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Los otros Cambray, las advertencias que los alcaldes evaden

Según los datos oficiales, existen más de 500 mil personas viviendo en condiciones de riesgo por ubicarse en zonas vulnerables avdeslizamientos, derrumbes o inundaciones. Puede que sea la orilla de unvrío, tal vez sea un cerro o quizás cientos de familias no tengan otra alternativa más que vivir (o sobrevivir) en las laderas de las montañas.

El alud del 1 de octubre que soterró a más de 300 personas en El Cambray II de Santa Catarina Pinula, recordó a las autoridades de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) que existen 497 asentamientos humanos que ya fueron alertados en las municipalidades que corresponden, pero que continúan en las condiciones
precarias (y empeorando) en las que se encontraban años atrás cuando se hicieron los reportes.

Sin ayuda de Otto

Luego de subir unas 25 gradas de cemento, recién construidas por la Municipalidad a cargo de Otto Pérez Leal, está la pequeña casa de Santos y su familia. Es una estructura de madera, con techo de lámina, que se ubica justo en la ladera del cerro al lado del río Colorico, en la colonia Santa Marta de la zona 6 de Mixco.

Al tocar a la puerta, que en realidad es una tabla de madera sobrepuesta en la entrada de la vivienda, se asoma su esposa Ruth, quien vende embutidos para ayudar con el pago de la renta, la electricidad y el servicio de agua potable. Junto a ellos viven Katerine de 24 años –con su esposo y su hija de seis años– y su hijo Wagner, de 18 años, con su novia. Todos trabajan en el negocio del calzado, aunque los hijos de Santos lo hacen en un taller especializado.

Wagner y Katerine solamente recibieron instrucción escolar hasta primero y tercero básico respectivamente. Mientras que Santos solo terminó la primaria y su esposa hasta quinto grado. La novia de Wagner nunca estudió.

La vivienda de Santos –que no es de él, porque la alquila por Q300 mensuales al hermano de su vecina quien salió del país hacia Estados Unidos hace varios años– ha perdido algunas partes en los bordes. Para intentar detener la erosión natural de la montaña, han construido algunas bases de cemento, aunque se han resquebrajado con la caída de la lluvia a lo largo de lo años. Esa es la única área donde hay cemento, pues el piso de la vivienda es la misma tierra del cerro.

Al entrar a la casa, Santos señala la anterior ubicación de la pila, que en una tormenta cayó al río. Ahora solo hay una lámina que actúa como muro para no caer entre las ramas hacia la ladera de la montaña. Dentro de la casa hay cuatro ambientes: la cocina y el comedor, el taller de calzado, la habitación principal y otra que sirve de dormitorio para las dos parejas y la hija de Katerine.

Mientras muestra la precariedad en la que se encuentra su casa, Santos recuerda que el río ha eliminado decenas de viviendas que se ubican, como la de él, al borde de la montaña.

La Municipalidad de Mixco fue advertida en junio de este año por la Conred sobre la vulnerabilidad de las viviendas al lado de río Colorico, la única respuesta que la comuna ha brindado a los habitantes en riesgo es la construcción de los escalones de cemento.

Según el supervisor de la colonia Santa Marta –del departamento de Comunidades en Desarrollo de la Municipalidad de Mixco–, Guillermo López, no existe ninguna planificación para procurar el traslado de estos habitantes a un lugar sin riesgo. “Lo que querían hacer es un muro de contención, pero no sé si lo van a hacer”, comentó López. Al cuestionar al vocero de la comuna, Jorge Jiménez, este indicó que atendería la solicitud, horas después se intentó contactarlo a su teléfono celular y a su oficina, pero no respondió las llamadas.

En Chinautla, la construcción de un muro de contención de calidad es necesario para que el río Las Vacas no destruya más viviendas.

En Chinautla, la construcción de un muro de contención de calidad es necesario para que el río Las Vacas no destruya más viviendas.

“Yo he pensado cambiarme de lugar, pero hay varios factores, por ejemplo, aquí conozco a mucha gente, si me voy a otro lado es peligroso, hay mucho marero en otros lugares. Somos personas de bajos recursos, si el Gobierno lo apoyara a uno dándole un terreno o una casita con un convenio de pago a varios años, pues nos iríamos. Tenemos miedo cuando llueve recio, nos atemorizamos porque pensamos que se puede caer la casa”, expresó Santos, mientras espera que el próximo invierno su casa siga en pie y no deba lamentar la pérdida de su familia.

