“Tikal La Cuna Del Misterio”
(La Leyenda Del Resurgimiento)
En el silencio de la noche se entretejía el misterio de la roca viva, mientras la luna escondida tras la cortina de las nubes observaba fraguando una alianza con los astros, ya que el sol dormía…
En la exuberancia de la selva petenera rugía un jaguar, como lanzando voces con ecos inefables que viene del más allá; son voces que despiertan a Tzultaca el cual como trueno rompe con el silencio de la noche y como rayo desgarra el manto de la noche, dejando un eco que se confunde con las voces y dejan a la ciudad temblando. La noche se hace día, mas el sol sigue durmiendo, mientras esa luz resplandece y pone al desnudo a la selva; en ese preciso momento el Nahual es develado, justo debajo de la roca, donde fue enterrado el ombligo de Alux Sipanque, que es el príncipe que debía de venir, pero aun no era venido, pero vivía entre todos como un desconocido. Alux Sipanque el ser de la nueva era, de la nueva cosecha, el que devela el misterio.
Misterio que no pertenece al cementerio, ya que es parte del universo; misterio que Diego de Landa con toda la rabia del inquisidor que confronta algo que no consigue entender o penetrar, pensó que mandando a quemar los códices, piedras y libros sagrados, destruiría para siempre una cultura, la cual él pensó se sustentaba de supersticiones… Mas el tiempo le demostraría que su base yace en el propio universo. El como tantos, trataron de imponer la cultura de los hombres que bajaban de los barcos con hambre de saqueo y expropiación, pero no contaron que su cultura iba mas allá de la tradición. Destruyeron sus escritos, pero no sus memorias, porque esas no fueron escritas en piedras, cuero o papel, sino en el corazón y mente de los hombres de maíz.
La savia de la milpa ha cubierto la madre tierra, savía que es la sangre que el conquistador derramó, sangre que hoy clama desde las montañas altas, desde la selva tropical, desde la sierra, desde el campo que no se siembra. Es por eso que dicho conocimiento a esos hombres ávidos de fama y poder les ha sido negado, les es escurridizo como un venado y les es duro comprender, de la misma forma cuando se pretende la carne del armadillo comer.

Entonces ¿Quién develara el misterio? ¿Quién descifrará el secreto? El único que puede hacerlo, es aquel quien es el perpetuo custodio y ha seguido fiel, los pasos de sus antepasados, porque él trae la voz del trueno, con la fortaleza de las olas y la espesura de la selva. Sobre Tikal ciudad mística y misteriosa a caído el trueno que con esa luz más intensa que el sol, la cual ha traspasado a la roca, pues allí no se esconde el misterio, ya que dicho misterio no será develado hasta que la madre tierra se haya renovado y se vea nuevamente a la serpiente emplumada surcando el cielo azul.
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Foto: Marino Monroy Atreves de Paisajes de Guatemala