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Entrevista con Mario Roberto Morales

Partiendo del contexto histórico en el que se desarrolla la novela Jinetes en el cielo, que será publicada en unos meses por la editorial mexicana Vaso Roto, Morales reflexiona en esta entrevista acerca de la situación del país.

La firma de los Acuerdos de Paz entre el gobierno y la guerrilla en 1996 crea las condiciones, según Mario Roberto Morales, para la entrada al país del capital de las corporaciones transnacionales y del financiamiento de la cooperación internacional. Estos fenómenos, junto a la expansión del crimen organizado, transfiguran de manera radical el paisaje político, económico y social de la Guatemala contemporánea. Es de ahí de donde parte el escritor para la construcción de su más reciente libro, Jinetes en el cielo, que fue finalista hace unas semanas del prestigioso Premio Herralde.

IY: ¿De qué trata en definitiva Jinetes en el cielo?

MRM: Jinetes en el cielo es un thriller que rondó mi cabeza durante años. Fue durante un tour con mis estudiantes en España cuando se me ocurrió escribir tiene que ver con un suceso que puso en peligro la firma de los Acuerdos de Paz entre la guerrilla y el gobierno en 1996, cuando uno de los grupos guerrilleros llevó a cabo el secuestro de una señora de la familia Novela, del monopolio del cemento. La policía capturó a los secuestradores, entre los que se encontraban el comandante Isaías y otro guerrillero con pseudónimo Mincho. Al final, tanto ORPA como el ejército negaron conocer a Mincho. Todo esto formaba parte de un plan entre militares y guerrilleros para realizar tres secuestros y así conseguir el dinero que aseguraría el retiro dorado de los comandantes insurgentes.

Cuando Ríos Montt se entera, amenaza con destaparlo todo. Es en ese momento donde se ubica la acción, que será analizada con cierto cinismo y desapego por dos corresponsales de prensa extranjera, que más tarde acabarán involucrados en los hechos. La novela empieza en Guatemala, sigue en México y termina en Madrid.

IY: ¿Por qué sitúa la acción en el momento de la Firma de los Acuerdos de Paz?

MRM: La firma de la paz se volvió tan importante porque significó la entrada en el país de las transnacionales. Naciones Unidas no solo presionó para que los acuerdos se firmaran, sino que además los financió porque le interesaba ser punta de lanza del proyecto de ingreso de las corporaciones extranjeras, para lo que compró a la dirigencia guerrillera de la URNG a cambio de su neutralización política.

La paz es el parteaguas entre la Guatemala del conflicto armado y la Guatemala de ahora, en la que la cooperación internacional manda. Por otro lado, la paz era un proyecto que convenía a la oligarquía, porque le dio pie para comenzar una ola privatizadora. También a los mismos militares opuestos a la firma de la paz, que tomaron el control del crimen organizado, de la trata de personas y del narcotráfico. No hay que olvidar que la oligarquía aquí tiene tres servicios privados de inteligencia que se espían mutuamente. Es fascinante imaginar ese mundo subterráneo de los servicios de inteligencia, que se mezcla con la inteligencia militar y naturalmente con los dos grandes servicios de inteligencia omnipresentes en el mundo, la CIA y el Mosad israelí.

IY: ¿Se podría decir que la ficción se crea a partir de la realidad más inmediata?

MRM: A mí me parece una maravilla que la oligarquía de este país se haya desenmascarado como delincuencial, es decir, como los autores de una limpieza social, de asesinatos, contrabando… Me parece fascinante para la ficción. Hace mucho tiempo que dejé atrás esta obsesión por la objetividad de las ciencias sociales, prefiero volver a la ficción porque me permite plasmar inquietudes que tal vez son más imaginativas que analíticas, pero que surgen del análisis. Y me permite hacerlo con impunidad. Ahora, después de 10 años sin escribir novelas, doy un viraje al darme cuenta que la época que yo había retratado en mis cinco novelas anteriores ya ha pasado y que ahora estamos viviendo una etapa caótica que hay que teorizar y novelar.

IY: ¿De dónde surge el título?

