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Carlos López

Odio a los indiferentes.
Creo, como Friedrich Hebbel,
que «vivir significa tomar partido». No pueden
existir quienes sean solamente hombres, extraños
a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser
ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía,
es parasitismo, es cobardía, no es vida.
Por eso odio a los indiferentes.
Antonio Gramsci

I

Once días después de haber cumplido 74 años, el 16 de septiembre, a las 9:35, se murió Mario Roberto Morales, el mejor columnista de Guatemala, el último intelectual vivo en un país que asesinó, desterró o cooptó a estos seres raros en un país en donde lo que predomina es el fundamentalismo, la religión, la maledicencia.

El domingo 5 de septiembre le hablé por teléfono por la noche para felicitarlo por su cumpleaños —que no pudo festejar el viernes 3, porque Coni, con quien estaba unido de hecho, se había contagiado de covid-19—. Se oía apagada su voz; me dijo que tenía neumonía, pero que ya se había puesto una inyección, que lo había revisado un médico y que el lunes iría a que le pusieran la otra dosis.

Quedamos que, aunque fuera a través de la ventana, le entregaría los libros Mujer en papel, memorias inconclusas de Rita Macedo, de Cecilia Fuentes, y Aquí está su pachucote… ¡Noooo! Biografía narrativa de Germán Valdés, de Rafael Aviña, y que desde ahí lo saludaría. Estaba muy emocionado porque por fin, casi dos años después de haberme hecho el encargo del libro de Cecilia Fuentes (el otro se lo compré a sabiendas de que le gustaría), lo tendría en sus manos. Su pasión por la farándula mexicana era un ritual. Siempre que venía a México buscaba con afán qué había en la cartelera teatral y se iba solo, emocionado, al teatro. Yo rehusaba acompañarlo, por mi aversión al teatro mexicano comercial, malo, pésimo.

Debajo de una cerrada lluvia, le llevé a su casa los libros antes de las cinco de la tarde del viernes 10 de septiembre, porque a esa hora irían a recoger cartas y libros para llevárselos al moridero. Cuando me enteré de que había pedido que le enviaran libros tuve esperanza; era una señal de que él viviría. En una pequeña carta le dije que esperaba que saliera caminando del hospital y que nos juntaríamos en México.

El lunes 13 lo entubaron. A punto de salir para México el martes 14, le hablé del aeropuerto la Aurora a mi hermana Aura. Me dijo que sentía mucho lo de Mario Roberto, que ella compraba El Periódico el día que él escribía para leer su columna. Yo también siempre leía en internet sus colaboraciones; disfrutaba su lógica argumentativa. Recordé que hace unos años Roberto Juárez, que vive en Canadá, me preguntó si conocía a Mario Roberto; que le avisara cuando estuviera en México, que vendría a conocerlo, porque admiraba su forma de escribir.

El 15 se fue muy despacio. El 16 me levanté y lo primero que hice fue escribirle a Coni.

Qué solo se queda uno en el mundo sin los amigos.

Se están yendo muy despacio estos días.

II

Narrador, poeta, ensayista, académico, editor y periodista, hijo de madre mexicana y padre guatemalteco, Mario Roberto Morales pasó sus primeros años en Santa Lucía, Cotzumalguapa, en el infierno de la costa sur. Trasladado a la capital por sus padres cuando iba a cursar el cuarto grado de primaria, estudió en el English American School y luego en la Universidad Rafael Landívar, en donde obtuvo la licenciatura en letras y filosofía, en 1973.

En 1966, durante su primer año de universidad, entró en contacto con jóvenes militantes de organizaciones de izquierda: inició así una experiencia de 25 años de militancia política revolucionaria, que duró hasta 1991. Vivió exiliado en México, Costa Rica y Nicaragua,  durante la revolución sandinista (de 1983 a 1991). Militó en las Fuerzas Armadas Rebeldes, fue cofundador del Movimiento Revolucionario del Pueblo Ixim, apoyó la creación del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) y, hasta su muerte, se involucró con el Movimiento de Liberación de los Pueblos (mlp). Varias veces desmintió que quisiera ser candidato a presidente de la República, como muchos se lo proponían. Aunque pudo quedarse a vivir en Estados Unidos —donde eran bien retribuidos sus conocimientos de literatura y trabajó varios años como maestro—, el amor a Guatemala lo hizo rechazar la comodidad y regresó a su país para librar la batalla con la pluma.

