El son que retrató al vicepresidente Cabrera

Virgilio Álvarez Aragón

Como parte de la creación de ventanas para acaparar los liderazgos indígenas, y en particular los de las mujeres indígenas, el gobierno de Álvaro Arzú dispuso, ya en su ocaso (julio de 1999), separar la defensa de la mujer indígena de la Copredeh y dejar su nominación bajo la absoluta discrecionalidad presidencial.

Pasados 19 años, poco o casi nada ha hecho dicha oficina para efectivamente defender a la mujer indígena de la discriminación, la explotación y el acoso, pues, entendida más como agencia de empleo que como espacio de defensa, su accionar es tan anodino y ausente como lo ha sido el de la Secretaría Presidencial de la Mujer.

La actual flamante defensora de la mujer indígena es la señora María Roselia Pop Cal, oriunda de San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, postulada en 2015 como candidata a diputada por el partido actualmente gobernante. Su nombramiento fue, pues, el otorgamiento de un sueldo como pago por su apoyo a la campaña de Jimmy Morales. De conocida simpatía con los grupos militares que asolaron las Verapaces en las décadas pasadas, no hay en el historial de la señora Pop Cal ninguna acción significativa en defensa de las mujeres, mucho menos en favor de las indígenas.

Pero la señora Pop Cal cuenta entre sus respetables amistades con María Elena Winter Flohr de Lucas, conocida popularmente como Nana Winter. Propietaria de amplias áreas de tierra, actúa en la región como una clásica matriarca al apadrinar a hijos de trabajadores para, a partir de esos vínculos, exigir lealtades y servicios. Abiertamente simpatizante de los regímenes militares y autoritarios, usa esa influencia para controlar sectores de la población en momentos cruciales y decisivos.

De hablar suave, es una mujer conservadora y autoritaria, unida en segundas nupcias con Benedicto Lucas García, recién condenado por crímenes contra la humanidad en el caso Molina Theissen.

Así pues, la celebración del decimonoveno aniversario de la infuncional defensoría tuvo como invitada de honor a la esposa de un recién condenado por crímenes de lesa humanidad. Pero, si la más elemental precaución política indicaría que, al menos para aparentar, los gobernantes no deberían verse asociados a tales personajes, pues al hacer pública su familiaridad e intimidad con ellos se hace evidente que existe simpatía y apoyo con los crímenes cometidos por el ahora condenado, esta vez sucedió todo lo contrario: el vicepresidente Jafeth Cabrera, que presidió la celebración, danzó con la señora de Lucas un desafinado y mal acompasado popurrí de música guatemalteca.

Cierto es que la señora Winter Flohr de Lucas en varias oportunidades se ha declarado abiertamente simpatizante y aliada del actual gobernante. Y si en su momento Manuel Baldizón promocionó un video visitándola, luego ella se movilizó para aclarar que no lo apoyaba, con lo cual dejó constancia de que ella y su marido, el ahora convicto Lucas García, promovieron activamente la candidatura de Morales. Para dejar más que claros sus vínculos, en una de las visitas de Jimmy Morales a Alta Verapaz, la señora Winter de Lucas lo bañó con pétalos de flores.

En consecuencia, su presencia como invitada especial a la celebración fue, más que una deferencia para una efectiva y activa defensora de la mujer indígena, la oportunidad para estrechar los vínculos entre un gobierno simpatizante de los criminales contra la humanidad y los más estrechos colaboradores y familiares de estos.

El baile ha permitido retratar de cuerpo entero al señor vicepresidente, quien, entre otras cosas, fue rector de la Universidad de San Carlos como uno más de aquellos que durante décadas estuvieron a favor de las masacres y la desaparición forzada, pero que para obtener cargos universitarios se revistieron de supuestos modos y discursos progresistas y hasta humanistas. La señora de Lucas no es simplemente la esposa de un exmilitar. Es la pareja de uno de los militares condenados por cometer o permitir que se cometieran horrendos crímenes contra la humanidad.

Es de notar que la presencia de la anciana matriarca, así como su proximidad a los gobernantes, ha sido promovida y difundida para hacer ver a la población que este gobierno es de los antes, de los que hipócritamente decían lamentar las desapariciones y los asesinatos que ellos mismos habían autorizado o al menos dejado de perseguir para no perder sus beneficios. Cabe solo preguntarse desde cuándo Jafeth Cabrera, quien ahora públicamente baila feliz con ellos, lo ha venido haciendo.

Fuente: [http://plazapublica.com.gt/content/el-son-que-retrato-al-vicepresidente-cabrera]

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Virgilio Álvarez Aragón

Virgilio Álvarez Aragón

Doctor en sociología, formado en la Universidad de Brasilia. Ha sido docente universitario en Guatemala, México y Brasil. Interesado por los temas educativos, ha investigado sobre la política educativa y el magisterio, pero también sobre la democracia y sus riesgos en las sociedades post conflictos. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran “Conventos Aulas y Trincheras, Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala” (dos tomos, segunda edición 2013) y “La revolución que nunca fue: un ensayo de interpretación de las jornadas cívicas de 2015”. Publica sus opiniones en Siglo 21 y Plaza Pública
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