Pegando corazones

Lucía Escobar

Un lector me pide que hable de corazones rotos. El suyo es hoy un puñado de chayes tristes. Ya lo dice la canción: Es tan fácil romper un corazón y tan tonto el amor que se deja atrapar por un corazón que no sabe amar.

Pero no se trata de hacerlo sentir peor sino de sacarlo poco a poco de esa tristeza seca que se instala en el alma cuando el corazón se rompe.

Un corazón no tiene sexo, no tiene edad, tampoco memoria pasada, pero es tan frágil como una cáscara de huevo en manos de un niño torpe. ¿Es más doloroso el golpe del primer desamor que las siguientes rupturas? ¿Es peor la decepción si fue un amor secreto y ni siquiera puede compartirse con amigos?

Pasemos al primer paso para salir de esta situación: cuando llega el dolor del desamor no hay que dejarse seducir por el papel de víctima. Es mejor dejarse arrastrar por los amigos a los bares. Decir que si a los paseos a cantinas, explorar las tiendas de barrio, visitar los bares de Antigua, ir a todos los afters de Pana. Un clavo siempre saca otro clavo. Lo que se intenta es ahogar desesperadamente el recuerdo, no empecinarse en buscar olores o recrear miradas hirientes.

También sirve aferrarse fuertemente a algo; meterse a un curso de cine, clavarse en aprender un idioma, decidirse a bailar salsa mejor que nadie. Aconsejo escoger una canción para cantar a gritos en soledad, un himno para explotar un volcán.

Y luego cuando las cicatrices empiecen a secar recomiendo exorcizar por fin el desamor; volver al sujeto canción, poema o cuento. Convertirlo en recuerdo y ponerle un final alegre a la historia. Para celebrar vete a bailar que está sonando I will survive, y la fiesta aún no se acaba. Afuera está lleno de flores y pájaros que saben que para acoplarse y aparearse no se necesitan primaveras.

Fuente: [http://lasotrasluchas.blogspot.mx/2008/02/pegando-corazones.html]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Lucía Escobar

Lucía Escobar

Estoy casada con el periodismo y a veces le soy infiel con la ficción. He sido redactora, reportera, editora, columnista y lo que se ofrezca en una redacción. Escribo porque me siento cómoda entre las palabras. Además, soy entusiasta del arte, la cultura y la ecología.
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