De 1973 a 1975 estudió historia del arte en la Universidad de Florencia, Italia, y de 1975 a 1981 fue profesor de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Al mismo tiempo, escribió y publicó novelas, ensayos, poemas y artículos periodísticos. A partir de 1992, sus críticas a una parte de la izquierda oenegenizada, homogenizada y pasteurizada del país y a los fundamentalismos étnico-nacionalistas desataron un debate intelectual que duró hasta su muerte y la acarrearon denuestos de todo tipo.

En 1990 se graduó de maestro en sociología en la Universidad de Costa Rica; en 1993 hizo estudios de especialización en el Programa Internacional de Letras de la Universidad de Iowa; en 1997 obtuvo el diplomado en estudios avanzados sobre América Latina en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh y, en 1998, obtuvo el doctorado en literatura y cultura latinoamericanas en dicha universidad con la tesis La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón, donde expone sus ideas políticas. Fue profesor de su especialidad en la University of Northern Iowa, la Universidad Nacional Heredia de Costa Rica, la University of Pittsburg, la Universidad Rafael Landívar y la Universidad de San Carlos. Dirigió la Editorial Consucultura. Colaboró en los diarios Siglo Veintiuno, The Siglo News, La Insignia, Prensa Libre, La Jornada Semanal y El Periódico, desde su fundación, y en la revista Crónica, de Guatemala, con las columnas «A Fuego Lento», «Simmering», «Con Tinta Sangre», «Flanco Izquierdo» y «Mar de Fondo». Fue miembro de la Latin American Studies Association, de la Modern Languages Association, del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y del Congreso Internacional de Literatura Centroamericana.

En 1968 conoció en París a Miguel Ángel Asturias. Muchos años después, en 2000, coordinó la edición crítica de Cuentos y leyendas, en la imprescindible Colección Archivos, el más ambicioso proyecto de literatura latinoamericana fundado por Asturias. En 1970 publicó el manifiesto Matemos a Miguel Ángel Asturias —que causó revuelo porque muchos lo tomaron en su sentido literal—, en el que pedía a las nuevas generaciones de literatos que dejaran de escribir como el Nobel de Literatura guatemalteco. Su primera novela, Obraje, cuyo manuscrito se extravió durante los años del conflicto armado, ganó el Premio Centroamericano y del Caribe de Novela, en 1971. En 1976 obtuvo el Premio Centroamericano de Novela con Los Demonios Salvajes. En 1977 conquistó en Guatemala el Premio Único Centroamericano de Novela 15 de Septiembre de la Dirección General de Cultura y Bellas Artes de Guatemala y, en 1986, el Premio Latinoamericano de Novela Educa, con El esplendor de la Pirámide. También obtuvo el Premio de Poesía 15 de Septiembre de 1990. En 2007, le entregaron el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias; el 12 de marzo de 2008 ingresó como miembro de número a la Academia Guatemalteca de la Lengua con el discurso «Intelicidio, Ilustración y cultura letrada»; en esta institución ocupó el cargo de tesorero, de 2015 a 2018.

Además de la docencia, desempeñó cargos administrativos en la Usac. Fue representante de esta institución en el Consejo Superior Universitario Centroamericano, Costa Rica (1990-1992), coordinador-supervisor de Desarrollo Cultural, ocupó la Dirección General de Extensión Universitaria (1992-1994) y fue asesor cultural de Extensión Universitaria (1992-1994). Dirigió la maestría en estudios culturales latinoamericanos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Fue coordinador del Centro de Estudios Latinoamericanos Manuel Galich y catedrático de geopolítica y análisis estratégico en la Escuela de Ciencia Política de la Usac, institución que, en 2014, le confirió el grado de doctor honoris causa y, en 2018, lo nombró maestro emérito. Fue también coordinador académico en la universidad nacional.

