Daniel Chauche, el historiador y cronista visual

Gracias por recordarnos que la memoria es un asunto del presente y desafío del futuro.

Marcela Gereda

¿Quién es Daniel Chauche?, ¿qué secretos guarda en su cámara?, ¿de qué está hecho ese ojo agudo y lúcido capaz de captar acaso lo innombrable, lo indecible?, ¿qué le ha hecho a este ser de excepción moverse y adentrarse en esa Guatemala abandonada, atormentada para atrapar la narrativa estética de la Guatemala invisible y negada de la que casi nadie nos había dado testimonio?

Daniel llegó a Guatemala en 1975. Se involucró en trabajos comunitarios en la reconstrucción del terremoto del 76. Su primera serie resultó de esa experiencia, y emprendió un proyecto que continúa hasta hoy: hundir las manos en las montañas y gentes excluidas, para conocer sus voces, sus miedos, sus frustraciones, sus colores, texturas y tormentos, para captar con su lente esas historias que no aparecían en las páginas “oficiales”.

Este fotógrafo-historiador visual o cronista gráfico (como él se reconoce) que ha gestado su vida en conocer este país desde sus entrañas mismas, desde sus contradicciones, sus fobias, sus odios y esperanzas es un mago en la capacidad de trasmitir confianza y complicidad a quienes son fotografiados. Es desde ahí que con su cámara captó y sigue captando historias y heridas que ha ido dejando la guerra en una sociedad que niega su historia. De ahí que su registro documental y visual sea vital para la historia y etnografía del país.

Hoy en día muchas personas se autodenominan “fotógrafos”, pero muy pocos son capaces de hacer dos cosas que hacen de Daniel un fotógrafo/cronista único: primero su capacidad de ver más allá de lo obvio para atrapar lo excepcional, es decir, de reconocer algo en el ser que es trasmisible en un lenguaje visual, segundo el carisma y la complicidad que transpira su persona para crear una atmósfera de confianza al fotografiado.

Su forma de captar la individualidad para conectar con la realidad de la alteridad hace de su trabajo algo mágico y místico, hace de su mirada etnográfica una dimensión única, sensible, humana, profunda.

El crítico de arte J. Berger en su ensayo Modos de ver dice que “toda imagen encarna un modo de ver, y que nuestra propia apreciación de la imagen depende también de nuestro propio modo de ver”.

Hay en su manera de ver una complicidad entre fotógrafo y fotografiado, su mirada etnográfica se ha hecho cómplice del mundo de los otros, igualándose. Dice J. Berger que “para tratar de entender la experiencia de los otros es necesario desmantelar el mundo como lo vemos desde nuestro lugar en éste y rearmarlo como lo ve el otro desde su lugar”.

Daniel tiende puentes con ese infinito de los otros para contar lo que no hemos sido capaces de nombrar sobre nuestra historia reciente, convirtiéndose en un mediador entre la mirada de sus personajes y los espectadores.

Desde su instinto de cronista, Daniel ha desmantelado de su mundo para mimetizarse con los otros y ver desde dentro.

Daniel no es de esos fotógrafos que capta una imagen y se va. A cada ser fotografiado le entrega su fotografía. Y es ese acaso uno de los momentos más fantásticos, cuando los personajes entre ternura y complicidad se reconocen en una imagen, sabiéndose acaso testigos y narradores de una historia no contada.

Decimos que queremos la memoria pero favorecemos el olvido. Padecemos de amnesia colectiva. Negamos la historia de la que somos hijos. Y no nos reconciliamos con nuestra identidad. Por ello los testimonios y registros visuales para contar la historia de la Guatemala excluida, son una necesidad histórica y antropológica vital. Este es el espejo-camino que nos entrega Daniel Chauche.

Es a través de las metamorfosis que nos apropiamos del mundo y participamos de él. A sus sesenta y seis años, Daniel sigue metamorfoseándose con los Otros, trenzando puentes con los personajes haciéndoles sentir cómplices y participantes del proceso de ser narradores y testigos, regalándonos para siempre un testimonio que convierte este escenario-rompecabezas más complejo y a la vez más honesto.

“Solo lo que es capaz de narrar puede hacernos comprender”. Gracias Daniel por tu mirada-lente, que ayuda a comprender para abrirnos al mundo de los otros. Larga vida a este etnógrafo-cronista visual que ha registrado entre los escombros de nuestra fragmentada historia la miseria y tormento estructural que atraviesa a esta tierra. Gracias por recordarnos que la memoria es un asunto del presente y desafío del futuro.

Junto a otros artistas, Daniel participa en la exposición Dependencia inDependencia en Galería de Arte Sol del Río. Inauguración: miércoles 13 de septiembre a las 7.

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2017/09/11/daniel-chauche-el-historiador-y-cronista-visual/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
Marcela Gereda