MRM: El titulo viene de una vieja canción country que se llama Ghost Riders in the Sky, que es la alucinación de un tipo que ve una manada de reses y de un grupo de vaqueros arriándolas con furor y hacia ninguna parte. A mí se me antoja que van hacia un abismo y que la metáfora expresa muy bien el estado psicoemocional de Guatemala después de tanta violencia, con tanta gente con estres postraumático sin tratar.

Hay mucha perturbación emocional debida al terror de la contrainsurgencia. Y esa gente que fue afectada siendo niños, ya son adultos. El perfil del guatemalteco ha cambiado mucho en los últimos 20 años, con la irrupción del mercado y los consumos globalizados, que implican la transnacionalización de la producción de mercancías.

Esto implica que las mercancías estadounidenses se producen en el tercer mundo, bajando los costos y dando acceso a las masas a este tipo de productos. Así, las masas tienen la ilusión de status circunscrita a la posibilidad de un consumo. Es curioso que muchas chicas que entran a la prostitución hoy día, de entre 18 y 25 años, a menudo son estudiantes que quieren comprarse algo, como un teléfono móvil caro o una cirugía estética. Es no se veía antes en América Latina porque la prostitución estaba ligada a necesidades económicas urgentes.

IY: Decía que a partir de 1996 se crea una Guatemala dependiente de la cooperación internacional y de las empresas extranjeras con las que la oligarquía nacional se asocia.

MRM: Sí, la firma de la paz crea condiciones para que ingrese capital corporativo transnacional del cual la oligarquía se hace socia minoritaria porque no está en disposición de competir.

El ejemplo clásico son los súpermercados Paiz que ahora son Wallmart y en ese proceso lento van también los monopolios del cemento, de la cerveza y de las bebidas alcohólicas. Se trata de una oligarquía improductiva porque todos sabemos que la economía de este país se sostiene gracias a las remesas de los emigrantes ilegales y de los narcodólares que mantienen el sistema bancario funcionando.

También se inició una ola privatizadora fraudulenta cuando el presidente Arzú tira a la basura toda la política económica de Estado y la pone en manos de la cooperación internacional. Ésta entra y empieza a financiar erráticamente a la sociedad civil y a la sociedad política, de tal manera que el resultado a la vista es una sociedad civil dispersa y con animadversiones entre sí debido a la competencia por los financiamientos. El Estado se debilita vía privatizaciones y surgen grupos paralelos que pueden actuar con total impunidad.

IY: ¿Cree que esta impunidad se ha visto debilitada tras los últimos encarcelamientos de grandes empresarios y de líderes políticos?

MRM: Sí, las imágenes en la prensa de “los buenos” en la cárcel son muy educativas para la población. Antes de la Cicig todo el mundo percibía que los grupos paralelos estaban conformados por gente de clase media y pobrerías con aspiraciones de ascenso social, que también se da, pero no se pensaba en los grupos burgueses y oligarcas. Ahora se ha destapado que tal vez fue más corrupto el gobierno de Berger que el de Portillo, a pesar de que el de Portillo eran los clasemedieros igualados de los que se quejaba la oligarquía. La prensa nunca denunció actos anómalos en el gobierno de Berger como sí hizo en el de Portillo.

Las cortinas de humo que lanzaron los servicios de inteligencia sirvieron como telones, como decorados entre los que escoger para explicarse lo que pasó. Es por eso que tenemos una ciudadanía desinformada, aparentemente muy politizada en lo emocional pero sin capacidad de análisis. Eso explica las simpatías políticas por ciertos candidatos incapaces, que realizan concesiones para tener a la sociedad contenta y callada.