Impartió conferencias en varios coloquios internacionales sobre la cultura centroamericana y, en especial, la guatemalteca, y sus problemas literarios y sociales. En 2021 coordinó la colección de publicaciones escritas con motivo del Bicentenario de la Independencia de Guatemala. Fue uno de los escritores que más se preocupó por la literatura y su circunstancia y uno de los más preparados en la academia. Su obra fue objeto de tesis y estudios en seminarios en la Universidad Autónoma del Estado de México y en la Usac y en otras universidades de Centroamérica y Estados Unidos.

III

Nunca se creyó escritor.

Escribía a partir de su experiencia, de la realidad.

Contaba chistes con gracia e inteligencia.

Cantaba boleros y rancheras; era muy entonado.

Reía como niño.

Se reía de sí mismo (con perdón del pleonasmo).

Creía en Dios y en Maximón.

Le gustaba contar que admiraba a su abuela porque «sí creía en Dios, pero le caía mal porque sólo estaba con los que lo buscaban».

Le dijo a Coni que él se iría al cielo en un carro de fuego, como Elías (II Reyes, 2:11).

Siempre contestaba el teléfono o los mensajes de texto.

Hablaba sin tapujos, sin consigna. Tenía pensamiento propio.

Era doble A. Cuando uno le decía que se echara un trago contestaba que no, porque a los ocho meses uno lo dejaba tomando solo.

No le gustaban Gabriel García Márquez ni Mario Vargas Llosa (con quien tenía un parecido físico que nadie le hizo notar).

Odiaba a los políticos, los moralismos, los fundamentalismos, y a George Soros.

Le hablé por teléfono entusiasmado por la defenestración como presidente de la República de Otto Pérez Molina. Me echó una cubetada de agua helada cuando me dijo que era un golpe blando experimental del capital corporativo internacional. Me cayó mal. Luego le di la razón. Él siempre tenía la razón. Y cuando uno la tenía, escribía la palabra «amén», que siempre me hizo ruido.

Aunque los voceros de las izquierdas de todos los colores del arcoíris no entendían lo que exponía con profundidad intelectual, Mario Roberto siempre les caía mal, porque ellos no pueden hablar mal de sus financistas nacionales e internacionales y porque no tienen argumentos; sólo hay odio en sus corazones y en sus cabecitas vacías, además de ser parte de una masa ignara, de la que presumen.

La derecha oligarca anacrónica y obsoleta también lo odiaba. Pero siempre sin argumentos. Era un odio de clase puro y sincero de esa masa también ignara, disforme, deforme, lacaya.

Decía que en el amasiato entre derecha e izquierda sólo había intereses económicos y apoltronamiento en sus poses de payasos marrulleros, con perdón de los esforzados trabajadores del entretenimiento circense.

Sus dos hijas —que viven en Costa Rica— lo vieron sufrir por el vacío que le hicieron sus excompañeros de lucha revolucionaria y por las mentiras que empezaron a divulgar para ningunearlo y desprestigiarlo. La verdad se impuso. Si una alegría se llevó a la tumba fue que siempre miró y habló de frente a sus adversarios, a la luz del sol, y que fue leal a sus principios, a su ética. Lo que más les dolió a aquéllos fue su mordacidad, su humor, su filo irónico, su incorruptibilidad, su maestría y capacidad intelectual, su soberanía e independencia.

A pesar de haber estudiado en centros educativos fifís, pronto recompuso el camino y se involucró con la Usac, la máxima casa de estudios del país.

No sabía hacer cuentas. Era malo para las cuestiones económicas. Pero era intachable, honrado, honesto, solidario. Siempre se ganó el pan con el sudor de sus neuronas.

