¿Aún a tiempo de reducir nuestra huella sobre el planeta?

Este año se registraron las temperaturas más altas de la historia del planeta.

Marcela Gereda

Hace unos días en las costas de nuestras playas con mi hijo caminamos entre miles de peces, tortugas y mantarrayas muertas. Los barcos de pesca de arrastre llevan todo lo que pueden y luego tiran todo lo que no sea camarón o langosta. No quiero que mi hijo y ningún niño del mundo crea que caminar entre peces muertos es algo “normal”. Cada día más personas alrededor del mundo padecemos los efectos del deterioro de la naturaleza.

No recuerdo siendo niña haber sentido un calor como el que sentimos este año 2016.

Según la Organización Meteorológica Mundial este año se registraron las temperaturas más altas de la historia del planeta. ¿Qué significa para cada uno de nosotros esa variabilidad en la temperatura del planeta que compartimos? y ¿qué consecuencias directas tiene en nuestras vidas?

Es cierto, es poco probable que veamos un día de estos un oso polar en su hábitat muriéndose por el derretimiento de los polos. Creemos que la posible extinción del oso polar no nos afecta directamente, pero si lo pensamos más de cerca y más a fondo nuestra perspectiva se puede alterar.

Sin embargo, sí que vemos consecuencias y efectos directos por esa elevación de la temperatura relacionada sobretodo en niños y ancianos. Hemos visto crecer plagas como la roya. Las enfermedades en los cultivos, en los humanos y especies pueden aumentar la causa de la deshidratación que puede ocasionar la elevación de la temperatura.

La última edición del Informe de Planeta Vivo, de WWF (World Wide Fund), nos revela que la presión humana ejercida sobre la Tierra es cada año mayor y que esta puede ser reducida porque aún estamos en momento de tomar ciertas acciones.

El informe señala que: “los ecosistemas de la Tierra han evolucionado en el curso de millones de añoss. Este proceso ha dado origen a comunidades biológicas diversas y complejas que viven en equilibrio con su entorno. Además de su valor intrínseco, los múltiples ecosistemas son la base del sustento de los seres humanos y su bienestar.

Sin embargo, la magnitud y la escala de la empresa humana han crecido de forma exponencial desde mediados del siglo XX. Por consiguiente, la naturaleza y los servicios que prestan sufren un riesgo creciente”.

El IPV global (mide la biodiversidad recopilando datos de varias especies calculando la variabilidad en el tiempo) estudiado en el Informe de WWF, revela que, entre 1970 y 2012, la abundancia de la población de los vertebrados sufrió una disminución total de 58 por ciento. Estamos sobreexplotando los recursos naturales del planeta a un ritmo insostenible.

La causa por la desaparición de ese alto porcentaje de especies, se debe a la pérdida de hábitats, sobreexplotación de especies, contaminación, especies invasoras por desequilibro ambiental y aumento en la temperatura.

La Sociedad para la Conservación de la Naturaleza llevó a cabo el primer mapa de la huella humana sobre el planeta. Para ello se midió el avance de las ciudades, conversión de bosques y selvas a tierra de cultivo, expansión de infraestructuras, apertura de rutas navegables, contaminación lumínica, y densidad poblacional.

Según el último mapa de huella humana, los humanos hemos alterado el 75 por ciento de la superficie terrestre.

Además de la disminución de la biodiversidad, nuestra huella ecológica sobre el planeta ha alterado los ciclos bioquímicos, erosionado los suelos, acidificado los suelos, adelgazamiento de la capa de ozono, monumentales montañas de desechos e islas de basuras en mar (por apenas mencionar algunas de nuestras irresponsables acciones).

Dice Planeta Vivo: “la humanidad enfrenta el desafío de aprender a trabajar dentro de los límites medioambientales del planeta y mantener o restaurar la resiliencia de los ecosistemas”. Para ello debemos encontrar nuevas formas de producir y generar energía. Los expertos prevén que de no cambiar la manera en que se organiza la vida y los modelos de consumo y producción actuales, se pone en riesgo toda la vida orgánica del planeta por las inundaciones, tormentas, sequías, calor, plagas, incendios, etcétera.

Según el director de WWF, Marco Lambertini, es aquí y ahora que podemos actuar porque nunca se había conocido tan bien los límites que la Tierra es capaz de soportar. La pregunta entonces es: ¿estamos dispuestos a transformar radicalmente nuestras vidas, dejar de arrojar toda esa basura al mar, cambiar nuestros modos de producción y de consumo y por fin empezar a pensar un poco en el futuro de nuestros hijos?

…entre 1970 y 2012, la abundancia de la población de los vertebrados sufrió una disminución total de 58 por ciento. Estamos sobreexplotando los recursos naturales del planeta a un ritmo insostenible.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
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