajul, se intensifican. Soy testigo de la lucha continua que lleva en las oficinas departamentales del Ministerio de Educación para que asignen maestros en la Telesecundaria de su comunidad (la única que funciona a muchos kilómetros a la redonda). Cada año es lo mismo, abundan las excusas de las autoridades para no otorgar las plazas a los maestros de la escuela. Y cada vez, ante la insistencia de los comunitarios por su derecho a la educación, la respuesta de las autoridades es más evasiva. A estas alturas del año, aún no han llegado los maestros del Mineduc a dar clases. La comunidad mientras tanto resuelve, por medio de financiamientos privados, y han logrado contratar a maestros que son de la región; que se graduaron gracias a las becas y que estudian los sábados en la universidad de Nebaj para profesionalizarse y entre semana dan clases en la Telesecundaria. Ellos son quienes la mantienen funcionando para uso de alumnos de 13 aldeas cercanas. Es urgente que estos maestros logren una plaza formal ya que llevan años trabajando por el mínimo y sin prestaciones, a veces no alcanza para los sueldos. Para el mantenimiento de la secundaria existe una organización local que busca un aporte de 150 quetzales al mes, 1,650 al año. Se puede apoyar el funcionamiento de la secundaria pero también a alumnos de primaria que están en peligro de dejar la escuela. Se puede pagar mensual, trimestral o anual depositando en la cuenta de Banrural No. 3052042753 a nombre de Beca Estudiantil Ixil Kiché. Hay más información en Facebook en las páginas: Telesecundaria Santa Clara Chajul y Escuela Santa Clara Chajul (aquí es otra cuenta). Se puede apoyar con dinero o con tiempo para voluntariar y gestionar financiamiento, excursiones, libros, computadoras o paneles solares ya que no existe energía eléctrica a pesar de la cercanía con la hidroeléctrica de Xacbal Delta, lugar donde termina el camino asfaltado y comienza el lodo, las piedras y el olvido.

Además de educación, la gente de Ixcán y Chajul lleva más de 14 años exigiendo, recordando y gestionando para que se concluya un tramo de carretera balastada, (no de asfalto) de 8.5 kilómetros que uniría esas dos comunidades y que ahorraría más de cinco horas de camino a pie a quienes viven ahí. ¡Ese “no camino” ha sido inaugurado falsamente cuatro veces por varios gobiernos! pero solo ha sido para la fotografía porque luego dejan tirada la maquinaria durante años hasta las próximas elecciones. Es indignante y es un delito que debería perseguirse.  Hoy en día, la construcción de la carretera se encuentra completamente abandonada, esta situación limita el acceso a los servicios básicos y dificulta cualquier intento de comercio pues todo debe ser transportado en bestias. Cualquiera se muere con una emergencia médica en esos lugares.

Los gobernantes de turno aseguran estar preocupados por la economía y el desarrollo del país pero al mismo tiempo han sido incapaces de proveer la infraestructura elemental para que los pueblos puedan salir adelante con su propio esfuerzo.

Lo que piden no es nada del otro mundo, no son privilegios, son lo mínimo que un Estado debe proveer para que se logre el tan mentado desarrollo.

Es tiempo de que las comunidades que se encuentran más olvidadas por los gobiernos de turno tengan justicia en sus demandas.

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/lacolumna/2018/03/07/un-lugar-que-no-existe-para-algunos-y-sin-embargo-existe/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.ç

Lucía Escobar

Lucía Escobar

Estoy casada con el periodismo y a veces le soy infiel con la ficción. He sido redactora, reportera, editora, columnista y lo que se ofrezca en una redacción. Escribo porque me siento cómoda entre las palabras. Además, soy entusiasta del arte, la cultura y la ecología.
Lucía Escobar