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Los Zompopos De Mayo
(Crónica De Los Conatos de Invierno en Guatemala)
Meteorólogos de esos conatos de invierno chapines, cuando a los patojos se le mojan hasta los calcetines… Que desde sus nidos de aserrín se hacen en mayo tan evidentes como un polvorín.

En el mes en que se celebra a la “Doncella del Cielo” y mostramos más amor a la madre y los primeros aguaceros se hacen presentes. Es en este mes cuando el cielo llora de felicidad mientras el sol se sonríe y la luna se desvela contemplando las flores. En las calles se ve a los patojos chapoteando en los charcos felices en los charcos que se forman en la vereda del camino, otros mas allá haciendo carreritas con barquitos de papel en las corrientes de agua que se forman cerca de las alcantarillas, otros más tirándose bolas de lodo y los mas traviesos casando zompopos de mayo.

La casería iniciaba con las primeras lluvias, que era cuando dichos insectos salían por montones de sus nidos subterráneos, los patojos se esforzaban por atrapar a los más grandes, aunque el aguijón de su picadura les dejara la mano hinchada. Algunos los casaban por pura diversión, otros para cocinarlos y comerlos tostados, pues decían que sabían delicioso y además eran una fuente de proteínas.

Otros que no se escapaban de la vigilancia inquisidora de los patojos eran los ronrones, que solían volar como si anduvieran borrachos, siempre chocándose contra las paredes y las cosas, cuando caían así todos atolondrados, los patojos a toda prisa los metían en un frasco, para luego amarrarles una pata con un hilo y dejarlos volar, cual si fueran helicópteros haciendo círculos. Sé que más de alguien juzgará estos juegos de los patojos, pero la verdad no lo hacen por maldad. Siendo los zompopos de mayo parte del invierno chapín, no es de extrañar que al igual que la lluvia los patojos lo suelan disfrutar.

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