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Mandela terrorista

En el último libro de Eduardo Galeano “Los hijos de los días” (Siglo XXI Editores, 2012) el lector o lectora puede leer con sorpresa uno de los minúsculos capítulos que lo componen. Por su brevedad citaré completamente  el capítulo  Julio 1 (cada uno de los capítulos lleva un día del año como nombre)  titulado “Un terrorista menos”: “En el año 2008, el gobierno de los Estados Unidos decidió borrar a Nelson Mandela de la lista de terroristas peligrosos. Durante sesenta años, el africano más prestigioso del mundo había integrado ese tenebroso catálogo” (p.213). Lo expresado por Eduardo Galeano me recuerda nuevamente el abuso del calificativo de “terrorista” que la extrema derecha o derecha contrainsurgente acostumbra. Por lo visto este abuso nace del criterio tan arbitrario que el gobierno estadounidense tiene para hacer clasificaciones y calificativos.

Nadie podrá negar que es cierto lo que dice Eduardo Galeano. La honorabilidad de Mandela muy pocos la cuestionan. Jefes de estado y personalidades luminosas consideran un honor tomarse una foto con él. La última que he visto ha sido con Hillary Clinton, durante un tiempo titular  de la dependencia en la que hasta en 2008 Mandela estuvo clasificado como terrorista.

¿Qué fue lo que entonces ocurrió para que según el gobierno estadounidense Mandela haya estado  entre los terroristas peligrosos del mundo? El prócer sudafricano desde los años cincuenta se perfiló como el líder nato del Congreso Nacional Africano (CNA), la organización que encabezó la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Ésta tuvo  un tiempo inspiración gandhiana hasta que el pueblo y dicha organización empezaron a sufrir las más brutales represiones. Es decir, fueron objeto del terrorismo de estado.

Fue entonces cuando el CNA decidió organizar un brazo armado (La Lanza de la Nación), para atacar instalaciones de importancia económica o que tuvieran un valor simbólico siempre y cuando dichas acciones no cobraran vidas humanas. Este fue uno de los motivos por los cuales Mandela fue encarcelado en 1962 y condenado a cadena perpetua en 1964.  En 1990 tras 27 años en prisión Nelson Mandela fue liberado por la lucha victoriosa del pueblo sudafricano y tiempo después se convirtió en el primer presidente de una Sudáfrica libre de apartheid.

En 1985, en el contexto de una fuerte presión internacional y de una lucha de masas impresionante al interior de Sudáfrica, el agonizante régimen racista, a través de su presidente Pieter W.Botha, le ofreció a Mandela  la libertad. Esto sucedería a cambio de que Mandela condenara a la lucha armada. Por supuesto que Mandela rechazó tal ofrecimiento y esto le costó cinco años más de cárcel. En un comunicado dijo: “¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos.”

El gobierno estadounidense por supuesto nunca tuvo entre su lista de terroristas a Harry S.Truman por haber ordenado la muerte de más de 200 mil japoneses con bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Tampoco enlistó a Winston S. Churchill pese a que  durante la segunda guerra mundial contempló la guerra química contra Alemania, monstruosidad que no se hizo por la férrea oposición de las fuerzas armadas británicas. Según nos cuenta Galeano en la obra referida en 1919 cuando presidía el British Air Council, Churchill  dijo lo siguiente: “No consigo entender tantos remilgos sobre el uso del gas. Yo estoy muy a favor del uso del gas contra las tribus incivilizadas. Eso tendría un buen efecto moral y difundiría  un perdurable terror” (p. 38).

Estimables lectores o lectoras, ¿A quiénes les gustaría enlistar como terroristas? ¿A Mandela o a Truman o Churchill? Sería un buen ejercicio para dejar de hacer un uso ignorante del calificativo.

 

Carlos Figueroa Ibarra
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