Hace muchos años, de la nada, se estaba muriendo en el taller de Editorial Praxis, en el entonces Distrito Federal; se puso como papel blanco. Le hablé a un amigo médico y me aconsejó que le cubriera la cabeza con una bolsa de papel manila, de las que se usan para echar el pan. Corrí a la cocina y se la coloqué. Empezó a recuperar su color; al rato ya se estaba riendo como si nada. Me asusté tanto que todavía lo recuerdo, pero no quiso ir a que lo atendiera un doctor; también recuerdo su urgencia porque pusiera el aire acondicionado cada vez que se subía al carro; no sabía de su termofobia.

Su último respiro lo dio en el Hospital Nacional de Especialidades de Villanueva. Se sumó a los más de 14 mil muertos en Guatemala por la covid-19, la suma más alta de toda Centroamérica. Junto a él tuvo libros, sus amados libros.

Aunque los voceros de las izquierdas de todos los colores del arcoíris no entendían lo que exponía con profundidad intelectual, Mario Roberto siempre les caía mal, porque ellos no pueden hablar mal de sus financistas nacionales e internacionales y porque no tienen argumentos; sólo hay odio en sus corazones y en sus cabecitas vacías, además de ser parte de una masa ignara, de la que presumen.

IV

Obra publicada

POESÍA: Epigramas,Editorial Universitaria, 1982 || Epigramas para interrogar a Patricia, Editorial Cultura, 1999 (Poesía Guatemalteca Siglo XX, serie Antonio Brañas) || Epigramas de seducción y rituales para purificarse, Editorial Praxis, 2004

NOVELA: Los Demonios Salvajes, Dirección General de Cultura y Bellas Artes, 1977; 2ª ed., Editorial Óscar de León Palacios, 1993; 3ª ed. Editorial Praxis, 2015 || El esplendor de la Pirámide, Educa, 1986 (Séptimo Día); 2ª ed., Rusticatio Ediciones, 1995 || El ángel de la retaguardia, Monte Ávila Editores, 1992; 2ª ed., Editorial Cultura, 1997 || Señores bajo los árboles,Artemis-Edinter, 1994 || Los que se fueron por la libre (novela por entregas) Siglo Veintiuno, sep., 1996-ene., 1997; 2ª ed., Editorial Praxis, 1998

CUENTO: La debacle, Editorial Istmo, 1969; 2ª ed., Artemis-Edinter, 1998 (col. Ayer y Hoy) || Manual de guía de turistas, 1971

ENSAYO: La cultura de la violencia, Editorial Piedra Santa, 1973 || El método de la ciencia, Facultad de Economía-Usac, 1981 || La ideología y la lírica de la lucha armada, Editorial Universitaria, 1994 || Roberto Obregón: alcanzar la altura de la estrella hundiendo la mano en el charco que la refleja, CSUCA, 1987 || La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón: los discursos literarios y políticos del debate interétnico en Guatemala, Flacso, 1999; 2ª ed., Consucultura, 2002

LIBROS COORDINADOS POR MRM: Stoll-Menchú: la invención de la memoria, Consucultura, 2001 || Miguel Ángel Asturias, Cuentos y leyendas, ed. crítica de Mario Roberto Morales, Colección Archivos, 2000

LIBROS DE TEXTO: La libertad y el deber (curso de moral, ética profesional y relaciones humanas), Consucultura, 2002 || Ser y pensar (curso de filosofía), Consucultura, 2001 || Las palabras y las cosas (curso de literatura hispanoamericana), Consucultura, 2001 || Guatemala intercultural (curso de estudios sociales), Consucultura, 2001.

TRADUCCIONES DE LA OBRA DE MRM: Face of the Earth, Heart of the Sky, Bilingual Review Press, 2000

TRADUCCIONES HECHAS POR MRM: Antonio Melis, «Apuntes sobre el Neruda penúltimo» (Fin de Mundo), en Anuario, Editorial Universitaria, 1975 || Lowell Gudmunson, Sociedad y política en Centroamérica, 1821-1871/1840-1870, Flacso, 1989 || Robert Carmack, ed., Guatemala: cosecha de violencias,Flacso, 1990 (título original: Harvest of Violence, University of Oklahoma Press, 1988) || Karyn Hollis, Poesía del pueblo para el pueblo,csuca, 1991

