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Carlos López

El lenguaje es la creación más alta del ser humano, lo más abstracto y concreto, a la vez que misterioso; sirve para hallar conocimiento con las palabras que crea y para dar respuesta a los enigmas del ser, para imaginar universos; define al ser humano y le da identidad. En su más reciente incursión ensayística, Juan Antonio Rosado nos abre los ojos sobre éstas y otras pequeñas grandes cosas: Los placeres de la lengua. De letreos y ensayos literarios, baúl de arcanos, de reflexiones sobre la lengua y el arte que se expresa con palabras, refleja también el pensamiento lúcido, lúdico de su autor.

La alegría que provoca leer este libro se debe al oficio que trasluce su autor, por su prosa reveladora, amena, por la sabiduría al tratar los asuntos más variados y difíciles, sin afanes de deslumbramiento o de impostura. Rosado propone e incita a la investigación, a continuar abonando las ideas de que está lleno su libro, que enriquece la bibliografía mexicana; sus ensayos son una simiente; el libro en conjunto, un árbol frondoso.

El autor transmite al lector la emoción con la que escribe; a pesar de ser pocos los temas que trata, en cada uno se reinventa y le da un giro distinto, de manera que quien lee va de la sorpresa al pasmo, del regocijo a la admiración. Lejos de la cuadratura, del acartonamiento, de la impostura, de la aridez, de los vicios tan frecuentes en este género literario, consigue atrapar al lector; una vez que éste entra en su sintonía, se dedica a descubrir mundos, a ampliarlos.

Rosado antepone su actividad como creador y lector y acierta en su decisión de ser libre, de provocar la discusión, de iniciar el diálogo inteligente; sus argumentos, aunque contundentes, mueven a la acción. La generosidad con que los hizo —en cada ensayo hay entrega total— tiene que ver con su actividad de maestro durante varias décadas; no es exagerado afirmar que imparte clases magistrales en cada uno de sus escritos, gracias a su sólida formación y a su trabajo de investigación riguroso, amoroso.

Al leer Los placeres de la lengua uno confirma que el ensayo es un género literario; también en el que más se aprende, el más formativo, el que más despierta la curiosidad intelectual. Rosado tiene varios libros de ensayo publicados; es el más serio, acucioso, propositivo, novedoso, omniabarcante investigador mexicano de su generación. Su trabajo está cimentado en la gran tradición mexicana en este género, que él dignifica, enriquece, revive.

La alegría que provoca leer este libro se debe al oficio que trasluce su autor, por su prosa reveladora, amena, por la sabiduría al tratar los asuntos más variados y difíciles, sin afanes de deslumbramiento o de impostura.

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

Carlos López
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