El imprescindible nuevo vertedero de Antigua

Como Movimiento Ecológico civil estamos trabajando en apoyar a la Muni de Antigua.

Marcela Gereda

En Guatemala se está gestando un ecocidio algunos de nuestros ríos a consecuencia del basurero de la zona 3. Varios expertos en manejo de residuos, han señalado que el río Motagua (convertido en desagüe de la capital) y Amatitlán como pantano inmundo desbordado de desechos, son dos ecocidios perpetrados por la incapacidad y negligencia municipal capitalina ante la disposición final de residuos en la ciudad.

Se llegó a esto por dejadez y descaro, por la falta de planificación a futuro de la gestión de desechos. Los ecocidios que vemos hoy en la mayoría de nuestros ríos son consecuencia de esa falta de planificación y ordenamiento territorial de las municipalidades de todo el país. Arzú deliberadamente prohibió la entrada de medios de comunicación al basurero de zona 3, quizás por los niños envenenados por ingerir alimentos podridos, o por los zopilotes sobrevolando la muerte, la falta de atención y visión, y quién sabe los secretos sobre ese sitio apocalíptico, que recibe casi tres mil toneladas al día y con una inminente urgencia de ser bien manejado. El nuevo alcalde capitalino tiene una bonita oportunidad y desafío para revertir esos ecocidios causados por la visión cortoplacista de la administración anterior.

En Antigua no repitamos la historia de esos ecocidios causados por la falta de visión y de planificación de la ciudad capital. Siendo Antigua el principal destino turístico de Centro América, siendo Patrimonio de la Humanidad y siendo un destino fundamental para muchos guatemaltecos necesitamos un adecuado vertedero. El basurero El Choconal (el que vemos al salir de Antigua en las curvas del km 37) ya está colapsado.

El proyecto del nuevo vertedero ya fue presentado ante la Muni, por el experto en manejo integral de residuos sólidos, Ing. César Masella. Este incluye planta de tratamiento, separación, impermeabilización, manejo de lixiviados, aprovechamiento de gases, y todas las condiciones para construir un verteredo “inteligente” que no provoque daños al ambiente, a los ríos y a la población.

Existe la posibilidad de un apoyo de fondos privados para este nuevo vertedero. Nosotros como población civil estamos apoyando a que se apruebe ese nuevo proyecto de vertedero liderado por Ing. Masella. La buena noticia es que el Concejo Municipal de Antigua aprobó dos acuerdos que pueden convertir a Antigua en una ciudad responsable con el medio ambiente: el acuerdo de regulación de plásticos de un solo uso y el acuerdo de separación de desechos, que en teoría entrarían en vigencia el año entrante.

Como Movimiento Ecológico civil estamos trabajando en apoyar a la Muni de Antigua, en educación ambiental a la población y en buscar alternativas para poder ingeniar la separación de desechos orgánicos y convertir estos en abono (como hace el alcalde Mauricio Méndez en San Pedro La laguna). La Muni de Antigua tiene entre sus manos una oportunidad de oro, un diamante en bruto para convertir a Antigua en un modelo de sostenibilidad, de buena y responsable gestión de desechos. Antigua puede ser una referencia para el resto del país. Invitar a ese pueblo encantador a ser Panza verde y corazón verde. Respetar, conservar y cuidar nuestro patrimonio cultural y natural debe ser tarea de todos. El reto es inmenso, pero el futuro merece la pena.

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/11/12/el-imprescindible-nuevo-vertedero-de-antigua/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
Marcela Gereda