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“Lugar de memoria»

Juan Carlos Lemus

La manifestación del pasado sábado 25 de julio venía sobre la Sexta Avenida de la zona 1; en la esquina de la 11 calle, frente a los Pops, unas personas pidieron, a través de un megáfono, que la marcha se detuviera un momento para compartir un mensaje. Uno de ellos era el fotógrafo Daniel Hernández-Salazar. El otro, Óscar Humberto Maldonado, un sobreviviente de la emboscada que sufrieron varios estudiantes, en ese mismo lugar, el 25 de junio de 1956.

Hernández-Salazar leyó tres páginas de su autoría, en las que recupera la memoria de esos acontecimientos. Cuando finalizó su lectura, le pedí que me diera las hojas para compartir algo de ellas con ustedes, porque me parece sumamente importante.

En aquel día de 1956, escribe Daniel, un grupo de estudiantes de la Usac se reunió en el antiguo Paraninfo. Caminaron hacia el Palacio para entregar un pliego de peticiones al gobernante de facto Castillo Armas. Al llegar a esa esquina —donde nos encontramos— fueron emboscados por las fuerzas del Estado. Cuatro estudiantes murieron en el acto, uno más falleció cinco días después; decenas fueron heridos y más de cien tuvieron que salir a exilio.

Por entonces, Daniel era un niño, pero cada vez que pasaba por ese lugar con su madre y abuela, les preguntaba el porqué de una placa conmemorativa instalada allí en el suelo. Con los años, una mañana de 1992 —prosigue— aquella placa ya no estaba. Se la habían robado. Fue para la época de los apagones, durante el régimen de Serrano Elías. Meses después, vio que había sido repuesta, aunque más pequeña y sin su fecha completa, solo decía 1956.

En 2010, durante la remodelación de la Sexta Avenida, la placa fue cubierta “accidentalmente” con cemento. Enfatiza Daniel: “Diría que más bien [fue cubierta] con olvido”. Entonces, él y otras personas accionaron y tuvieron un resultado satisfactorio, así que aprovecharon para reponer la fecha original.

Esos incidentes hoy hacen posible, nos dice, “relacionar de manera simbólica este lugar de memoria con otros dos ubicados en esta misma avenida: el de la 17 calle, donde un 25 de junio de 1944 cayó abatida por la dictadura agonizante la maestra María Chinchilla, y el Pasaje Rubio, donde un 20 de octubre de 1978 fue asesinado el estudiante Oliverio Castañeda”.

El documento de Daniel, estas hojas que hoy releo, son testigos de sus lágrimas y las de Óscar Humberto mientras intervenían el sábado. Daniel escribe otro detalle harto significativo: “El operativo del 25 de junio de 1956 estuvo coordinado y ejecutado por dos personas: Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla. El segundo nombre me suena particular cuando pienso en el asesinato de monseñor Juan Gerardi y otros hechos que en la actualidad nos preocupan. Santos Miguel Lima era abuelo del capitán Byron Lima. Esto nos muestra que mientras la línea de protagonistas positivos de la historia fue desarticulada, la línea de protagonistas negativos permanece unida y organizada”. ¡Cuánta razón tiene Daniel! Todo un círculo de maldad y oprobio.

Hernández-Salazar es autor de la fotografía del ángel con omóplatos en vez de alas, que ilustra la portada del informe de REMHI, Guatemala nunca más.

Esto nos muestra que mientras la línea de protagonistas positivos de la historia fue desarticulada, la línea de protagonistas negativos permanece unida y organizada”.

@juanlemus9

Juan Carlos Lemus
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