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LIBROS: «La nueva novela guatemalteca y sus funciones de clase: la política y la ideología», Literatura y crisis en Centroamérica, Ileana Rodríguez, Ramón Luis Acevedo y Mario Roberto Morales (coords.), Icadis, 1986 || «Luis de Lión: el indio por un indio», Homenaje imaginario a la obra literaria de Luis de Lión, Galería Imaginaria, 1991 || «La poesía de Flavio Herrera», pról. a Flavio Herrera, poesía completa, Editorial Universitaria, 1995 || «La novela », Historia general de Guatemala, t. vi, Asociación de Amigos del País, 1997, p. 555-562 || «Me llamo Miguel Ángel Asturias y así me nació la conciencia», Cultura de Guatemala. Primer Congreso de Pensamiento Maya, Universidad Rafael Landívar, 1997 || «La izquierda en el entresiglo: los principios y el realismo político», Guatemala, izquierdas en transición, Edelberto Torres, comp., Friedrich Ebert Stiftung/Flacso, Guatemala, 1997, p. 53-64 || «La identidad y la patria del ladino», comp., f&g Editores, 1999, p. 419-471 || «Esencialismo “maya”, mestizaje ladino y nación intercultural: los discursos en debate», ¿Racismo en Guatemala?, Clara Arenas Bianchi, Charles R. Hale y Gustavo Palma Murga, eds., Avancso, 1999, p. 217-272 || «El jardín de Italia», Prosa joven de América Hispana,Miguel Donoso Pareja, ed., Sep.-Setentas, 1972, p. 85-105 || «Cuentos y leyendas», Vida, obra y herencia de Miguel Ángel Asturias, 1899-1999. La riqueza de la diversidad, ALLCA/UNESCO, 1999, p. 504-507 || «Matemos a Miguel Ángel Asturias», en Miguel Ángel Asturias, El señor presidente, edición crítica, Gerald Martin, coord., Colección Archivos, 2000, p. 853-864 || «El señor presidente o las transfiguraciones del deseo de Miguel (Cara de) Ángel Asturias», en Miguel Ángel Asturias, El señor presidente, ob. cit., p. 695-715 || «Introducción del coordinador», en Miguel Ángel Asturias, Cuentos y leyendas, edición crítica, Mario Roberto Morales, coord., Colección Archivos, 2000, p. xxi-xxiv || «Miguel Ángel Asturias: la estética y la política de la interculturalidad», en Miguel Ángel Asturias. Cuentos y leyendas, ob. cit., p. 553-607 || «Matemos a Miguel Ángel Asturias», en Miguel Ángel Asturias, Cuentos y leyendas. ob. cit., p. 761-772 || «Notas explicativas», en Miguel Ángel Asturias, Cuentos y leyendas, ob. cit., p. 119-122, 226-227, 317-319 || «La articulación de las diferencias: el discurso literario y político del debate interétnico en Guatemala», en Nuevas perspectivas desde/sobre América Latina. El desafío de los estudios culturales, Mabel Moraña, ed., Editorial Cuarto Propio/Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Chile, 2000, p. 447-52 || «Cuestión étnica y debate interétnico: ¿qué ha pasado y qué pasa ahora en Guatemala?», en Indigenismo hacia el fin del milenio. Homenaje a Antonio Cornejo-Polar, Mabel Moraña, ed., iili-Pittsburgh, 1998 || «Cuestión étnica y debate interétnico», en Guatemala: las particularidades del desarrollo humano, vol. i, Democracia, etnicidad y seguridad, Edelberto Torres-Rivas y Juan Alberto Fuentes K., comps. || «La colorida nación infernal del sujeto popular interétnico», en Miguel Ángel Asturias, Mulata de tal, Arturo Arias, coord., Colección Archivos, 2001 || «Menchú After Stoll and the Truth Commission», en The Rigoberta Menchú Controversy, Minnesota University Press, 2001 || «Autochthonous Cultures and the Global Market», en Latin America Writes Back. Postmodernity in the Peripehry, Emil Volek, ed., Routledge, New York-London, 2002, p. 123-157 || «Estética y política de la interculturalidad: el caso de Miguel Ángel Asturias», en Actas del Coloquio Internacional Miguel Ángel Asturias, 104 años después, Universidad Rafael Landívar, 2003, p. 231-238