IY: Como es el hecho de utilizar discursos que no se cumplen o sancionar leyes que nunca se respetan al pie de la letra…

MRM: La sociedad asumió una serie de criterios traídos por profesores estadounidenses, como el multiculturalismo, la acción afirmativa, la corrección política, que son un verdadero cáncer. El tema de los culturalismos, de esas reivindicaciones de reconocimiento de mi identidad, de mi diferencia, que acaban siendo actitudes inocuas porque los gobiernos siempre pueden hacer concesiones al respecto ¿Quieren una ley contra el racismo? Aquí la tienen. En este sentido, yo siempre utilizo el ejemplo de Evo Morales, quien primero movilizó indígenas cocaleros, acumuló fuerzas, y ahora, un par de años después de estar en el poder, empezó a hablar de diferencia cultural, de respeto a los pueblos indígenas, pero no antes. Eso es lo que creo que fue determinante en su victoria. Aquí no, aquí el culturalismo indígena es lo que prima porque es lo que financia la cooperación internacional. Hemos llegado a un extremo en el que el movimiento sindical, campesino y popular, al estar debidamente financiados, no funcionan y son débiles en el sentido de que si se acaba el financiamiento, se acaba el movimiento.

Otra cosa que hizo la cooperación internacional fue desarticular a la clase intelectual que había aquí. Ahora todos se encuentran debidamente organizados en institutos de investigación financiados por la cooperación, hasta el punto de poder decir que mis colegas se han vuelto intelectuales mercenarios. Uno ve que lo que se investiga es para lo que hay dinero en los países que ponen la plata. Entonces la nuestra, no es una intelectualidad orgánica con su pueblo y su país, sino que vende sus servicios al mejor postor.

Eso ha prostituido toda la producción intelectual que desde el 54 dejó de ser vigorosa.

IY: ¿Por qué cree que es así?

MRM: Ahora lo que tenemos es un populacho consumista, ignorante, cada vez más edonista e irresponsable. Y una clase política con discursos erráticos y demagogias baratas como que el guatemalteco es laborioso y bueno. Esto proviene de un sistema educativo deshistorizado y de la influencia televisiva con toda la ofensiva de marketing que se dio en los años 90 y que creó unas masas ilusionadas de pasearse por los centros comerciales chic no para comprar, sino para ver o para tener la experiencia social de estar ahí. Y eso los políticos lo saben, lo perciben. Es realmente un intelicidio lo que se ha hecho con la ciudadanía de este país.

IY: ¿Puede haber cambios?

MRM: Yo veo en algunos grupos juveniles la inquietud que no veía hace, por ejemplo, cinco años, de participar en política y de calificarse para hacerlo porque salen muy mal de las universidades. El grupo intergeneracional es un grupo heterogéneo -no se puede decir que sea de izquierdas- que se está preparando y que fue el que desmanteló ProReforma. Ellos deconstruyeron la propuesta jurídicamente. Tienen la conciencia de que esto está mal, de que no ha opciones y de que las opciones hay que crearlas desde una mirada intelectual con el fin de diseñar un futuro. Ahí puede haber una simiente, pero el cambio dudo que sea inmediato porque no hay todavía una fuerza política que esté pensando en unificar y hacer converger fuerzas afines para contrarrestar a la oligarquía o al menos negociar con ella desde una posición de fuerza.

Los partidos negocian feudos políticos, que cada uno controla de manera inconexa.

IY: La propuesta de ley de extinción de dominio trata de confiscar en favor del Estado todos aquellos bienes provenientes de actividades ilícitas como el narcotráfico, el lavado de dinero y la corrupción, y a la vez deja sin valor el antejuicio para funcionarios públicos. ¿Su aprobación sería un gran paso?

MRM: Sería muy útil para continuar con ese proceso de acostumbrar a la ciudadanía al hecho de que es posible aplicar justicia -aunque sea puntualmente y de vez en cuando- y atacar la propiedad de este empresariado ilícito, de esta economía informal del delito organizado. Es un procedimiento estratégico para neutralizar su influencia, ya que no solo confiscaría propiedades inmuebles, sino también financieras, flujos económicos.

El encarcelamiento de Giammatei, que sí debería estar acusado de ejecución extrajudicial y no solo de asociacion ilícita, la captura de Vielman y el asunto de Sperisen en Suiza, vienen a aflojar la estructura férrea oligárquica. Y si esta ley se aprueba contribuiría enormemente a esto. Porque incluso para las derechas liberales más
intelectualizadas el verdadero obstáculo para que se desarrolle el capitalismo en este país es la oligarquía, quien además vende la idea de que es la izquierda la que lo dificulta.

Fuente: Diario de Centro América 19-11-10. www.dca.gob.gt

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