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Carlos Figueroa Ibarra

En sus conferencias de prensa matinales el Presidente Andrés Manuel López Obrador, reiteradas veces ha expresado que “el principal rasgo de los conservadores es su hipocresía”. Resulta irritante  para la derecha recibir estos duros señalamientos en un medio con tanto rating como son las ruedas mañaneras del Presidente. Cuando supe que el 9 de diciembre de 2019 había sido capturado en Dallas, Genaro García Luna,  el “superpolicía” de los gobiernos panistas, no pude sino recordar la tajante aseveración de Andrés Manuel. En los sexenios de Vicente Fox Quesada (2000-2006) y de Felipe Calderón (2006-20012), García Luna fue jefe de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y Secretario de Seguridad Pública. Ocupando este cargo con Calderón, el “superpolicía” fue agente entusiasta de la llamada “guerra contra el narcotráfico” decretada por el mencionado Calderón. Hay que recordar que esta declaratoria de guerra, la hizo en el contexto de una crisis profunda de legitimidad debido al fraude electoral que lo llevó a la Presidencia de México.

Mientras comenzaba el baño de sangre que nos ha llevado a tener casi 300 mil asesinados en los últimos trece años, la cabeza civil de dicha guerra en realidad operaba como un agente poderoso al servicio de Joaquin “el Chapo” Guzmán Loera e Ismael  “el Mayo” Zambada y el cártel de Sinaloa. Lo que resulta verdaderamente ultrajante es que era vox populi que la Secretaría de Seguridad Pública a cargo de García Luna era parte del cartel más importante de México. Lo denunció la periodista Anabel Hernández en su soberbio libro de investigación periodística “Los Señores del Narco” y también se lo dijo al propio García Luna  en repetidas audiencias el valiente diputado Gerardo Fernández Noroña. Tan sabido era, que Anthony Plácido, entonces Jefe de Operaciones de Inteligencia de la DEA se lo dijo a un reportero del Semanario Proceso. Tres semanas después Placido se retractó de la aseveración.  Años después, ya retirado, el exfuncionario de la DEA le confesó al reportero que lo había hecho porque el gobierno de Felipe Calderón le había pedido al estadounidense que se retractara y él cumplió esas órdenes.

Durante los años en que fue el Zar de la seguridad pública en México, García Luna hizo montajes publicitarios de acciones contra la delincuencia organizada como el que show que armó en complicidad con Televisa en la captura de una banda de secuestradores que encabezaba la francesa Florence Cassez. Siete años después Cassez fue liberada por la presión diplomática del gobierno francés quien advirtió la farsa.  García Luna puso al servicio del Cartel de Sinaloa toda la información de la seguridad del estado para que actuara con la mayor impunidad. Cuando el Cártel de los Zetas le declaró la guerra al de Sinaloa,  García Luna ayudó a derrotar al primero.

Hoy el Cartel de Sinaloa es la tercera organización criminal más importante del mundo y tiene filiales en 84 países. García Luna es uno de los artífices de todo esto y Felipe Calderón el principal responsable. Anegado en sangre, México constata así la hipocresía conservadora.

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Carlos Figueroa Ibarra

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