HEMEROGRAFÍA: «El sagrado derecho a burlarse de los demás», Universidad de San Carlos de Guatemala, 15 feb., 2006, p. 5 || «La loca de finanzas y el crack de la piedra filosofal, 1», Universidad de San Carlos de Guatemala, 31 mar., 2006, p. 5 || «Sátira del pelón pelonete (idea para novela )», La Insignia, 15 abr., 2006 || «Morir no basta», Universidad de San Carlos de Guatemala, 15 nov., 2005, p. 5 || «Un epitafio para la literatura», Universidad de San Carlos de Guatemala, 31 oct., 2005, p. 5 || «¿Identidades deportivas?», Universidad de San Carlos de Guatemala, 131, nov., 2004, p. 5 || «Situación actual y perspectivas del artista en Guatemala (ponencia presentada en el Centro Internacional de Jóvenes Artistas, en el xi Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en La Habana, Cuba», Suplemento Cultural, 301, 17 feb., 1996, p. 6 || «Libres, liberados, libertinos y libertarios», Universidad de San Carlos de Guatemala, 30 jun., 2005, p. 5 || «Escriba para triunfar o dedíquese a otra cosa», La Insignia, 20 oct., 2005 || «Pastor de sicarios», Universidad de San Carlos de Guatemala, 15 sep., 2005, p. 5 || «La nueva novela guatemalteca: expresión cultural de las capas medias», Centroamericana,2,Roma, 1991, p. 61-65 || «Construyendo la identidad ladina», Estudios Sociales,59, Segundo Congreso de Estudios Mayas, Instituto de Lingüística-Universidad Rafael Landívar, comp., idies-url, Guatemala, 1998 || «Los estudios culturales: una vuelta del revés», Revista de la Universidad de San Carlos, 2, oct.-dic., 2002, p. 61-66 || «El ángel de la retaguardia» (fragmento), Casa de las Américas,170, 1988, p. 69-80 || «Ein Gewicht Lastet», en Erkundungen 50 Erzäler aus Mittelamerika, trad. de Katrin Steinitz, ed. de Carlos Rincón, Verlag Volk und Welt, 1988, p. 155-60 || «Death Weight», Clamor of Innocence, trad. de Tina Álvarez Robles,ed. de Barbara Paschke y David Volpendesta, City Lights Books, 1988, p. 127-30 || «Ein Gewicht lastet», en Erkundungen 50 Erzäler aus Mittelamerika || «For these Things, my Name is Rene», en And we Sold the Rain,Rosario Santos, ed., Four Walls Eight Windows, 1988, p. 61-73; 2nd. edition, Ryan Publishing, 1989, p. 61-73, trad. de Asa Zatz || «El amor a la vida y el horror de la muerte como vértice del deber», Tragaluz 2:20, 1989, p. 18-25 || «Epigrams to Interrogate Patricia», en Latin American Literary Review,18, trad. de Ann Gonzalez, Pittsburgh, 1990, p. 87-103; Poetry Press Monthly, 9, trad. de Dong Jiping, Peking, 1994, p. 36-37 || «La literatura mexicana de la onda y la nueva novela guatemalteca», Sin-Apsis, 1993 || «La Costa Rica que yo ansío (letanías de un chapín)», Ístmica,1, Costa Rica, 1994; «The Costa Rica I Long For», en The Underground Forest, 12, 1995, p. 42-49 || «La Recordación Sufrida (y la planificación lúcida). Del pasado al futuro en seis estancias o de la presencia política de los indios en Guatemala», en Ístmica, 2, 1995, p. 97-106 || «Aldea oral/ciudad letrada: la apropiación vanguardista de lo popular en América Latina. El caso de Miguel Ángel Asturias y las Leyendas de Guatemala», Revista Iberoamericana, 175, 1996, p. 405-420 || «Epigramas sagrados», Osamayor,9, 1996, p. 84 || «Scenes of Lake Atitlan», trad. de Edward W. Hood Fairleigh, en The Literary Review,1, vol. 41, 1997, p. 5-19 || «Me llamo Miguel Ángel Asturias y así me nació la conciencia», en Revista de Estudios Hispánicos, 2, 1997, p. 81-98 || «Negociación de identidades en los espacios de la (pre-pos)modernidad», en Ístmica, 3-4, Costa Rica, 1997-1998, p. 13-37 || «La apropiación vanguardista de lo popular: el caso de las Leyendas de Guatemala», Cultura de Guatemala, vol. ii, año IX, 1998, p. 45-77 || «La articulación de las diferencias», Revista de la Universidad de San Carlos, 2, año 1, oct.-dic., 1998, p. 37-42 || «Sátiras», Torre de Papel,2, vol. ix, summer, 1999, p. 12-24 || «Miguel Ángel Asturias: del positivismo liberal a la transculturación», en Revista de la Universidad de San Carlos de Guatemala núm. 5-6, 1999, p. 71-75 || «Entre un ¡sho! y un relato fantástico: mis dos encuentros con Miguel Ángel Asturias», Magna Terra,2, año i, mar.-abr., 2000, p. 32-34 || «Problemática de la identidad ladina: una propuesta política», Estudios Interétnicos, 13, año 8, jul., 2000, p. 4-13 || «El guerrillero imaginario», Torre de Papel, 3, vol. X, fall, 2000; 1, vol. XI, p. 443-44, spring, 2000 || «El neomacartismo estalinista (o la cacería de brujas en la academia posmo)», Encuentro de la Cultura Cubana, 19, invierno, 2001, p. 47-58 || «Y todo cuanto no parece moverse», Revista de la Universidad de San Carlos de Guatemala, 10, jul.-sep., 2001, p. 62-68 || «Ahora matemos a Cardoza», Cultura de Guatemala, vol. XXII, 2ª época, sep.-dic., 2001, p. 83-89 || «Los estudios culturales: una vuelta del revés», Revista de la Universidad de San Carlos, 2, Guatemala, oct.-dic., 2002, p. 61-66 || «Entre la verdad y la alucinación: novela y testimonio en Centroamérica», en Centroamericana, 8, 1998