“Medrano nos odia”

Al norte del departamento de Guatemala está Chinautla, el municipio gobernado por Arnoldo Medrano durante más de 20 años. Su paso por distintos partidos ha permitido que sea el cacique más anhelado por los políticos que pretenden llegar a la Presidencia de la República. Su estilo de gobierno es de corte populista, un alcalde que ha sembrado una buena imagen y que utiliza las empresas ligadas a él para construir escuelas, pozos, viviendas y caminos.

A unos dos kilómetros de la sede municipal y bajando por una carretera de curvas pronunciadas, está Santa Marta I, una colonia que se ubica en el borde del río Las Vacas en donde viven aproximadamente 50 familias que en cada tormenta han tenido que modificar sus casas para que el río no inunde el interior. Los habitantes del sector han tenido que levantar muros de por lo menos un metro y medio sobre las paredes. Además, lo que eran las ventanas, ahora son las puertas y han construido segundos o terceros niveles para evitar inundaciones. Todas las viviendas tienen gradas para ingresar, en algunas se entra por el segundo piso.

Al final de la calle, el río cuenta con una entrada totalmente abierta y sin ningún obstáculo que detenga la fuerza del agua cuando hay una tormenta y se rebalsa. Estas viviendas se ubican a escasos 50 metros del puente, que también se ve colapsado cuando el nivel del afluente es muy alto. Del puente hacia unos cien metros de distancia, existe un muro de contención construido hace nueve años, aseguran los representantes del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode).

En mayo de 2013, la Conred determinó que esta estructura hecha por la Municipalidad debía ser revisada y restaurada para un mejor funcionamiento. La recomendación de los técnicos detalla que la parte inferior del muro se está erosionando, por lo que podría causar un desprendimiento de la estructura. Los expertos aconsejaron a la
Municipalidad que además eleven la altura del muro, aunque luego de dos años y medio no ha habido respuesta.

Según los vecinos, durante la tormenta Agatha en 2010 el agua ya desprendió dos casas. Sin embargo, según cuenta Carlos González, uno de los habitantes de Santa Marta I, Medrano les ha dicho que él no los va a ayudar nunca, “yo no sé cuál es el odio contra nosotros, nos dice que ya lo tenemos aburrido de estarle pidiendo el muro”, exclama Carlos.

Marta, una vecina que limpiaba escombros de tierra en la calle, confirmó la ausencia de la alcaldía en el desarrollo de su comunidad. “La verdad es que aquí el alcalde nunca ha hecho nada, usted. Este río hace averías, hace 15 días se subió y tenemos que limpiar. La mayoría tuvimos que levantar las paredes para que no se nos entre el agua”, comentó.

“Tenemos miedo, pero no podemos irnos a otro lado porque todo está muy caro. Nos han ofrecido terrenos hasta de Q100 mil. Nos dicen necios, pero lo cierto es que no tenemos otra opción”, cuenta Edna, quien ya observa rajaduras en su vivienda.

Conred ha avisado desde 2008 que están en riesgo, comentó la presidenta del Cocode, María Morales, pero el alcalde no ha hecho caso. Mientras tanto, durante una noche de lluvia fuerte, las familias de Santa Marta I deben estar atentas a un timbre que da la alarma para salir a la calle y protegerse en el ingreso de la colonia, esperando a que se diluya el agua.

Se intentó obtener la versión de la Municipalidad de Chinautla, pero la asistente del alcalde Medrano solamente indicó que le trasladaría la consulta a su jefe, y a pesar de que se trató en tres ocasiones, la respuesta fue la misma.

Al borde del colapso

Emilse y su familia llevan siete años viviendo en la margen del río Pinula en Villa Hermosa, San Miguel Petapa. Son 15 personas las que habitan en una casa de cemento, quienes deben caminar constantemente por un corredor destruido el año pasado, para trasladarse desde el garaje hacia sus habitaciones. Ella es nuera del jefe de familia, en la vivienda que alquilan viven sus suegros y sus tres cuñados con sus parejas. Los nietos de los suegros suman cinco en total.

El dueño de la casa también vive ahí, es quien provee de trabajo a los inquilinos. La mayoría se dedica a la herrería, utilizan el garaje para trabajar. Es ese espacio el que conforta a la familia completa cuando el río crece por la lluvia. Emilse cuenta que todos se refugian al lado del portón verde que da ingreso a la vivienda.

