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Mucho circo y poco pan

Manuel R. Villacorta O.
manuelvillacorta@yahoo.com

Los romanos, para preservar su imperio, recurrían a la táctica social de dar a sus dominados suficiente pan y mucho circo. En Guatemala esa práctica tiende a ser la favorita de los poderes fácticos, aun cuando acá, sin duda, tenemos mucho más circo que pan. Los medios se saturan diariamente de noticias espectaculares, mientras en las redes sociales –caja de resonancia– se repite, condena y ridiculiza a políticos, diputados, exfuncionarios y todo personaje que surja como blanco de tiro. El tiempo pasa y seguimos –durante años– enredados en nuestras propias contradicciones. Nada cambia a excepción de la crisis estructural del país que sí se agrava alarmantemente.

¿Crisis estructural del país? Sí. Para propiciar un interesante debate, propongo el análisis en conjunción de cuatro aspectos: 1. La contaminación ambiental. 2. Los efectos del cambio climático. 3. El crecimiento poblacional. 4. El Estado fallido. Para nadie es un secreto que la contaminación ambiental en Guatemala es latente, expansiva y evidente (contaminación del agua, suelo, aire, visual y auditiva). Un solo dato es implacable: el 85% de los ríos nacionales están contaminados.

Manuel Villacorta

Respecto al cambio climático, reproduzco un extracto del informe emitido por el Observatorio Ambiental integrado por la Usac, la Url y Flacso: Los impactos del cambio climático son evidentes y tendrán consecuencias drásticas en el corto plazo sobre la biodiversidad de Guatemala. Para el año 2080 se prevé que hayan cambiado las condiciones climáticas en más del 60% del territorio guatemalteco. Entre los principales impactos se espera la expansión de los bosques secos y muy secos. Paralelamente, se observará la disminución de la presencia de los bosques húmedos, muy húmedos y pluviales. Esto implica que Guatemala va a pasar a ser un país con un marcado déficit hídrico.

No menos importante es el crecimiento poblacional, según el informe nacional de la Encuesta Mundial de Avances del Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, Guatemala posee una tasa de crecimiento poblacional del 2.4%, una de las más altas del mundo. Eso implica que al ser ya 17 millones de habitantes, nacen 408 mil niños por año, 1,117 por día, 47 niños por hora. No creo que ese crecimiento poblacional sea la única causa de nuestros seculares problemas sociales, pero, sin duda, suma en su agudización. Más de la mitad de las familias guatemaltecas no poseen métodos de planificación natal.

Los temas anteriores –que no agotan otros de vital importancia– como la nefasta cooptación del Estado, la criminal evasión fiscal y la persistencia de un modelo político corrupto, tienen que ser contrastados con el Estado fallido. Es imposible solucionarlos con un Estado como el nuestro, que, además de pobre es inepto y corrupto. ¿Qué no vivimos en un Estado fallido? Los propios magistrados de las cortes lo reiteran. Del 100% de los crímenes ocurridos en el país, incluyendo los asesinatos, el 90% queda en total impunidad. Si todo esto no nos perfila como Estado fallido, que alguien nos explique qué es un Estado fallido.

Fuente: [http://www.s21.com.gt/or-jojma/2016/01/22/mucho-circo-poco-pan]

Manuel R. Villacorta O.
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