REFERENCIAS: Luis Aceituno, «Mario Roberto Morales: el síndrome de Maximón», en El Periódico, 12 mar., 2000, p. 4-5b. «Un adiós a Mario Roberto Morales», en El Periódico, 17 sep., 2021, p. 2. «En la carretera con Mario Roberto», en El Periódico, 21 sep., 2021, https://elperiodico.com.gt/opinion/opiniones-de-hoy/2021/09/21/en-la-carretera-con-mario-roberto/ || Virginia del Águila, «Guatemala es un país muy intenso para hacer una novela», Siglo Veintiuno,10 jul., 2000 || Francisco Albizúrez Palma, Grandes momentos de la literatura guatemalteca. Índice biobibliográfico de la literatura guatemalteca, Editorial José de Pineda Ibarra, 1983, p. 44-50, 107; «Mario Roberto Morales», Diccionario de autores guatemaltecos, Tipnac, 1984, p. 73 || Francisco Albizúrez Palma y Catalina Barrios y Barrios, Historia de la literatura guatemalteca, t. 3, Editorial Universitaria, 1987, p. 84, 102-118 || Anónimo, «El laureado escritor guatemalteco Mario Roberto Morales fallece por covid», Diario Libre, https://www.diariolibre.com/actualidad/internacional/el-laureado-escritor-guatemalteco-mario-roberto-morales-fallece-por-covid-AD28811256 || Kay B. Warren, «Pan Mayism an its Critics on Left and Right», Indigenous Movements and Their Critic, Princeton University Press, 1998, p. 33-51; «Indigenous Movements as a Challenge to the Unified Social Movement Paradigm for Guatemala», en Cultures of Politics/Politics of Cultures. Re-visioning Latin American Social Movements, Sonia E. 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Carlos López
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