Tu ciudad del futuro ya está aquí

Manuel Villacorta

No tengo duda respecto a que para el Gobierno de Estados Unidos, la Unión Europea y las agencias de cooperación internacional, los aspectos más importantes como puntos centrales de su agenda respecto a Guatemala, son básicamente el mejoramiento de la recaudación fiscal y el fortalecimiento del sistema de seguridad y justicia. Pero considero que a pesar de sus deseos e intenciones, la realidad les mostrará complicados retos para lograr sus objetivos. Pero más allá de los intereses foráneos, nuestra preocupación debe estar ligada con nuestros propios intereses como guatemaltecos. Por tanto, una visión prospectiva y futurista de Guatemala nos podría permitir elementos analíticos de importancia capital.

El carácter de nuestras ciudades. La migración rural-urbana se está acelerando a niveles nunca imaginados. Y continuará así. La ciudad de Guatemala dejó de ser una ciudad de habitantes de origen europeo y de mestizos en exclusiva. Cada vez más población indígena se está asentando en la metrópoli. De hecho no hay zona alguna en donde los mismos no estén presentes. El crecimiento de la ciudad provocó un enlace directo poblacional con municipios en donde prácticamente el cien por ciento de los habitantes son indígenas. Esto implica nuevos hábitos de vida, de consumo, culturales, económicos y sociales.

Lo anterior conlleva a un incremento significativo y quizá descontrolado del mercado informal. La población indígena tiene como particularidad, su habilidad innata para producir bienes y alimentos, así como su capacidad para comerciarlos. Miles de tiendas de barrio, mercados (municipales o accidentales) así como cientos de miles de buhoneros se han expandido por toda la ciudad. Es ahí en donde se integra un tercer elemento: la complejidad de implementar una mejor recaudación fiscal. En síntesis podemos perfilar entonces esa trilogía compuesta por una población indígena que se urbaniza aceleradamente, un mercado informal que crece indeteniblemente y el desafío de mejorar la recaudación fiscal. Y es que toda esta estructura implica demandas de servicios públicos que alguien tiene que pagar.

Dentro de los servicios estatales uno en particular no logra cumplir con su objetivo: la seguridad pública. Los escuálidos recursos del Estado y el desafío consuetudinario de crear una mejor fuerza policial, nos revelan que a pesar de las reiteradas intenciones, la delincuencia común y organizada está dominando el espectro social. La economía negra-paralela, representada por la extorsión como manifestación básica, está creciendo y se ha consolidado. Acá es posible determinar una compleja relación: mercado informal-crimen organizado/extorsión. De hecho esa relación ha ido consolidándose, mediante lo cual los comerciantes y pequeños productores ubicados en el mercado informal han tenido que ceder ante las demandas extorsivas. Existen casos en donde por ausencia de fuerzas policiales estatales, los criminales mediante cobro “prestan seguridad”, un fenómeno recurrente en las sociedades humanas, como ya fue descrito con impresionante habilidad por Mario Puzo en su obra cumbre El Padrino, todo ello ocurrido en ciudades grandes como New York. Guatemala en tan solo dos décadas cambió y mucho. Las ciudades serán ahora protagónicas, quedando en evidencia un hecho irrebatible: tenemos un Estado desertor, que evade sus responsabilidades constitucionales, dejándonos como efecto un inaudito mensaje: “Ante la reiterada ausencia de recursos de toda índole, por favor, sálvese quien pueda”.

Dentro de los servicios estatales uno en particular no logra cumplir con su objetivo: la seguridad pública.

Fuente: [http://www.s21.gt/2016/12/tu-ciudad-del-ya-esta-aqui/]

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Manuel R. Villacorta O.

Manuel R. Villacorta O.

Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, Summa Cum Laude. España. Licenciado en Ciencia Política. Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala. Es autor de varios libros y publica una columna semanal en Siglo 21.
Manuel R. Villacorta O.