Sobre la propuesta de la Municipalidad de San Miguel Petapa para reubicarlos o resolver la peligrosidad del barranco, los habitantes de la vivienda indicaron que regularmente llegan los personeros de la comuna a fotografiar la destrucción de la casa, pero nunca han hablado con ellos para ofrecerles ayuda. Incluso, cuentan que intentaron remover el muro que contiene la ladera de la montaña, pero los vecinos no lo permitieron pues significaría el inmediato colapso de la vivienda.

A dos casas de Emilse, vive desde hace 13 años Juana, conocida por sus vecinos como doña Chiqui. Por una casa que está a punto de desmoronarse paga Q500 al mes. Su manera de sobrevivir es una venta de ropa usada que mantiene en la calle y debió enviar a su hijo de 15 años a trabajar en un lavado de carros, en donde le pagan Q300 al mes. Su hija de 13 años se dedica a cuidar niños por Q400 mensuales. A sus otros tres hijos los debe cuidar durante el día y la noche, esperando que no caigan al río.

Lo único que le ha dicho el alcalde es que se vaya, pero con lo que gana no le alcanza para pagar otro lugar. Su madre, que vivía a su lado, ahora se ubica en una vivienda de lámina al otro lado de la calle, en donde cuida a sus nueve hijos.

“Tenemos miedo, pero en la noche, ya no duermo, yo les digo a mis hijos que no duerman porque hay que estar atentos”, se lamenta doña Chiqui.

Según Boris Barrios, vocero de la Municipalidad de San Miguel Petapa, se ha reubicado a siete familias en otros terrenos seguros. Sin embargo, aduce que los fondos que la comuna obtiene, que son alrededor de Q70 millones anuales, no les alcanza para darle solución a todas las personas afectadas.

Un conflicto histórico y político

A criterio del arquitecto urbanista Alfonso Yurrita, a principios de la década de los noventa hubo una política de eliminación de unidades técnicas en la ciudad de Guatemala y luego a nivel gubernamental bajo la dirección de Álvaro Arzú. En ese periodo se le dio prioridad a las empresas lotificadoras para que ellas decidieran sobre los proyectos de
vivienda.

“Estamos gobernados por las empresas que promocionan proyectos urbanos de lotificaciones. Estamos en manos de ellos, las municipalidades han perdido la capacidad de definir los planes de ordenamiento territorial”, indicó el experto.

Además, explicó que otro problema es que están construyendo sobre las fallas geológicas, un terreno que se confunde con los barrancos. Los constantes sismos han modificado la organización de la tierra y hace de esas colonias, un sitio vulnerable.

Por otro lado el sociólogo Luis Mack –de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)– cuestiona que, en primera instancia, muchas de esas construcciones no se debieron autorizar. “El Estado nunca tuvo una política de ordenamiento territorial, la gente no tiene la culpa, han tratado de sobrevivir con sus propias estrategias”, expresó.

“Hay falta de programas de asistencia, si a la gente no se le da una alternativa viable, no tienen a dónde ir. El Estado no les puede decir nada más que se vaya, aunque la gente sepa que está en riesgo, va a seguir ahí porque no tiene otra alternativa”, argumentó.

Entretanto, el vocero de la Conred, David de León, comentó que a pesar de las recomendaciones que realiza la entidad, son las municipalidades las que deben tomar el control de las propuestas de ordenamiento territorial y ofrecer viviendas dignas para las familias en alto riesgo antes de que se pierdan vidas humanas, como sucedió en Santa Catarina Pinula. Una advertencia de varios años que las autoridades decidieron evadir.

Doble advertencia

La Conred advirtió en 2013 y en 2015 que la Municipalidad de San Miguel Petapa debía profundizar sus estrategias de mitigación de riesgo con el Ministerio de Comunicaciones, para planificar la reubicación de las viviendas localizadas en el borde del Río Pinula. Hasta el momento, la comuna no ha implementado un plan que beneficie a todos los afectados.

497 Asentamientos humanos existen en Guatemala en riesgo de colapsar.

Fuente: [http://elperiodico.com.gt/2015/10/11/domingo/los-otros-cambray-las-advertencias-que-los-alcaldes-evaden/]

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